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Reaseguro, ¿qué es y cómo funciona?

Descubre en qué consiste esta modalidad y no la confundas con el coaseguro

Si estás pensando en contratar un seguro, es probable que te hayan surgido cientos de dudas. Y es que en este tipo de pólizas nos encontramos con múltiples matices con los que no estamos familiarizados. Un punto que puede llegar a condicionarnos a la hora de decantarnos por una opción u otra, sobre todo si no entendemos con claridad cómo nos cubre la póliza y qué elementos entran en juego.

Y aunque no es necesario convertirse en un experto, siempre resulta conveniente contar con unas nociones básicas. Hoy nos centraremos en el conocido como reaseguro, un término que aparece con frecuencia en los contratos y una fórmula que, a grandes rasgos, compete únicamente a las compañías. Sin embargo, siempre es interesante saber en qué consiste y para qué sirve.

¿Qué es el reaseguro?

Dicho de forma sencilla, el reaseguro es una modalidad en que la propia compañía de seguros, asegura a su vez el riesgo que asume con una póliza. De hecho, cumple con las expectativas que promete su nombre: asegurar nuevamente un seguro que ha ofrecido a un cliente. Si nos ponemos un poco más técnicos, podemos definirlo como un acuerdo a través del cual un asegurador transfiere a otro el riesgo que asume, ya sea de forma total o parcial. El sentido último que tiene esta herramienta es favorecer el funcionamiento del sector y dar una solidez económica adicional.

Pero, a su vez, también aporta una mayor tranquilidad a los clientes, que estarán respaldados por una garantía extraordinaria. Y es que, nunca sabremos con total seguridad si la entidad que hemos escogido se verá inmersa en problemas que afecten a nuestra póliza. De esta manera, al ceder parte de su riesgo, las aseguradoras minimizan posibles pérdidas y contratiempos.

El reaseguro aporta una mayor tranquilidad a los clientes, que estarán respaldados por una garantía extraordinaria

Dicho de otro modo: el reaseguro asienta los valores asegurados, los iguala, y limita las responsabilidades que se asumen. Esto fomenta que las compañías gocen de un mayor control de las frecuencias de siniestralidad, del alcance de los mismos y de lo más importante, su cuantía. En última instancia, toda esta estructura está concebida para que las empresas puedan asumir riesgos de forma más amplia y tengan también la opción de ofrecer una mayor oferta de seguros.

Pero, ¿para qué sirven los reaseguros?

Si aún no te ha quedado clara cuál es la utilidad del reaseguro, te lo explicamos: básicamente, se trata de un sistema con el que las compañías disminuyen el riesgo que asumen al ofertar sus seguros, con el que evitan incurrir en pérdidas o incluso, en un momento dado, la quiebra.

Otro elemento relevante es que el reaseguro permite la financiación de las aseguradoras. Al diversificar los riesgos, tienen la opción de incrementar el volumen de facturación y de generar más pólizas de seguros.

Se trata de un sistema con el que las compañías disminuyen el riesgo que asumen al ofertar sus seguros, con el que evitan incurrir en pérdidas o incluso, en un momento dado, la quiebra

Tipos de reaseguros

Dentro de esta modalidad, se encuentran distintos tipos de reaseguros que operan de distinta manera. Básicamente existen dos clases: el reaseguro proporcional y el reaseguro no proporcional.

El reaseguro proporcional:

Tanto el reasegurado como el reasegurador, acuerdan qué porcentaje de la prima y de los riesgos del contrato de la póliza asumirá cada parte. A su vez, puede ser de varios tipos:

  • Contrato excedente: el reasegurador asume un porcentaje de los siniestros si supera un importe fijado.
  • Contrato cuota a parte: se establece el porcentaje de los riesgos que el reasegurado asumirá, y se define la prima correspondiente.
  • Contrato facultativo obligatorio: de forma obligada, el reasegurador tendrá que aceptar los riesgos que determine ceder el reasegurado. En estos casos, resulta complicado que ambas lleguen a un acuerdo, ya que la compañía reaseguradora suele ser reticente a aceptar determinados riesgos de forma forzosa.
  • Reaseguro no proporcional: el reasegurador se hará cargo de una parte de las indemnizaciones cuando haya siniestros, pero solo si superan una cifra acordada. Está pensado como garantía en estos casos.

Reaseguro no proporcional

En el reaseguro no proporcional también hayamos varias modalidades:

  • Contrato por exceso de siniestralidad: el reasegurador se compromete a hacerse cargo del siniestro en el momento en que la siniestralidad acumulada sobrepase una cifra concreta o un porcentaje de las primas.
  • Contrato por exceso de pérdida de riesgo: existe una cantidad fijada y cuando se sobrepase, el reasegurador se hará cargo del siniestro ocurrido con un riesgo especial.
  • Contrato por exceso de pérdida por evento: se producen por acumulaciones de riesgos y siniestros con la misma compañía.

Ventajas e inconvenientes del reaseguro

Esta herramienta puede presentar ciertos inconvenientes o ventajas en función de la posición de cada actor. En algunos casos, lo que es un beneficio para el reasegurador puede constituir un problema para el asegurador, y viceversa.

  • Ventajas:
  1. Amplía la capacidad de asumir riesgos y, por lo tanto, de ofertar seguros.
  2. Permite flexibilizar las ofertas de las aseguradoras.
  3. La aseguradora cuenta con la experiencia añadida de los reaseguradores sobre tipos de riesgos y las diferentes coberturas.
  4. Reduce la exposición de la compañía a riesgos, cuyas contingencias son difíciles de prever.
  5. Ofrece experiencia y conocimiento en torno a la capacidad de respuesta y del servicio que suministran los reaseguradores.
  • Inconvenientes:
  1. La administración torna a una mayor complejidad. Aumentan los gastos de gestión y, dado que se trata de riesgos muy particulares y peligrosos, obliga a la entidad aseguradora a buscar fuentes de protección suficientes y solventes. Esto dispara los gastos y dilata el tiempo requerido para realizar las gestiones.
  2. Al tratarse de operaciones muy concretas, el servicio carece de agilidad. Se trata de gestiones complicadas, que no se pueden solucionar tan rápidamente como se quisiera. Esto provoca que se ralenticen los procesos.
  3. El asegurador tiene que hacer frente a los gastos de comisión por los servicios administrativos que facilita el reasegurador.
  4. Se genera una dependencia entre el asegurador y el reasegurador que obliga a que, antes de emitir la póliza en sí, se necesite un respaldo total del riesgo que se va a asegurar.
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