Las transacciones online aumentan: cómo usar tu tarjeta de crédito con seguridad

Verificar el protocolo de seguridad del e-commerce, crear una contraseña segura y asociar tu tarjeta a una cuenta de PayPal son algunas opciones

Durante los últimos años el comercio online ha experimentado un crecimiento notable; un boom en el que el nacimiento y desarrollo de dispositivos cada vez más inteligentes ha tenido mucho que ver. Y es que no solo ha aumentado el número de personas que compra en la red desde su ordenador, sino también los usuarios que se decantan por hacerlo a través de su smartphone.

Una evolución que no nos extraña si tenemos en cuenta las ventajas de esta nueva forma de adquisición, que nos permite obtener toda clase de productos sin necesidad de acudir a una tienda física. Por desgracia, los delincuentes han aprovechado esta tendencia para crear nuevas estafas y fraudes con tarjetas de crédito. Hoy te contamos algunos consejos para pagar con la tuya con seguridad.

¿Es una web fiable?

Dicho lo cual, lo primero que deberás hacer es asegurarte de que el sitio donde compras es una web fiable. Para hacerlo, fíjate en el protocolo de seguridad de la web: deberá ser htpps. Aquí esta “s” final es clave. Revisa también el nombre que aparece en la url para que no se produzca ninguna suplantación de identidad. En tales casos, el sitio podría infectarte con un malware, hacerse con los datos de tu tarjeta de crédito, etcétera.

Los métodos de pago que ofrecen, asimismo, pueden ser reveladores. Lo habitual es que cuenten con varias opciones para distintos tipos de tarjeta de crédito, así como un apartado para abonar el importe a través de PayPal. Recela de las transferencias y de servicios como MoneyGram o Western Union que, según los expertos, habitualmente utilizan los estafadores para llevar a cabo este tipo de delitos.

Fíjate en el protocolo de seguridad de la web: deberá ser htpps

Fíjate también en los formularios de contacto -no queremos ponernos en lo peor, pero es recomendable verificar que tienes la opción de reclamar fácilmente– y en los comentarios. En este punto es preferible que acudas a otras plataformas, foros especializados y hasta a Facebook. Tampoco podemos perder de vista el sistema de devoluciones de la web. Lo ideal es que incluyan una etiqueta de recogida en el propio producto cuando lo envíen y que carezca de coste alguno.

Léete las condiciones para ahorrarte disgustos y comprueba el tiempo que tardarán en abonarte el importe de nuevo en tu tarjeta. Prestar atención a la fecha de entrega y a otras secciones relacionadas con el proceso de adquisición (por ejemplo, el acceso a un historial) será también básico. Y si le estás comprando a un particular en una plataforma de terceros (Ebay, Amazon e incluso el Corte Inglés lo hacen), procura que se responsabilicen de si algo sale mal.

Y, si te piden demasiados datos, cuidado. Con esto nos estamos refiriendo, por ejemplo, a que debas introducir tu número de teléfono privado para completar la compra, la profesión de tus familiares y otras cuestiones que chirrían por sí solas y que, de hecho, comparten grandes similitudes con las que emplean muchas plataformas de correo y demás en los procesos de recuperación de contraseñas.

Asocia tu tarjeta de crédito a una cuenta de PayPal

Volviendo a los métodos de pago, asociar tu tarjeta de crédito a una cuenta de PayPal constituye una excelente opción. En concreto, se trata de una cartera digital que encripta tus datos personales para que resulte más complicado interceptarlos. En todo caso, no se trata de la única, pero sí de la más arraigada. Para asociarla bastará con que te registres: presiona el botón de crear una cuenta gratis y sigue el proceso.

Puedes elegir varios tipos de cuenta en función del uso que vayas a darle –Business o Personal–. Introduce tu país, nombre y apellidos, dirección de correo electrónico, y crea una contraseña segura. Rellena también los campos de nacionalidad, dirección, código postal, y demás y haz clic en comenzar. El siguiente paso será vincular la tarjeta. Para hacerlo deberás introducir el número y la fecha de vencimiento, así como el CSC (el número de tres cifras que aparece en la parte posterior del “plástico”).

Crea contraseñas seguras y mantén tu equipo a salvo

Mantener tu equipo en perfecto estado de revista será fundamental. Recuerda actualizarlo con frecuencia –las compañías de sofware lanzan estas renovaciones para parchear fallos de versiones anteriores–. Instala un antivirus específico y presta atención a sus notificaciones. Además y cuando hagas la transacción, utiliza una conexión a Internet segura. Olvídate de “robarle” la WiFi al vecino, o de emplear la de la biblioteca o el restaurante.

