¿Tasa de alcoholemia por las nubes? Ni se te ocurra conducir

Conducir bajo los efectos del alcohol puede ser un delito castigado con prisión

Una investigación de la Dirección General de Tráfico (DGT) asegura que en el año 2016 el 40% de los fallecidos en accidentes de tráfico había consumido sustancias psicoactivas, es decir, alcohol o drogas. Decirte que ponerte al volante después de beber alcohol es peligroso resulta obvio, así que lo que hemos decidido hacer es tratar de concienciarte sobre las nefastas consecuencias que puede tener actuar de este modo desde un punto de vista científico y legal.

¿Qué provoca el alcohol al volante?

Cuando conducimos, necesitamos poner los cinco sentidos en la vía, ya que en la carretera un simple despiste puede ser fatal. El alcohol ya es un peligro, en muchas ocasiones, a la hora de andar y de hablar, por lo que el efecto negativo se multiplica a la hora de circular con nuestro vehículo. Según un estudio de Acierto.com, el 42% de los españoles reconoce haber conducido alguna vez después de haber bebido. Esto demuestra que son muchos los conductores que no se toman en serio los peligros de esta sustancia, que son los siguientes:

  • Falsa sensación de seguridad, provoca que se subestime la velocidad a la que se circula y causa una excesiva relajación. El alcohol otorga una confianza muy peligrosa al conductor.

  • Reducción del campo de visión y mala percepción de las señales de tráfico, lo que hace que se cometan imprudencias y errores muy graves como circular por una carretera en dirección contraria.  

  • Aumenta el tiempo reacción, que es vital para evitar atropellos o choques.

  • Excesiva sensibilidad a los destellos y a la luz, que puede provocar “volantazos”.

  • Genera somnolencia.

  • La habilidad para estar al tanto de varias fuentes de información queda mermada. A la hora de adelantar o en una incorporación a una vía se ha prestar atención a varios elementos: nuestro propio coche, señales, otros vehículos, etcétera.

¿Cómo castiga la ley conducir bebido?

Debemos tener claro que la mejor tasa para conducir es la 0. No obstante, en función del nivel de alcohol que llevemos en la sangre, la conducción podrá resultar más o menos peligrosa y también conllevará diferentes sanciones. De hecho, según qué situaciones, conducir bajo los efectos del alcohol puede suponer un delito y conllevar la entrada en prisión.

Y es que a ojos de la ley hay importantes diferencias dependiendo del nivel que alcancemos en el alcoholímetro, sin olvidar que también se aplican normativas diferentes en función del tipo de conductor.

  • Conductores de vehículos y bicicletas. Las bicicletas también son un vehículo, y por ende, deben cumplir las normas de circulación. Este grupo –en el que se incluyen la mayoría de los conductores– será sancionado cuando se supere los 0,25 miligramos de alcohol por cada litro de aire (0,25 mg/l) o los 0,5 gramos de alcohol por litro de sangre. La sanción económica asciende hasta los 500 euros y conlleva la retirada de cuatro puntos del carné de conducir. No obstante, si eres reincidente, te quitarán seis puntos y la multa será de 1.000 euros. Se considera reincidencia por alcoholemia cuando un conductor ha dado positivo el año inmediatamente anterior.

  • Conductores noveles. Estos son todos aquellos conductores que lleven menos de dos años con el carné para conducir. Aunque las sanciones sean similares a las del resto de conductores, su límite está en 0,15 mg/l o 0,3 gramos por litro.

  • Conductores profesionales. Son considerados conductores profesionales aquellos que manejan vehículos cuya masa máxima autorizada es superior a los 3.500 kilogramos. Estos se dedican a transportar personas –al menos nueve–, mercancías peligrosas; y son los transportes especiales, servicios de urgencia y transportes escolares. Serán sancionados cuando superen los 0,15 mg/l o los 0,3 gramos por litro, igual que los conductores noveles.

Si el alcoholímetro marca entre 0,51 mg/l y 0,60 mg/l la multa ascenderá hasta los 1000 euros con la retirada de seis puntos del carné. Si se supera los 0,61 mg/l o los 1,2 gramos por litro se estaría incurriendo en un delito. La sanción correspondiente sería de pena de prisión de tres a seis meses o multa entre seis y doce meses. También puede ser condenado con trabajos trabajos para la comunidad –entre 31 y 90 días–. Sin importar cuál sea finalmente la pena, lo que es seguro es que conllevará la prohibición de conducir vehículos a motor y ciclomotores por un tiempo de entre uno y cuatro años.

¿Cubre el seguro un siniestro si el conductor está bajo los efectos del alcohol?

Si ocurre un accidente de tráfico, varios agentes de la ley se personarán en el lugar del siniestro y realizarán un test de alcoholemia. Que uno de los conductores dé positivo resulta muy esclarecedor para encontrar el culpable, tanto para la policía como para el seguro. La tasa de alcoholemia quedará recogida en el atestado de la policía.

Antes de nada debes saber que si te ves envuelto en una colisión donde el otro conductor es el culpable –esté ebrio o no–, no debes preocuparte por la indemnización, ya que tú serás la víctima. Para poder circular, todos los vehículos deben contar con un seguro de responsabilidad civil por daños a terceros, así que todo queda en mano de las aseguradoras.

El seguro puede obligar al conductor culpable de un siniestro a correr con todos los gastos –o parte de ellos– si este da positivo en el test de alcoholemia

En caso de que tú seas el culpable y des positivo en el test de alcoholemia, es más que probable que tengas que correr con los gastos. Y es que la compañía entiende que has incumplido el acuerdo, por lo que después de abonar la correspondiente indemnización podrá pedirte que reembolses el dinero basándose en el artículo 10 de la Ley sobre responsabilidad civil y seguro en la circulación de vehículos a motor, que dice lo siguiente:

El asegurador, una vez efectuado el pago de la indemnización, podrá repetir:

a) Contra el conductor, el propietario del vehículo causante y el asegurado, si el daño causado fuera debido a la conducta dolosa de cualquiera de ellos o a la conducción bajo la influencia de bebidas alcohólicas o de drogas tóxicas, estupefacientes o sustancias psicotrópicas.”

Por lo tanto, queda claro que el seguro puede obligar al conductor culpable de un siniestro a correr con todos los gastos –o parte de ellos– si este da positivo en el test de alcoholemia. Y es que necesario ser conscientes de que cuando conducimos bajo los efectos del alcohol no solo nos estamos poniendo en peligro a nosotros mismos, sino que nuestra irresponsabilidad puede afectar a los demás conductores o a los pasajeros que llevemos en el coche. La máxima ya la conoces: si bebes, no conduzcas.

Coche
Compara 30 aseguradoras y ahorra hasta 50% en tu seguro de coche
COMPARA AHORA
Coche
Compara 30 aseguradoras y ahorra hasta 50% en tu seguro de coche

Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar tu experiencia de usuario y nuestra publicidad. Si continuas navegando, consideramos que aceptas su uso. Más info

CERRAR