No usar gafas de sol aumenta el riesgo de sufrir envejecimiento de la retina: ¿cómo elegirlas?

El uso de unas gafas adecuadas puede evitar importantes enfermedades oculares. Descubre si tu seguro cubre las revisiones

Si bien la mayoría somos conscientes de la importancia de proteger nuestra piel de los rayos del sol durante todo el año, no todos aplicamos el mismo criterio a otra parte de nuestro cuerpo: los ojos. Y es que cuidar de nuestra mirada será básico para ahorrarnos todo tipo de problemas. Tanto, que los expertos apuntan a que no usar gafas de sol aumenta el riesgo de sufrir envejecimiento de la retina y hasta cataratas.

Por desgracia, elegirlas adecuadamente no siempre resulta tarea sencilla, sobre todo si ignoramos en qué tenemos que fijarnos, qué es exactamente la protección UV, los tipos de filtros que existen, qué papel juega la forma de la pantalla y un largo etcétera que hoy trataremos de resolver.

Los riesgos de no usar gafas de sol

Así y aunque existe un amplio abanico de personas que las lleva por mera estética, las gafas de sol resultan clave a la hora de prevenir ciertas enfermedades. Y es que, tal y como apunta Ángel López, oftalmólogo y director médico de Laservisión, “las personas que han estado expuestas a mayor cantidad de sol tienen más enfermedades relacionadas con la retina”. “Está demostrado que produce una aumento de la incidencia de cataratas y afecta a la mácula”. Incluso se encuentra relacionada con la aparición del cáncer de párpados.

Además, resulta clave empezar desde la infancia, pues se estima que antes de los 18% habremos recibido al menos el 80% de toda la radiación a la que nos expondremos durante toda nuestra vida. Un punto que, por desgracia, muchos padres suelen descuidar.

Cómo saber si unas gafas de sol son buenas

Uno de los factores básicos para saber si unas gafas de sol son buenas, será fijarse en si cuentan con protección UV. Para que te hagas una idea, deberían tener un filtro UV mínimo del 99%. Verifica que en la etiqueta ponga CE –esto quiere decir que se encuentran homologadas según los controles de la Comunidad Europea– y presta atención a la numeración que aparece justo debajo de la etiqueta y que viene precedida de las letras EN –es la referencia a la normativa que cumplen–.

Otros requisitos que no deberían faltar son el rendimiento óptico irreprochable, compatibilidad fisiológica, resistencia mecánica y ausencia de inflamabilidad. Lee el folleto que las acompaña para cerciorarte y recela de aquellas que carezcan de él. Además, en él deberían figurar otras instrucciones del fabricante relacionadas con su cuidado, su uso recomendado, etcétera.

No pierdas de vista el número de categoría del filtro

Y no pierdas de vista el número de categoría del filtro. Aquí puedes encontrarte con hasta cinco supuestos, clasificados en función de su intensidad, es decir, según lo oscuros que son y cómo transmiten la luz visible. Asimismo, debes saber que el color de la lente no influye en absoluto en esta cuestión.

  • Filtro 0: este filtro permite una transmisión de la luz de entre el 80 y el 100% (o sea, que absorben entre un 0% y un 20%) y está pensado para actividades cotidianas. Es ideal para días nublados y entornos donde la incidencia del sol es escasa. Las lentes se identifican fácilmente: son incoloras o tienen un tono suave.
  • Filtro 1: absorbe entre un 20% y un 50% de la luz. Los cristales de este tipo resultan recomendables si nos exponemos un poco más que el caso anterior. Se usan para mitigar las molestias de la luminosidad exterior y se pueden utilizar en casi cualquier circunstancia.
  • Filtro 2: este filtro absorbe entre el 57% y el 81% de la luz y es perfecto para deportes y el día a día. Nos protege a pleno sol con una luminosidad media.
  • Filtro 3: los cristales tienen un tono oscuro que los convierte en la opción ideal para entornos con altos niveles de exposición. Permiten una transmisión de la luz de entre el 8% y el 18%.
  • Filtro 4: son las gafas más oscuras, apropiadas para condiciones especiales como la alta montaña, el desierto, y otros entornos que requieren de lentes de este tipo.

También existen cristales fotocromáticos, que cambian la intensidad del filtro en función de la incidencia de la luz. Son de intensidad variable y habitualmente cuentan con dos números de filtro: el más bajo se corresponde con su estado claro y el más alto con el que adoptan cuando se oscurecen. Lo habitual es que sean de clase 0-3 o 2-4. Dicho lo cual, es imprescindible comentar que unas gafas de categoría 4 no nos protegerán más que unas de categoría 3. Esto tiene que ver con la protección UV comentada.

