Coche automático o manual, ¿qué diferencias hay en el seguro?

En España predominan los coches manuales

En países como Estados Unidos o Japón la mayoría de los coches que podemos ver circular por las calles son automáticos –más del 90%–. Sin embargo, en España la transmisión automática nunca ha tenido un gran calado entre los conductores, aunque es cierto que cada vez son más los vehículos que disponen de cambio automático. ¿Qué es mejor: automático o manual? En Acierto.com te mostramos las diferencias, ventajas y desventajas de ambos modelos.

¿Qué diferencias hay entre un coche automático y uno manual?

Realmente la diferencia ya la conocemos. En un coche manual el conductor tiene que ayudar al motor a cambiar de marcha, mientras que en uno automático simplemente se encarga la propia transmisión. En este caso el conductor solo se tiene que preocupar de poner la palanca en la letra “D” (Drive) y de pisar los pedales del freno y del acelerador para controlar el coche. En cualquier caso, esta es la diferencia lógica: lo indica el propio nombre. Lo realmente interesante es conocer las consecuencias que implica tener un coche manual o automático.

En primer lugar, un coche con transmisión automática suele tener un precio más elevado, aunque en la actualidad la diferencia no es tan grande como lo era hace algunos años. También es más caro el mantenimiento, ya que la mecánica que se utiliza para poder cambiar de marchas de forma automática es más compleja. Esto significa que existe un mayor número piezas que revisar que además requieren una técnica más especializada para poder repararlas. Una caja de cambios manual es más sencilla de reparar y no necesita ser sometida a una revisión tan exhaustiva.

Anteriormente un motor automático consumía más combustible y emitía más emisiones que uno manual, pero eso ha cambiado. Hoy día ambas transmisiones están a la par en cuestiones de consumo, lo cual supone haber superado una de las grandes desventajas que tenía el cambio automático. Sin ir más lejos este era el principal argumento de los más recelosos.

La transmisión manual cuida mejor los frenos ya que en las bajadas se puede utilizar el freno motor para disminuir la velocidad del vehículo. Esto no es posible hacerlo de forma automática, por lo que en los descensos se tiende a piscar mucho más el freno, provocando un mayor desgaste de los discos. Por el contrario, se ha demostrado que el cambio automático cuida más el motor, ya que al cambiar de marcha en el momento adecuado se evita elevar las revoluciones a dimensiones innecesarias y no hay posibilidad de cambios bruscos. Los cambios en los coches automáticos son suaves y rápidos mientras que en los manuales es difícil que siempre lo hagamos de forma perfecta.

Los cambios en los coches automáticos son suaves y rápidos mientras que en los manuales es difícil que siempre lo hagamos de forma perfecta

La principal ventaja del automático sobre el manual es, sin duda, la comodidad. Permite una conducción más relajada en carretera, y en atascos se evita el molesto gesto de estar pisando el embrague una y otra vez. Aun así, esta característica es vista por muchos como una desventaja, ya que aseguran que puede provocar demasiada relajación al volante. Por otro lado, al eliminar la “distracción” de estar pendiente del pedal de embrague y de la palanca de las marchas se puede estar más concentrado en la propia conducción. Al final, esto son elucubraciones e independientemente del sistema que utilicemos, la seguridad la va a marcar nuestra forma de conducir y lo responsables que seamos en la carretera.

Automático o manual, ¿cuál es mejor?

Esta es, ciertamente, una pregunta imposible de responder, porque ambas transmisiones han demostrado ser igual de competitivas. La manual se ha ganado el cariño de muchos conductores que después de años se niegan a cambiar su forma de conducir y los coches manuales se siguen comercializando hoy día con total normalidad. La automática ha llegado para hacer más sencilla la conducción -y por ende la vida de las personas-, y probablemente en algunos años sea el sistema dominante. Por lo tanto, se trata de una cuestión de gustos y siempre existirán defensores y detractores de ambos modelos.

Cuenta la leyenda que aquellos que prueban un coche automático nunca vuelven a conducir uno manual. La sencillez de conducción hace que sea una opción ideal para los que no son muy diestros con la caja de cambios. Un coche automático no se puede calar, ni siquiera en una pendiente. Esta característica puede ayudar a perder la fobia a conducir, que es una enfermedad conocida como amaxofobia, la cual impide a muchas personas llevar un desarrollo normal de sus vidas.

La amaxofobia es el miedo a conducir y provoca ansiedad a muchas personas cuando se ponen al volante

Por el contrario, los defensores del cambio manual afirman que con el automático se sufre una pérdida del control del coche y es este el que pasa a dominar al conductor. Es la opinión un tanto extrema de aquellos que también argumentan que un coche automático es aburrido. Aseguran que se se pierde la “esencia” de la conducción.

Lo único que queda claro es que la discusión seguirá por muchos años: la innovación frente a la costumbre, el ahorro frente a la comodidad... Cada uno debe elegir el coche en función de sus preferencias porque, como ya hemos visto, no hay un cambio mejor que otro.

Consejos para conducir un coche automático

Si estamos acostumbrado a usar un coche con una caja de cambios manual puede resultar difícil -al menos al comienzo- a uno automático, aunque este se intuya más fácil de conducir. Uno de los problemas más comunes es la manía de mover el pie izquierdo buscando el pedal del embrague. Para evitarlo se debe adoptar una posición cómoda y colocar el pie izquierdo sobre el reposapiés. En poco tiempo se perderá este “tic”.

Al no poder reducir de marchas, se puede llegar a sentir una sensación de falta de control del coche que provoca que se esté continuamente tocando el pedal del freno. Tenemos que ser conscientes de que el coche se adapta a la conducción y que va a elegir la marcha correcta en todos los casos, por lo que no hay de qué preocuparse. Con este uso abusivo del freno solo provocaremos una pérdida de eficacia del mismo y un mayor desgaste de los discos.

Por último, la palanca de cambios de un coche automático suele tener, como mínimo, estas cuatro posiciones: D (Drive), N (Neutral), P (Parking) y R (Reverse). La “N” es como se conoce en los coches manuales como ‘punto muerto’. Muchos conductores cuando se paran, por ejemplo, en un semáforo, sueltan el embrague para descansar el pie y dejan el coche en punto muerto, sujetándolo con el freno. Esta costumbre de los coches manuales es innecesaria en uno automático, por lo que hay que evitar en estas situaciones poner la palanca de cambios en la posición “N”, si no dejarla en “D” y pisar el freno. Esto evitará que el selector de marchas se desgaste de forma más rápida.

¿Existen diferencias en el seguro? 

Lo cierto es que a pesar de las diferencias que existen entre un sistema y otro, aún no se han establecido diferencias en el precio del seguro. Ninguna transmisión ha demostrado ser más fiable o más segura que la otra, por lo que las compañías no penalizan el tener un coche automático o manual. Por lo tanto, la prima de una póliza a todo riesgo será similar en ambos casos. 

Coche
Compara 30 aseguradoras y ahorra hasta 50% en tu seguro de coche
COMPARA AHORA
Coche
Compara 30 aseguradoras y ahorra hasta 50% en tu seguro de coche

Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar tu experiencia de usuario y nuestra publicidad. Si continuas navegando, consideramos que aceptas su uso. Más info

CERRAR