Establece siempre contraseñas seguras en estas webs y cámbialas con regularidad. Para que te hagas una idea, debería contar con al menos ocho caracteres, incluir letras y números, y mayúsculas  y minúsculas. Si te sientes incapaz de hacerlo correctamente, hazte con un gestor de contraseñas que te ayude a recordarlas. Se trata de herramientas muy útiles. Y ni se te ocurra hacer clic en “recordar contraseña” ni, mucho menos, los datos de la tarjeta.

¿Y si compras a través de una app?

Más allá de las tiendas online convencionales, muchas cadenas han lanzado sus propias aplicaciones. De hecho, empezamos a encontrarnos con la situación contraria: apps que carecen de una web de compras. Un punto en el que también pueden producirse suplantaciones de identidad y otros delitos que te pongan en peligro.

Para evitarlos, procura descargar siempre la app de la Google Play Store o la Apple Store –si tienes Android o iOS, respectivamente–. Fíjate también en la solicitud de permisos –sí, en esa pantallita en la que solemos pinchar de forma inmediata sin pararnos a leer a qué estamos autorizándola–. Y recela de aquellas que quieran acceder a tus contactos, mensajes de texto, contraseñas almacenadas y un largo etcétera que seguro que imaginas.

Han comprado con mi tarjeta por internet, ¿qué puedo hacer?

Si detectas que han comprado con tu tarjeta de crédito por Internet, informa inmediatamente a tu banco de esos cargos para que la bloquee. Entidades como ING nos dejan hacerlo a nosotros mismos, incluso de manera temporal. Pero todas cuentan con teléfonos específicos que encontrarás fácilmente en su web e incluso en el reverso de la tarjeta.

Otro punto interesante que tienes que saber, tal y como comenta Carlos Brüggemann, socio co-fundador de Acierto.com, es que “ciertas entidades financieras se hacen cargo de los gastos que ha ocasionado el delincuente que nos ha robado la tarjeta de crédito, aunque con un límite. Si lo superan, el cliente tendrá que correr con la cantidad restante”. La nueva Visa Barclaycard, la Visa oro ING Direct y la Tarjeta bancopopular-e son algunas de las que ofrecen esta opción. “Tal situación también puede estar cubierta en algunos seguros de hogar, incluso si el fraude se ha producido porque te han robado el bolso del coche en un semáforo, por ejemplo. Nosotros te explicamos las diferencias entre las opciones disponibles en el mercado, para que elijas la tarjeta que mejor se adapte a tus necesidades”, explica Brüggemann.

La prevención, clave

En todo caso, la prevención será fundamental. Por fortuna, para detectar estas transacciones a tiempo podemos activar las notificaciones de movimientos. Algunos bancos envían estas alertas a través del correo electrónico, y otras incluyen este sistema en sus apps móviles. Y si tienes la opción de establecer un sistema de verificación en dos pasos –por ejemplo, que cada vez que intentes usarla, debas introducir una contraseña para que se finalice la compra-, mejor.

Otra alternativa es tener una sola tarjeta con una cantidad acotada de dinero para las compras online y trasladar el dinero cuando sea necesario. Procura escoger una que cuente con unas buenas condiciones, que no requiera de unos ingresos mensuales específicos ni requiera de nómina asociada, por ejemplo. Un punto en el que resultará fundamental comparar. En Acierto.com te ayudamos a hacerlo.

Ojito con las estafas

Por desgracia y de la misma manera que se llevan a cabo de forma física, las estafas también tienen lugar online. Las hay de muy distintos tipos y se producen tanto en webs como en apps, a través del correo electrónico e incluso se propagan por herramientas de mensajería instantánea tipo WhatsApp. Respecto a estos primeros, presta atención a los emails de supuestos servicios de mensajería.

El engaño funciona de la siguiente manera: el delincuente nos pide que pinchemos en un enlace y que volvamos a introducir todos nuestros datos –incluidos los de la tarjeta de crédito– para volver a organizar la entrega del supuesto producto. Pero no solo emplean estas entidades como cebo, sino también bancos y otro tipo de negocios.

Presta atención a los emails de supuestos servicios de mensajería, podría tratarse de una suplantación de identidad para recoger tus datos

Los falsos cupones son también muy frecuentes en WhatsApp. Pero, sin duda, el timo estrella de esta herramienta es el de los SMS Premium; un caso que ya se ha saldado con más de 2,5 millones de afectados solo en nuestro país. Consiste en enviar mensajes que tientan a la víctima de diversas formas: le ofrecen una entrevista de trabajo, un encuentro sexual, le advierten de un supuesto fraude a Hacienda, etcétera. Y, si responde, se le cobra una cantidad.

En este punto resulta conveniente acudir a la Unidad de delitos telemáticos de la Guardia Civil e informar de la situación. Más allá de lo comentado y para terminar, será fundamental comprobar regularmente los movimientos de nuestra cuenta bancaria para detectar a tiempo cualquier posible problema.
 

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