Otros parámetros para elegirlas

Al margen de la protección UV y los filtros, la forma de la lente puede resultar determinante. Y es que las pantallas demasiado curvadas, tal y como explica López, “pueden causar sensación de mareo, sobre todo cuando giramos la cabeza para mirar a algún sitio. Una gafa con una montura menos curva es más cómoda desde ese punto de vista”. Además, este tipo de vidrios abarcan un espacio mayor y, por tanto, evitan la entrada del sol por la zona lateral de la cara.

Por otra parte, tienes que saber que cualquier defecto visual leve –como la miopía– suele verse agudizado por el uso de las gafas de sol. Esto ocurre porque la cantidad de luz disminuye y la pupila se abre). Acude a un especialista y sométete a una revisión. Ten en cuenta si los cristales son polarizados o no y cómo vas a usarlas.  

Es importante ser consciente que cualquier defecto visual leve suele verse agudizado por el uso de gafas de sol

Y es que, como dice nuestro experto, “las gafas polarizadas permiten mayor contraste de visión, y son recomendables. Aunque cuando hay pantallas como las del móvil, se ven brillos. Sin embargo, la polarización de las gafas aumenta la calidad de la visión”. “No la protección, pero sí la calidad”, insiste.

Dónde comprarlas

Llegados a este punto, cabe preguntarse: ¿dónde comprarlas? El Libro Blanco de la Salud Visual en España, de FEDAO, desaconseja hacerlo a través de “canales no regulados”, es decir, en puestos callejeros, el top manta y páginas de Internet de dudosa fiabilidad. ¿La razón? Que según esta entidad, más del 30% carece de la protección adecuada.

Lo más recomendable es acudir a una óptica u otro establecimiento autorizado. Además, el mercado ofrece un amplio abanico de opciones y no resulta complicado encontrar modelos a buen precio que protegen adecuadamente. Y si prefieres hacerlo a través de la red, comprueba que se trata de un sitio seguro. Una buena opción es adquirirlas en negocios especializados que cuenten también con una tienda física.

Cómo elegir unas gafas deportivas

Más allá de lo comentado, será fundamental elegir unas gafas que se adecuen a la actividad que vayamos a realizar, sobre todo si nos referimos a la práctica deportiva. Si bien resulta evidente que un esquiador no requerirá del mismo equipamiento que un aficionado a la vela deportiva; no aplicamos la misma lógica a las lentes que nos ocupan. De hecho, escogerlas con conocimiento de causa nos permitirá disfrutar de nuestra disciplina favorita con mayor comodidad.

Por ejemplo, los amantes del ciclismo se beneficiarán de unos cristales verdes polarizados, que evitan los resplandores del asfalto; y los más montañeros disfrutarán con las ventajas de unos marrones o grises. Y es que el color de los cristales influye en la percepción de la luminosidad. De hecho, los anaranjados la distorsionan, razón de más para limitarlos a determinados ejercicios (se usan en tiro de arco, por ejemplo).

Es fundamental elegir unas gafas que se adecuen a la actividad que vayamos a realizar, sobre todo si nos referimos a la práctica deportiva 

Y los acabados en espejo resultan muy apropiados para altas exposiciones, pues ayudan a eliminar cierta cantidad de luz. Para acabar, la forma de la pantalla y el material del que estén hechas también influirá. En todo caso, siempre podremos hacernos con una goma u otro sistema que nos permita sujetarlas con mayor seguridad (para que no salgan despedidas en algún movimiento rápido).

Una buena cobertura oftalmológica

Dejando a un lado las gafas y si queremos tener una salud ocular de hierro, deberemos someternos a revisiones oculares periódicas. Un punto en el que contar con una póliza con una buena cobertura oftalmológica resultará de gran ayuda. Eso sí, deberemos prestar atención a la letra pequeña, sobre todo si queremos estar protegidos ante problemas mayores como los comentados.

En términos generales, la mayoría de compañías se hace cargo de las revisiones, visitas habituales y problemas graves como las cataratas; y excluyen las operaciones que consideran estéticas –como la miopía–. No obstante, facilitan el tratamiento y aplican descuentos a los asegurados.

Aquí debemos mencionar a Sanitas, cuya cobertura oftalmológica incluye no solo las pruebas diagnósticas, sino la intervención , las curas y reintervenciones hasta la cura definitiva del paciente. También contempla el tratamiento de la presbicia y láser para operar las cataratas.

También encontramos coberturas ópticas específicas, que suelen hacerse cargo de los gastos derivados de las gafas de sol y las lentes de contacto para corregir problemas de visión. No obstante, cabe comentar que algunas entidades no corren con los relacionados con la montura. Asimismo, debes saber que la contratación de esta modalidad se encuentra habitualmente limitada hasta los 65 o 75 años. Para cerciorarte lo mejor será comparar.

Salud
Compara 20 aseguradoras en 1 minuto y contrata el mejor seguro médico
COMPARA AHORA
Salud
Compara 20 aseguradoras en 1 minuto y contrata el mejor seguro médico

Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar tu experiencia de usuario y nuestra publicidad. Si continuas navegando, consideramos que aceptas su uso. Más info

CERRAR