Subiendo archivos

Trucos para ahorrar en la factura del gas

Para ahorrar es fundamental entender cómo funciona el suministro, quién regula sus precios y cómo podemos controlar el gasto

Datos ofrecidos en junio de 2018 sobre el gasto medio del hogar en 2017 alertan de una subida muy superior a lo habitual. De hecho, la mayor subida en una década: aumenta el 3,5%. Así lo asegura una encuesta llevada a cabo por el Instituto Nacional de Estadística. Además, sigue informando el INE, el 30% del presupuesto de los hogares se va en pagar la vivienda pero también los suministros, como la electricidad, el agua o el gas.

Son servicios que no dejan de experimentar subidas en sus tarifas. Un claro ejemplo es el de la bombona de butano, cuyo precio -regulado por el Ministerio de Industria, como la de la luz- ha llegado a subir más de dos euros en un mismo año. O 0.30 euros de un día para otro. En diciembre de 2016 costaba 12.29 euros. El mismo mes, un año después, su precio ya era de 14,45 euros. Y aún con todo hablamos de una opción más económica

Si hablamos de casas que, además de cocinas y calentadores de gas, usan sistemas de calefacción de tipo calderas, el gasto es considerable. Pero, afortunadamente, es algo que podemos controlar, con la información adecuada. Como ocurre con el recibo de la luz, hay partes de él sobre las que no podremos actuar -los costes fijos-, pero sí es posible mantener un consumo bajo. O, al menos, evitar derroches.

Para ello es fundamental entender cómo funciona este suministro, quién regula sus precios, en qué mercados podemos contratar empresas que nos lo ofrezcan y qué podemos hacer como consumidores para controlar el gasto y así equilibrar en parte nuestro presupuesto familiar.

Gas natural: ¿TUR o mercado libre?

Si estás pensando en instalar Gas Natural, has de saber que puedes acceder a diferentes tarifas de acceso, independientemente de la empresa de suministro por la que optes. Según sea tu consumo, te compensará más elegir una u otra. Para consumos bajos, lo mejor es la tarifa 3.1 (hasta 5.000 kWh al año). La ventaja es un coste fijo más bajo (4 euros al mes) pero el inconveniente, que el precio fijado al consumo es superior.

Si estás pensando en instalar Gas Natural, has de saber que puedes acceder a diferentes tarifas de acceso, independientemente de la empresa de suministro por la que optes

A la tarifa 3.2 (hasta 50.000 kWh al año) le pasa justo lo contrario: se invierte más en la parte fija (9 euros) pero se compensa con un precio por consumo inferior. Por tanto, te conviene más si tu uso del gas incluye calentar tu vivienda.

¿Cuál elijo?

Como ocurre con el suministro de electricidad, puedes elegir entre una tarifa regulada o una tarifa determinada por el mercado libre, en el que compiten las diferentes compañías suministradoras de gas y electricidad.

La tarifa TUR (Tarifa de Último Recurso), está regulada por el Ministerio de Interior. Es accesible para consumos inferiores a 50.000 kWh al año. Para consumos inferiores a 5.000 kWh, se ofrece la TUR1. La TUR2 es para usuarios con un consumo superior. Dentro de esta tarifa se incluyen los costes como la Tarifa de Acceso, que es lo que te cuesta poder acceder al suministro de gas.

La tarifa libre tiene sus ventajas: puedes beneficiarte de esa competencia entre empresas para buscar la mejor oferta en Gas. Y si hablamos de ahorrar, lo primero es comparar. Puedes acceder al comparador que te ofrece la web de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia para saber qué oferta de suministro de gas natural te conviene más.

Gas Natural Fenosa, por ejemplo, comercializa sus Tarifas Estables, en las que se puede  elegir un descuento permanente en la parte fija o en la parte variable de la factura y disfrutar, además, de un precio estable durante todo el año. La libre competencia incentiva a las empresas a ofrecer descuentos y promociones como esta para captar nuevos clientes.

Así, depende de ti y de tu consumo: asegurar un precio determinado para todo el año o depender de lo que dicte la tarifa regulada. Insistimos: al final, es el consumo el que manda. Pero depende de ti encontrar el precio por consumo más ventajoso. Sobre el precio fijo de tu factura, poco puedes hacer.

Entiende la factura del gas natural

Coge la última factura de gas natural y observa detalladamente esa profusa combinación de letras, símbolos y números. Verás bien destacado un concepto: cuota fija a pagar. Es el término fijo, que engloba la parte fija que debe pagarse todos los meses independientemente del consumo.

El término variable hace referencia a la energía. Ambos se calculan multiplicando las tarifas contratadas por el tiempo, en el caso del término fijo, y por el consumo, en el caso del variable.

