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Comer bien es clave para protegerse del sol: alimentos esenciales

Más allá de las cremas y protectores solares, la alimentación será clave para mantener nuestra piel a salvo durante esta época del año. Elige tu protector solar a la carta

Una zanahoria, dos pedazos grandes de calabaza, el jugo de dos naranjas y un sobre de sacarina. – ¡ZUUUMM! – atrona la batidora al triturar el contenido vaso. ¡Pero qué rico el smoothy bronceador!, piensa para sus adentros. Y disfruta de los aromas que emana la verdura fresca. ¡Ñam!

Que proteger nuestra piel del sol con una crema apropiada para nuestro fototipo resulta imprescindible es una realidad de la que la mayoría somos conscientes y que ya hemos abordado en anteriores artículos. Un punto en el que no podemos dejar de mencionar cómo influye la alimentación al respecto. Y es que lo que nos llevamos a la boca puede estimular el bronceado e incluso alejarnos de las patologías asociadas con el astro rey que nos ocupa. Pero vayamos por partes.

La importancia de la alimentación

Así, también podemos cuidar de nuestra piel a través de la comida. Una manera de hacerlo que debería complementar a los protectores y, en ningún caso, excluirlos. Sí, porque con la alimentación no bastará. La idea, como bien describe el Dr. Gabriel Serrano, CEO de Sesderma, es realizar un abordaje integral. “Los tratamientos antienvejecimiento deberían pasar de estar centrados en la piel, a focalizar su atención en todo el organismo”, explica.

“De ahí que ya no hablemos de dermocosmética, sino de un concepto mucho más amplio y rico: la dermocosmética integral. Gracias a la suma de los efectos de las cremas y tratamientos tópicos con los resultados de la nutricosmética y los complementos alimenticios podemos lograr un efecto más potente y duradero, no solo en la piel, sino en todo el cuerpo y en los diferentes órganos que lo componen”, remata.

Ya no hablamos solo de dermocosmética, sino de un concepto mucho más amplio y rico: la dermocosmética integral

De manera más concreta, existen una serie de nutrientes que pueden ayudarnos. Estamos hablando de antioxidantes como la vitamina C, E y de los betacarotenos, unos componentes capaces de bloquear los radicales libres y evitar que causen más daño. Cabe mencionar también a los conocidos como fitoquímicos, un grupo que favorece los sistemas naturales de nuestro organismo a la hora de protegerse y acelera la producción de melamina.

Para que te hagas una idea de por qué consumirlos resulta fundamental, nos quedamos con las conclusiones de un estudio llevado a cabo por la Universidad de Tel Aviv, que ya en 2010 revelaron que aquellos sujetos que llevaban una dieta rica en antioxidantes y ácidos grasos Omega 3 –propia de las regiones mediterráneas–, tenían menos probabilidades de sufrir cáncer.

Los nutrientes que actúan

Pero, ¿cómo actúan exactamente las vitaminas y otros nutrientes? La citada vitamina C, por ejemplo, combate los daños producidos sobre las fibras de colágeno y elastina (este primero, además, es fundamental a la hora de cuidar de nuestras articulaciones); es decir, se centra en la reparación.

Respecto a la vitamina E, actúa como una especie de  “segurata” de las membranas celulares del sistema nervioso y cardiovascular, los glóbulos rojos y las células musculares; y actúa contra los radicales libres, los rayos UV y los contaminantes ambientales, razón de más para tomarla durante todo el año. Asimismo, reduce la necesidad de vitamina A y beneficia la acción de  la vitamina C y los betacarotenos.

La vitamina C combate los daños producidos sobre las fibras de colágeno y elastina

Estos últimos mantendrán la integridad de los epitelios y también protegerán nuestra vista. Los ácidos grasos Omega 3 lo que hacen es protegernos de la deshidratación, el zinc favorece la cicatrización de las heridas y de las quemaduras, y el azufre ayuda al mantenimiento de la salud general de la dermis. No debería faltar tampoco la vitamina B, cuyo déficit causa sequedad en la piel. Para acabar, los Omega 7 tienen propiedades regeneradoras y antiinflamatorias, ideales para después de la exposición.

