La tarjeta de crédito no entra en el cajero, ¿qué puedo hacer?  

La mayoría de las incidencias se deben a un fallo en el sistema o a un corte de energía

Seguro que alguna vez has necesitado sacar dinero urgentemente y te has encontrado con que el cajero no ha aceptado tu tarjeta de crédito e incluso que se la ha tragado. Sí, porque aunque no es lo habitual, la frecuencia con la que utilizamos este tipo de máquinas puede incrementar los riesgos de sufrir esta sorpresa desagradable. Un punto en el que conocer su funcionamiento y las señales que pueden indicar que algo falla será clave.

¿Por qué el cajero no me acepta la tarjeta?

La causa más común de que el cajero no acepte la tarjeta es el deterioro de la banda magnética. Algo que puede ocurrir cuando la utilizamos en exceso o fruto de su desmagnetización. Esta última se produce cuando acercamos la tarjeta a un imán que, al mismo tiempo, puede encontrarse en el interior de cualquier aparato electrónico (como un móvil o un ordenador), pero también en elementos que suelen convivir cerca de las tarjetas, como el propio cierre de un monedero, de un bolso o de una agenda.

También puede dejar de funcionar por una descarga de electricidad estática, aunque esto es mucho menos común. En cualquier caso, el resultado es un deterioro de que deja inservible a nuestra tarjeta. En esta situación, podremos recurrir a los innumerables pequeños trucos que existen por la red para hacer que funcione, pero siempre serán temporales como, por ejemplo, poner cinta adhesiva de celo que recubra la banda o limpiarla con alcohol y agua. Lo más recomendable es acudir a una oficina del banco y pedir que nos la reemplacen.

Otra opción es que hayas introducido la tarjeta en la dirección contraria, con el chip hacia el otro lado, etcétera. Pero el fallo también puede ser cosa del cajero, de una avería, e incluso de que su sistema operativo se haya visto comprometido. Muchos cajeros cuentan con carteles que indican si están funcionando correctamente o no, así que evita las prisas y fíjate. Si no ves ninguno, un claro indicativo es que la pantalla centellee o que muestre la tradicional vista de escritorio de Windows XP, un OS habitual en estas máquinas.

El cajero retiene la tarjeta, ¿qué hago?

Cuando el cajero directamente se trata nuestra tarjeta, es normal que sintamos unos momentos de pánico y nerviosismo, pero es esencial mantener la calma. Los motivos por los que el cajero no nos la devuelva pueden ser varios. El más común es un fallo en el sistema o un corte de energía que bloquea el terminal. En esta situación es posible recuperar la tarjeta una vez que vuelve la corriente o se reinicia el sistema y la expulsa.

Hay ocasiones en las que, al acabar de hacer algún tipo de gestión en el cajero, por despiste, nos olvidamos de recoger la tarjeta y nos marchamos. Si tras cuarenta segundos no detecta actividad, el cajero se la “zampará” como medida de seguridad. Es muy difícil que esto ocurra si la gestión que hemos realizado es sacar efectivo, puesto que la tarjeta sale antes que el dinero. Por último, el cajero puede retenerla si detecta alguna irregularidad o no es válida.

Prácticamente todos los cajeros automáticos disponen de un número de teléfono al que podrás llamar si ocurre alguna incidencia 

Si este percance nos ocurre cuando el banco está abierto, la solución será sencilla: bastará con entrar a la entidad e informar de lo sucedido para que nos la devuelvan. Sin embargo, si el banco está cerrado, ya sea porque es festivo o fin de semana, o porque su horario de apertura al público ha finalizado, tardaremos más en recuperarla.

Casi todos los cajeros automáticos disponen de un número de teléfono al que podrás llamar si ocurre alguna incidencia parecida a esta. En la llamada nos pedirán algunos datos, como el DNI o el número del terminal donde se encuentra retenida nuestra tarjeta. Asegúrate de tener estos datos a mano para no ralentizar el proceso.

Una vez que contactes con el operador telefónico, este te podrá indicar el problema que ha surgido. Si detecta que ha sido un fallo del sistema, puede recomendarte permanecer unos minutos junto al cajero, puesto que es muy posible que al reiniciarlo te la devuelva. Si no hay una solución posible inmediata, tendrás la opción de bloquear o cancelarla, para después, pedir una nueva. Este proceso es distinto según la entidad bancaria, ya que algunos bancos permiten entregar tarjetas de débito al instante si acudes a la sucursal, mientras que en otros casos la envían por correo en un plazo de unas 48 horas.  

Fraudes en el cajero automático

En la peor de las coyunturas, tu tarjeta habrá quedado retenida porque ha sido objeto de un intento de robo. Los delincuentes usan un sistema para atrapar la tarjeta en la ranura, y cuando la víctima intenta recuperarla, acuden en su ayuda. Si sospechamos que podemos encontrarnos en este tipo de situación, es importante que no abandonemos la tarjeta y que no le demos el código secreto a ninguna persona. El delincuente lo que quiere es conseguir el pin o, en un momento de despiste, llevarse la tarjeta para duplicarla.

Pero este no es el único método. El llamado “skimming”  es un procedimiento con el que, mediante la implantación de un lector en la ranura del cajero, se recoge la información de la banda magnética mientras que una pequeña cámara camuflada graba el PIN cuando lo introducimos. Este sistema puede pasar desapercibido a plena vista, y solo nos daremos cuenta del fraude cuando veamos movimientos extraños en nuestra cuenta.

Ante la sospecha de que nos están engañando, es importante que no abandonemos la tarjeta y que no le demos el código secreto a nadie

Por eso, cuando vayamos a usar un cajero deberemos fijarnos en que la ranura no presente síntomas sospechosos, como arañazos o desperfectos. Si vemos algo que nos hace dudar, lo mejor es buscar otro cajero. Evitaremos también los cajeros que estén muy aislados y, si tenemos la oportunidad, usaremos los que se encuentren dentro del banco y no los que estén en plena calle.

Consejos para cuidar tu tarjeta

Ya hemos visto que la banda magnética de la tarjeta puede deteriorarse con facilidad, pero siguiendo una serie de consejos podremos alargar su vida. Por ejemplo, en los mismos bancos nos pueden facilitar un tarjetero donde transportar todas nuestras tarjetas. Es la mejor forma de llevarlas en la cartera o el monedero. Así será más difícil que sufran algún rasguño o acusen la presión de otros objetos como monedas.

Y puesto que los imanes provocan la desmagnetización de la banda, deberemos tener cuidado con no dejar las tarjetas por un tiempo prolongando cerca de los aparatos electrónicos que puedan contenerlos. Algunos de los tarjeteros que hemos mencionado cuentan con protecciones específicas.

Por último, si decidimos limpiar la banda, deberemos hacerlo con pañuelos de algodón, puesto que la lana o los materiales sintéticos pueden dañarla. Si tenemos por casa algún producto específico para limpiar pantallas de televisión o de ordenador, pueden ser mejor opción que hacerlo con agua o cualquier otro líquido.   

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