Cómo afrontar la pérdida de un ser querido: asistencia psicológica en el seguro

Los seguros de salud también pueden ayudarte a superar el duelo

Cuando contratamos una póliza de salud lo hacemos pensando en la peor de las situaciones, en la asistencia que necesitaremos si sufrimos una dolencia grave, nos vemos inmersos en un accidente, padecemos alguna lesión inesperada, y un largo etcétera que seguro que te puedes imaginar. Sin embargo, son muchos los usuarios que desconocen qué es exactamente lo que cubre su contrato.

Un punto fundamental; sobre todo si tenemos en cuenta que nuestra entidad no solo se hará cargo de las consultas, reconocimientos y diagnóstico de enfermedades, sino también del abordaje de muchas otras. Es el caso, por ejemplo, del apoyo psicológico a familiares que acaban de sufrir la pérdida de un familiar directo. Un tipo de asesoramiento que, incluso, algunas aseguradoras, incluyen en sus coberturas de seguros de decesos y que pueden llegar a marcar la diferencia entre una entidad y otra.

¿Qué es el duelo por muerte inesperada?

Nadie está preparado para afrontar la muerte de un ser querido. Pero cuando, además, esta se produce de manera repentina, resulta más difícil de superar. Cuando hay una enfermedad previa contamos con tiempo para hacernos a la idea de qué va a pasar. Y a pesar de todo, la muerte sigue siendo uno de los momentos más complicados de sobrellevar. Por desgracia, cuando no hay ningún tipo de aviso y el final llega inesperadamente, los familiares del fallecido se ven obligados a superar una prueba aún mayor.

Independientemente de cómo se produzca este fatal desenlace, los que quedan aquí deberán enfrentarse a lo que se conoce como el duelo por la muerte de un ser querido. La psicología reconoce cinco fases; es decir, cinco etapas distintas en el proceso de asimilación y superación de la muerte de un ser querido. Juntas conforman el modelo Elisabeth Kübler-Ross, en honor a la psicóloga que elaboró esta teoría después de trabajar en cuidados paliativos y convivir cara a cara con la muerte:

  • La negación: en un primer momento, es fácil que ante la muerte de un padre, una madre o una pareja; el afectado se niegue a aceptar la realidad. Se trata de una fase de incredulidad en la que cuesta creer que esa persona ya no está. Huelga decir que si la muerte es inesperada, se alargará aún más.

  • La ira: cuando esa muerte empieza a verse como algo real, llegan las primeras reacciones; en este caso el enfado. Esa persona se ha ido y no podemos hacer nada. Es fácil quedar atrapado entonces en pensamientos recurrentes como “por qué ha tenido que pasarle eso a esa persona”, especialmente cuando desaparece de forma trágica o accidental.

Algunas personas se quedan tiempo atrapadas en alguna de las fases del duelo, impidiendo que este se desarrolle normalmente o bien no acaban de enfrentarse a él
  • La negociación: a estas alturas del duelo la persona que lo está pasando aún no ha aceptado la muerte de su ser querido. Por eso entra en juego otra forma de incredulidad: pensar que la situación está bajo control y que se pueden encontrar soluciones, aunque no las hay.

  • La depresión: una vez que la persona que vive el duelo empieza a asumir que ha perdido a alguien cercano se ve sumido en la tristeza. Ya no lo niega, no está enfadado, y no pasa las horas pensando qué podía haber hecho para evitarlo. Es la etapa de llorar, de aislarse del mundo y de vivir la pena en un acto de recogimiento. También es el momento de enfrentarse cara a cara con una idea que, por mucho que ya se conociera, no deja de ser dolorosa: la muerte es inevitable. Para algunas personas, este pensamiento puede derivar en uno aún más peligroso: puesto que la muerte es inevitable, la vida no tiene sentido.

  • La aceptación: pasada la etapa más triste, solo queda aprender a vivir con esa ausencia. Al final de este proceso no se supera la muerte de un familiar, pero se acepta la idea de que así será la vida a partir de entonces y de que los que quedan tienen que seguir viviendo

No hay un tiempo fijo para la duración del duelo. Depende de muchas circunstancias, como la fortaleza mental de cada persona o la cercanía a la víctima. Perder a un hijo puede ser infinitamente más duro que perder a un padre. Pero en ambos casos se ha de pasar el duelo para poder tener opciones de superarlo.

Es imprescindible vivir todo el proceso para afrontar la muerte de un padre, de una madre o de alguien tan cercano que deja un hueco enorme en nuestras vidas. Un punto en el que la ayuda profesional será clave, sobre todo si nos sentimos capaces de abordarlo solos. Algunas personas se quedan tiempo atrapadas en alguna de las fases del duelo, impidiendo que este se desarrolle normalmente, o no acaban de enfrentarse a él.

Es lo que en psicología se conoce como un proceso de duelo patólogico, complicado o traumático. Es entonces cuando la terapia se hace imprescindible y se convierte en un apoyo clave para seguir adelante. En realidad, existen hasta ocho tipos de duelo y algunas personas pueden necesitar esa ayuda.

¿Cómo te puede ayudar un seguro a superar el duelo por la muerte de tu marido o tu mujer?

La psicología puede ayudar a hacer más llevadero el proceso del duelo proporcionándonos herramientas para entenderlo y para lidiar con él. Muy especialmente cuando hablamos de un duelo complicado.

Los seguros de salud incorporan cada vez más a la Psicología como una más de las especialidades a las que se puede acceder. En los cuadros médicos no solo encontrarás dentistas, traumatólogos o neurólogos, sino también psicólogos y psiquiatras. Por su parte, algunos seguros de decesos pueden ofrecer un servicio similar, como complemento a las coberturas habituales.

En algunas aseguradoras la terapia psicológica es uno más de los tratamientos a los que puedes acceder

Por eso, una de las garantías con las que puedes contar al contratar una póliza médica o de decesos es la del asesoramiento psicológico, ya sea para superar el duelo por la muerte de un ser querido o por otras necesidades emocionales.

Esta ayuda se presta de diferentes formas. Hay compañías que la limitan al asesoramiento telefónico; (por ejemplo, en DKV ofrecen tres sesiones al año de un máximo de treinta minutos para orientar a sus asegurados sobre posibles soluciones). Sin embargo, en otras la terapia psicológica es otro tratamiento más. Es el caso de Sanitas, que incluye hasta quince sesiones en sus seguros médicos. Por su parte, compañías como Mapfre o Asisa añaden la Psicoterapia a la lista de tratamientos y servicios especiales que ofrecen al contratar una póliza médica.

Dentro de la Psicoterapia, se puede hablar de una terapia específica para el caso que nos ocupa. La terapia de duelo trata de “ayudar a un individuo a enfrentar y superar una pérdida, principalmente de un ser querido, de una manera saludable”. Y es recomendable cuando una persona no se siente capaz de superar el duelo de una forma natural o cuando este se alarga en el tiempo más de lo “normal”.

Los seguros de decesos, por su parte, pueden ofrecerte apoyo psicológico, pero también legal. Son muchas las gestiones que deberemos llevar a cabo ante la muerte de un ser querido, sobre todo desde un punto administrativo, y que pueden resultar aún más complicadas en un momento así. Una buena póliza de decesos no sólo te ofrecerá las coberturas básicas (como el capital para el sepelio) sino que completará su atención con este tipo de servicios.

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