Alimentos que protegen del sol

Dicho lo cual, cabe mencionar algunos de los alimentos que contienen estos nutrientes:

  • Alimentos ricos en vitamina C: a pesar de la creencia popular, la naranja no es el alimento que más vitamina C tiene. Aquí destaca el pimiento rojo, la ciruela roja, el escaramujo, el brócoli (que, además, es un súper alimento), las fresas, y las coles de bruselas. El melón, el kiwi, las bayas rojas, la guayaba, los tomates, el limón y las espinacas la contienen pero en menor medida.
  • Alimentos ricos en vitamina E: la encontramos principalmente en frutas y verduras, aunque también se halla en la yema del huevo, y en frutos secos como las almendras y nueces, en los piñones, el pimentón y otras hierbas aromáticas como la albahaca y el orégano. No podemos dejar de mencionar a las aceitunas verdes, los pistachos, mangos, espárragos y calabacines.

  • Alimentos ricos en betacarotenos: la zanahoria, la calabaza, el boniato, la batata dulce, los pimientos, las espinacas, y las bayas de goji son ricas en betacarotenos. También la papaya, los espárragos, los caquis, grosellas, el mango, el chili y el perejil.

  • Alimentos ricos en Omega 3: lo poseen el aceite de oliva y de canola, las semillas de chía, las nueces, la crema de cacahuete, la soja, los pescados azules como el salmón y el bacalao, el huevo y el marisco.

  • Alimentos ricos en Omega 7: ofrecen un gran aporte de este componente la mantequilla, el aguacate, los huevos, el queso cheddar, las nueces de macadamia y el aceite de oliva, entre muchos otros.

La hidratación, clave para protegerse del sol

Dejando a un lado la comida, será importante mantenerse hidratado (ten en cuenta que la transpiración se incrementa fruto de las altas temperaturas). Además, cabe tener en cuenta que cuando sudamos no solo perdemos agua, sino minerales imprescindibles para que nuestro organismo funcione correctamente.

Un punto especialmente relevante a la hora de hacer deporte, durante cuya práctica podemos sufrir calambres musculares, fatiga y desvanecimientos si nos dejamos la botella en casa. Descarta los refrescos carbonatados ricos en azúcares y cafeína, y el alcohol, incrementan la deshidratación corporal.

Los refrescos carbonatados ricos en azúcares y cafeína, y el alcohol, incrementan la deshidratación corporal

Para evitarlo, lleva contigo una bebida que te permita compensar la llamada pérdida electrolítica. Otra buena idea es decantarse por un té verde bien fresquito que, según una reciente investigación publicada en Intern Journal of Cancer, protege contra los efectos adversos de la radiación ultravioleta.

Otros consejos para protegerte del sol

Más allá de la alimentación y los protectores, existen otros imprescindibles para protegerse del sol en verano. Escoger unas gafas apropiadas, usar una gorra, practicar deportes en entornos controlados (cerrados o alejados del sol, en instalaciones climatizadas o similares), salir a pasear o a hacer ejercicio durante las primeras horas de la mañana o a últimas de la tarde será fundamental. Además, de esta manera también estaremos alejándonos de los temidos golpes de calor.

Asimismo, deberemos tener especial cuidado y tomar medidas específicas para aquellos colectivos con más riesgo –como las personas que ya han cumplido los 65 años y los bebés y recién nacidos–, que podrán acusar la incidencia de los rayos y del bochorno del verano con mayor intensidad.

La importancia de contar con un buen seguro de salud

Dicho lo cual y en un contexto en el que son cada vez más los cánceres y patologías relacionadas con el sol, resulta muy recomendable contratar un seguro de salud, sobre todo si tenemos antecedentes familiares, una profesión en la que pasamos largas horas al sol o, sencillamente, queremos acceder más fácilmente a dermatólogos y otros profesionales del sector.

En estos casos acudir a la consulta con regularidad y ante cualquier sospecha será clave, en especial si hemos observado que una de nuestras pecas o lunares ha cambiado de color o dimensiones. Además, contaremos con el asesoramiento de un experto, que incluso podrá llegar a descartar alergias dérmicas, etcétera.

Asimismo y si nos ponemos en el peor de los casos, nuestro seguro de salud también nos cubrirá si desarrollamos un cáncer una vez contratada la póliza. Teniendo en cuenta la importancia que reviste abordar esta enfermedad con rapidez, contar con una que agilice las pruebas será de gran ayuda. A priori Sanitas y Adeslas sí cubren el tratamiento, aunque lo determina el especialista. Todo lo aprobado por la Seguridad Social está cubierto. No obstante, revisa siempre la póliza y valora adquirir coberturas por gastos de farmacia o similares. Puedes utilizar nuestro comparador para hacerlo con mayor eficacia.

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