¿Qué es un contrato de compraventa de coche?

Si vas a comprar o a vender un coche de segunda mano, tendrás que firmar uno

Cuando escuchamos la palabra “contrato” automáticamente pensamos en un texto enrevesado y en mucha letra pequeña. Un documento que, a veces, resulta inteligible para quien no se encuentra familiarizado con su lenguaje. Sin embargo, rellenar uno es mucho más sencillo de lo que parece. Hoy nos centraremos en los contratos de compraventa.

¿Qué es un contrato de compraventa y por qué es tan importante?

Un contrato de compraventa es un documento firmado por dos particulares en el que se deja constancia de una transacción: la compra por parte de uno y la venta por parte del otro, de un coche usado. Quién vende y quién compra, qué modelo de coche, y con qué matricula.

Es imprescindible porque forma parte de la documentación que necesitarás para finalizar la operación. El contrato de compraventa se debe presentar tanto en Hacienda -para pagar el impuesto de transmisiones patrimoniales- como en Tráfico -para solicitar el cambio de titularidad del vehículo-. También lo necesitará el vendedor si, en caso de no recibir la copia de dicho cambio del comprador, ha de notificar la venta a la DGT.

Además, es una garantía tanto para el comprador como para el vendedor de cara a posibles reclamaciones en el futuro, ya que en el contrato se especifica el precio fijado para la compraventa al tiempo que el vendedor certifica que el coche está libre de cargas. Aunque lo más recomendable es llegar a la firma habiendo comprobado todo esto para evitar una sorpresa desagradable.

¿Hay un solo modelo de contrato de compraventa?

Existen varios modelos de contratos de compraventa. En primer lugar encontramos el modelo básico que facilitan en la Administración pública, y que recoge los datos esenciales: quién compra qué a quién. Este es el más sencillo de resolver puesto que resulta similar a cualquier impreso administrativo y solo hay que rellenar los campos —nombres, DNI, precio de compraventa— y firmarlo.

Por otro lado, puedes elegir algo más elaborado: un contrato redactado que contenga más información y permita especificar las condiciones pactadas; por ejemplo, si se ha llegado a un acuerdo para repartir los gastos de impuestos y tasas, o si el precio del coche incluye todos estos gastos que conlleva el trámite.

Es habitual que el comprador pague los “impuestos correspondientes” pero puede darse el caso de que se incluyan en el precio

Lo vemos sobre el papel con un modelo que facilita la Organización de Consumidores y Usuarios en su web. En este aparece la frase siguiente por defecto:

El vendedor vende al comprador el vehículo de su propiedad anteriormente especificado por la cantidad de............. euros, sin incluir los impuestos correspondientes, que serán a cargo del comprador”.

Es habitual que el comprador pague los “impuestos correspondientes” pero puede darse el caso de que se incluyan en el precio como una forma de ofrecer una rebaja en el mismo. En este caso será el vendedor el que se comprometerá a abonarlos.

La opción personalizada es la más recomendable, ya que permitirá no solo establecer lo pactado entre ambas partes, sino añadir datos que pueden ser muy relevantes, como el kilometraje del vehículo, el número de bastidor (que no puede falsificarse, como sí ocurre con una matrícula)  o la hora exacta de entrega del coche. ¿Por qué es importante este último dato? Si llega una multa por exceso de velocidad semanas después será fácil saber a quién le corresponde pagarla.

Requisitos imprescindibles del contrato

Independientemente del modelo por el que optes, es imprescindible que en el contrato se especifique que el vehículo está libre de cargas, tal y como se expresa en el citado modelo de la OCU:

El vendedor declara que no pesa sobre el vehículo ninguna carga o gravamen, ni impuesto, deuda o sanción pendientes de abono en la fecha de la firma de este contrato, comprometiéndose en caso contrario a regularizar tal situación a su exclusivo cargo”.

Como comprador, tendrás de comprobar que el vehículo pasó la ITV cuando le correspondía y que esto figura en el contrato. En caso contrario y si llegara una multa por no haber pasado la inspección, como nuevo propietario no tendrías base para reclamar al anterior estos gastos.

El precio pactado es otro de los datos fundamentales. Ha de ser exacto, ya que a partir de él se calcula el impuesto de transmisiones patrimoniales (el 4% sobre la cantidad total). Es decir: si se ha pactado algún adelanto se debe aclarar en el contrato, especificando el importe pendiente, pero el precio de compraventa del coche que ha de figurar es el del montante total.

Asimismo, el contrato de compraventa debe dejar constancia de que el vendedor ha entregado, o se compromete a hacerlo, toda la documentación relativa al coche, al comprador: la tarjeta de la inspección técnica de vehículos en vigor, el permiso de circulación y el recibo que certifica que el impuesto sobre vehículos de tracción mecánica (IVTM) del año anterior al de la venta fue abonado. En lo que respecta al IVTM del año en curso también es responsabilidad del vendedor: la ley dictamina que corresponde a quien figure como titular a día 1 de enero dado que se paga a año vencido.

Algunos consejos antes de firmar

Un contrato sirve de base legal para posibles reclamaciones, pero lo ideal es que no tengas que llegar a ese punto. ¿Cómo evitarlo? Tomando una serie de medidas. Algunas son solo cuestión de sentido común, como no entregar el vehículo hasta haber recibido el dinero o no pagarlo hasta contar con toda la documentación. Y por supuesto, leyendo bien cada cláusula que contenga o redactándolo con el asesoramiento de un experto.

Como comprador, te conviene verificar que lo afirmado en el contrato respecto a las cargas y al impuesto de circulación es cierto. Este último punto es fácilmente comprobable: solo necesitas el recibo para cerciorarte de que el propietario está al corriente de este pago obligatorio.

En cuanto a las cargas, puedes solicitar la información en Tráfico y asegurarte de que no existe una limitación de disposición respecto al coche en el Registro Central de Bienes Muebles. Esto quiere decir que el vehículo no está vinculado a una reserva de dominio o a un leasing, como ocurre cuando se trata de un automóvil financiado cuyo pago no se ha satisfecho por completo y, por tanto, no puede cambiar de propietario.

Como comprador, te conviene conocer realmente el estado del vehículo pactando con el vendedor una visita a un taller de confianza, previa a la compra

Sobre el estado del vehículo, puedes encontrarte con una cláusula como esta:

El comprador declara conocer el estado actual del vehículo, por lo que exime al vendedor de garantía por vicios o defectos que surjan con posterioridad a la entrega, salvo aquellos ocultos que tengan su origen en dolo o mala fe del vendedor”.

Como comprador, te conviene conocer realmente el estado del vehículo pactando con el vendedor una visita a un taller de confianza, previa a la compra. Si no lo haces y adquieres el vehículo igualmente, tampoco podrás reclamar que te han vendido un coche con algún fallo mecánico importante.

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