Estas son las cosas más raras que puedes asegurar

Desde partes de tu cuerpo hasta que te dejen plantado en el altar, te contamos lo que nunca pensaste que se pudiera asegurar

En esta vida casi todo es asegurable. Te sorprendería saber las cosas tan raras que se pueden proteger bajo la cobertura de un seguro. Y es que todo depende de una única variable: que se puedan estimar o cuantificar las pérdidas que conllevaría el riesgo que la póliza ha de cubrir. Esta es la base que permite a una aseguradora valorar el importe de la prima de tu seguro de vida, de coche, de hogar y de muchas otras cosas.

Riesgos asegurables: definición

Una compañía de seguros es una empresa y como tal, persigue el mismo objetivo que cualquiera: obtener beneficios. Por este motivo, para que cubra un riesgo existe un requisito indispensable: que pueda asumir económicamente las posibles pérdidas. Por ejemplo y para que nos entendamos, las catástrofes naturales como las consecuencias de un huracán o de un terremoto, que llevan asociadas pérdidas multimillonarias (tanto como para arruinar la economía de un país) no pueden asegurarse.

Asimismo, debe tratarse de un posible riesgo, es decir, de un acontecimiento que podrá ocurrir o no. Por ejemplo, no puedes protegerte frente a un riesgo al que tú mismo te expones y, de hecho, los contratos especifican que el riesgo sea independiente de la voluntad de la persona. Una manera, entre otros, de evitar intentos de fraude (no puedes provocar tú mismo los daños y luego reclamar una compensación económica).

Para calcular la prima las compañías tratan de valorar la certeza o probabilidades de que ese riesgo llegue a materializarse. Lo hacen basándose en el perfil del asegurado y en estadísticas y datos objetivos que les sirven para hacer una estimación.

No puedes protegerte frente a un riesgo imposible: por ejemplo, una invasión extraterrestre. Pero sí ante riesgos estimables, posibles y concretos

Tampoco puedes protegerte frente a un riesgo imposible: por ejemplo, una invasión extraterrestre. Pero tu coche sí se puede averiar o tú puedes necesitar una operación quirúrgica; esos son riesgos estimables, posibles y concretos y, por lo tanto, asegurables.

El cumplimiento de la ley es otro de los requisitos imprescindibles: no puedes contratar una póliza para tu coche que cubra los gastos por daños propios o daños a terceros si participas con él en carreras ilegales, por ejemplo. Tampoco puedes contratar un seguro de responsabilidad civil para tu perro si te dedicas a enfrentarlo a otros perros. En estos casos, los asegurados se estarían exponiendo directamente al riesgo frente al que pretenden asegurarse y, por si fuera poco, practicando actividades ilícitas.

Por tanto, un riesgo es asegurable cuando presenta todas las características que se le exigen a un riesgo: que sea  incierto, posible, definible, concreto, fortuito y cuantificable. En cuanto a la prima, ha de satisfacer las posibles pérdidas que asume la aseguradora.

Riesgo ordinario: definición

Es aquel que entra dentro de la cobertura habitual de un seguro –en oposición al extraordinario, que queda cubierto por el Consorcio de Compensación de Seguros–. Esta entidad responde cuando se trata de cubrir los daños provocados por fenómenos naturales, actos terroristas o actuaciones de las Fuerzas Armadas, siempre que cuentes al menos con una póliza de suscripción obligatoria.

Así, un riesgo ordinario es también aquel que cumple con los requisitos para que sea asegurable. Se trata de uno que la aseguradora puede asumir, basándose en las pérdidas potenciales.También se considera normal cuando se encuentra relacionado con la actividad profesional que desarrolla el asegurado u otros aspectos de su vida: puede tener un accidente laboral, que su mascota estropee el sofá de la casa que ha alquilado, que conduzca un coche viejo y tenga que ir más a menudo al taller. Todos son riesgos ordinarios y previsibles y la probabilidad de que ocurran será la que determine el precio final de la prima.

¿Qué cosas se pueden asegurar? Estas son las más raras

Ya hemos visto cómo las estrellas del ‘star system’ hollywoodiense blindan todas las partes de su cuerpo (pelo, piernas, sonrisa, rostro) ante posibles imprevistos que les impidan seguir viviendo de su imagen. Pero existen seguros que cubren cosas y situaciones aún más raras. Desde la productora de cine que contrató un seguro para protegerse frente a posibles indemnizaciones por muerte de risa (pasó en EEUU) hasta las que se blindan ante posibles enamoramientos de sus protagonistas.

El caso es que cada vez se van sumando nuevos riesgos que asegurar y situaciones frente a las que alguien puede querer protegerse. Por ejemplo, un seguro de cancelación de boda, si uno de los dos no lo tiene muy claro. El disgusto se vería compensado con una indemnización.  Pero también es posible asegurar el vestido, por si se rompe o se mancha, los anillos, los imprevistos relacionados con la organización, las flores, la tarta, etc.

La implantación de Internet en la sociedad ha supuesto la llegada de nuevos riesgos para las empresas

Los seguros de bienes intangibles también empiezan a ser una realidad. Según diversas fuentes del sector, pronto empezaremos a encontrar este tipo de pólizas, y las compañías aseguradoras ya estudian cómo adaptarse a las nuevas exigencias de la era digital. En países como la China ya se han lanzado a la aventura con un seguro para propiedades online.

Por bienes intangibles se entienden aquellos que sólo existen de una forma virtual y que simplemente no son tangibles –como un coche o una casa– sino abstractos. Nos estamos refiriendo a conceptos como la propiedad intelectual o la propiedad de bienes online que forman parte de los bienes de una empresa y que necesitan ser protegidos. Una empresa no sólo necesita protegerse frente a riesgos ordinarios; también necesita proteger su imagen de marca o su reputación.

La implantación de Internet en la sociedad ha supuesto la llegada de nuevos riesgos para las empresas, y por tanto, de nuevos seguros que cubran los ciberriesgos: hackeos, ciberespionaje o robo de datos, entre otros. Sin embargo, este tipo de seguros se suelen comercializar a través de empresas de seguros internacionales.

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