Qué es el airbag y cómo te protege

Descubre el funcionamiento de este dispositivo de seguridad para el coche

Queremos hacernos con un coche nuevo y se nos vienen un montón de opciones y posibilidades a la cabeza. Que tenga una función más recreativa o familiar, la potencia del motor, el tipo de combustible o cuestiones más triviales como su color o diseño. Pero quizá no tengamos tan presente un elemento tan esencial como lo es la seguridad.

Y es que, más allá de las características estéticas y técnicas que posea nuestro vehículo,  es importante detenernos a observar las medidas de seguridad con las que cuenta.  Los elementos preventivos como los cinturones son imprescindibles, pero existen otro tipo de accesorios como los airbags del coche capaces de cumplir una función complementaria muy interesante.

Es posible que nos cueste decantarnos a la hora de adquirir un automóvil que tenga esta tecnología, ya sea por ciertas reticencias o bien porque desconocemos cómo funcionan exactamente. Sin embargo, cabe destacar que estos sistemas de seguridad usados de forma correcta, pueden cumplir una función muy relevante en caso de accidente de coche. Aquí te explicamos todo acerca de estos mecanismos capaces de salvar vidas.  

Qué es el airbag y cómo te protege

A grandes rasgos y para que nos entendamos, se trata de bolsas de aire capaces de absorber parte de la fuerza de un impacto. Y aunque este funcionamiento parezca muy rudimentario, desde su aparición en los años 70 ha ido evolucionando hasta alcanzar un importante grado de sofisticación. Algo que ha provocado que la mayoría de los coches que circulan por nuestras carreteras actualmente dispongan de este sistema.

El airbag es un sistema complementario a los cinturones, nunca un sustituto de ellos

Hay que tener en cuenta que este ingenio nunca es sustitutivo de los cinturones y que trabaja como complemento de los mismos. En caso de colisión grave, el airbag del automóvil se desplegará automáticamente gracias a una estructura flexible que se hincha con gas. De esta manera, los ocupantes del vehículo verán limitada la gravedad de los contactos de una o varias partes de su cuerpo con zonas peligrosas del interior del habitáculo o similares.

Principalmente, el airbag tiene cuatro propósitos:

  1. Absorber parte de la energía cinética del cuerpo al amortiguar el impacto de los pasajeros.

  2. Para evitar el choque con los elementos interiores del coche, como es el volante o el salpicadero.

  3. Para proteger ante la expulsión de los fragmentos de vidrio que puedan salir disparados de los cristales pertenecientes del parabrisas.

  4. Disminuir la probabilidad de lesiones cervicales al reducir el movimiento de la cabeza.

Hay que tener en cuenta que este sistema es capaz de evitar hasta un 15% de fallecimientos en conductores. No obstante, en ciertos casos han llegado a provocar graves daños en los ocupantes que se podrían haber evitado por una mala utilización –como, por ejemplo, no llevar el cinturón de seguridad abrochado–. Algo que acaba con su capacidad de protección al provocar justo el efecto contrario. Por tanto, es imprescindible tener presente que están pensados para complementar a los cinturones de seguridad, y nunca para sustituirlos.

Tipos de airbag y su funcionamiento

En el mercado se han llegado a desarrollar muchas variantes de este sistema, y se prevé que su expansión aumente de cara a los próximos años. Aún así, existen una serie de tipos que son los más estandarizados y que se encuentran de forma más habitual en los coches que cuentan con este sistema:

  • Frontales: están ocultos en el volante, es decir, frente al conductor. Además también se pueden encontrar en el salpicadero para proteger al copiloto. Están concebidos para proteger la cabeza y el torso si se produce un impacto frontal.

  • Laterales: escondidos en el lateral de los asientos y en las propias puertas. Sobre todo amortiguan el golpe que pueda sufrir el tórax en caso de choque lateral, y en menor medida también protegen la cabeza.

  • De techo: se encuentran situados en los laterales del techo, justo encima de las ventanillas. Están ideados para proteger el cráneo de los ocupantes en caso de vuelco.

Respecto a su funcionamiento, tiene un principio básico muy simple; su complejidad radica en la precisión y rapidez que exigen cuando se ha de activar. Para ello, el automóvil cuenta con un sensor cinemático capaz de detectar impactos. En el caso de que se produzca, emitirá una descarga que detonará el generador de gas. Este, a su vez, hinchará sus bolsas de aire en apenas unas milésimas de segundo.  

En el caso de que se produzca un accidente, los airbag se hincharán en apenas unas milésimas de segundo

Las bolsas convenientemente llenas son capaces de parar el movimiento de la cabeza y el torso de los ocupantes que salgan despedidos como consecuencia de un siniestro. Pero además, al darse este contacto, se produce una salida controlada del gas en su parte posterior, para así, poder permitir la visión del ocupante y darle libertad de movimientos una vez que el airbag ha cumplido su función.

Consejos para el uso correcto del airbag

Como hemos expuesto, resulta imprescindible que tengamos en cuenta siempre que el airbag es un accesorio y no un sustitutivo del cinturón de seguridad. Dicho esto, es recomendable conocer algunas recomendaciones básicas para utilizarlo correctamente.

Los airbag pueden provocar graves daños en los ocupantes del vehículo si no se usan de forma correcta junto a los cinturones de seguridad
  • La distancia a la que nos coloquemos del airbag delantero es importante. En el caso del conductor, no se debe nunca estar demasiado pegado al volante. La distancia ideal para él y su acompañante es de unos 25 centímetros. De esta manera evitaremos un impacto demasiado directo con la bolsa de aire; es peligroso que golpee en exceso en el rostro.  Además, resulta aconsejable que las manos estén colocadas correctamente en el volante y los pies sobre el suelo del automóvil para  evitar desplazamientos inesperados del cuerpo.

  • En el caso de usar sillitas infantiles que se colocan en la parte delantera y en el sentido inverso a la marcha, estas son del todo incompatibles con la bolsa de aire del acompañante. Una posible explosión sería muy peligrosa para el niño, por lo que se ha de omitir el uso de este tipo de sillas si se cuenta con este airbag. En todo caso y si tienes dudas sobre la seguridad de tu hijo en el coche, consulta este artículo.

  • Por último, hay que tener presente que, en el caso de socorrer a un coche accidentado, es posible que por un fallo del mecanismo no hayan saltado los airbag y que lo hagan posteriormente, complicando el rescate de sus ocupantes. Para evitarlo, se pueden desconectar los bornes de la batería y esperar unos minutos hasta que estemos seguros de que no se activarán.

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