A estos conceptos hay que sumar el impuesto sobre el gas natural: el Céntimo Verde o Impuesto Especial sobre Hidrocarburos, regulado por la Ley 15/2012, de 27 de diciembre, de medidas fiscales para la sostenibilidad energética. Este impuesto se calcula multiplicando los kWh de consumo facturados por 0,00234 €/kWh. +

El cánon de la finca,es una cantidad por la que se repercuten los costes de instalación del gas a los propietarios según lo acordado entre la empresa del gas y la Comunidad de Propietarios

Pero también cuentan el alquiler de los equipos de medida, que solo se puede evitar si se compran los aparatos, y en su caso, el servicio de gas si lo hubiera. A todo ello se le suma el 21% de IVA, IGIC en Canaria o IPSI en Ceuta y Melilla. Y no es un dato a desdeñar: el IVA puede suponer más de la mitad de la factura.

En algunos casos, puede también aparecer el cánon de la finca, que es una cantidad por la que se repercuten los costes de instalación del gas a los propietarios según lo acordado entre la empresa del gas y la Comunidad de Propietarios. En este caso, es importante estar atento la fecha de finalización del contrato, para que ese cánon desaparezca cuando se pague la totalidad de la deuda.

Ahorrar en la calefacción, con la cocina de gas... 

Hay muchas formas de ahorrar en gas. Ya hemos visto que es importante elegir la tarifa adecuada y, para ello, se hace esencial comparar. Igual que harías si quisieras contratar un seguro de coche.

Otro consejo general: intenta pactar un descuento en esa cuota fija. Algo que, como has visto, el mercado libre hace posible. Contratar el suministro de gas con la misma compañía que te proporciona la electricidad también puede ayudarte a conseguir precios más bajos.

Y si ya hemos visto que tienes que pagar en cada factura por el alquiler de los equipos de medida, cabe plantearse la adquisición de los equipos como otra forma de ahorrarte otro pico en ese recibo. Solo tienes que hacer cuentas de cuánto tiempo tardarías en rentabilizarlos y tomar la decisión que creas correcta.

En cualquier caso, el mayor ahorro lo puedes conseguir si controlas tu consumo de calefacción. Es lo que más sube  la factura, por lo que resulta especialmente interesante que seas consciente de cuánto gastas en calefacción y qué medidas debes tomar para gastar menos.

  • La más elemental: no malgastar. Ocurre algo similar en verano, con el aire acondicionado. Si no cerramos bien las puertas y ventanas, el calor -o el frío- se escapa. Pero no basta con eso: hay que contar con un buen sistema de aislamiento, que evite que calor o frío se escape por rendijas o ventanas.

  • Regular la temperatura es fundamental. La ideal para la casa es de 20 ó 21º C. Un grado menos es un ahorro del 8% de energía. Si además bajas hasta los 16º C, por la noche puedes conseguir un ahorro adicional del 13% en la factura de la calefacción. O lo que es lo mismo, hasta 100 euros anuales. Incluso si es posible, apaga la calefacción por la noche. Es lo que recomiendan los expertos en ahorro y energía.

  • El tipo de caldera importa. Las calderas de condensación son las más eficientes, ya que ofrecen un rendimiento de hasta el 109% y funcionan con radiadores normales. Son la mejor opción, especialmente en comparación con la caldera tradicional o de combustión. La principal diferencia es la temperatura: la tradicional trabaja a temperaturas muy altas y, por tanto, dispara el precio de la factura al consumir más gas. Este inconveniente se lo saltan las calderas de baja temperatura, que además ofrecen mayor rendimiento. Pero cuestan más y se enfrentan a problemas de condensación.

Por último, tu consumo de gas en la cocina también puede ser menor. Para que puedas beneficiarte realmente de ese ahorro que supone cocinar con gas frente a usar la electricidad (hasta un 30% más barato), debes hacerlo bien. Si sigues estos consejos, lo conseguirás:

  • Acostúmbrate a tirar de calor residual. Puedes apagar el fuego unos minutos antes y terminar de guisar con ese calor que aún conserva el recipiente.

  • Usa los recipientes adecuados para cada quemador: tanto por material como por tamaño. Y no olvides mantenerlos tapados: ahorrarás un 25% en gas.

  • Cuanto más plano sea el fondo de la olla, mejor y más regularmente se transmite el calor.

  • Una vez que hayas conseguido el punto de hervor, puedes bajar el fuego al mínimo. Una vez más: gracias, calor residual.

  • La limpieza es muy importante: si la salida del gas está obstruida, vas a desperdiciarlo.

Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar tu experiencia de usuario y nuestra publicidad. Más info Política de Cookies.

ACEPTAR