Qué es la recesión de encías, ¿la cubre el seguro?

Existen diversos tratamientos para abordarla, pero todo dependerá de las condiciones que tengas contratadas

Inflamación, sensibilidad, sangrado y/o pérdida de tejido; estos son tan solo algunos síntomas básicos de la recesión de encías; una enfermedad bucodental en la que las encías van desapareciendo para dejar a la vista la raíz del diente. Algo que va más allá de la mera estética y que podría hacer, incluso, que acabáramos perdiendo la pieza. Razón de más para abordarla cuanto antes, mejor.

Respecto a los tratamientos, no los encontrarás entre las coberturas de una póliza dental básica de un seguro de salud. Pero sí que tendrás la posibilidad de acceder a ellos en seguros más completos o a un precio reducido, solo por estar asegurado con una compañía que mantiene conciertos con clínicas dentales. Descubre todas las particularidades de la enfermedad y de los seguros que más te interesan para ponerle remedio.

¿Por qué se retraen las encías?

La recesión de encías puede deberse a diversas causas. La más habitual tiene que ver con la higiene; a una inadecuada o ineficiente. No basta con cepillarse los dientes al menos tres veces al día, especialmente cuando el problema ya ha comenzado a mostrar los primeros síntomas; hay que hacerlo bien. De hecho, es frecuente que los afectados suelan ejercer demasiada fuerza con el cepillo, desgastando todavía más la zona de la boca que nos ocupa.

Asimismo, es necesario acudir al dentista con regularidad para detectar a tiempo los posibles problemas, algo que solemos postergar hasta que es totalmente inevitable. Pero también para aprender sobre los hábitos de limpieza más eficientes, aunque parezca innecesario. Una infección en las encías demuestra justo lo que comentamos: que no haces todo lo que deberías hacer para cuidar tus dientes o que no lo haces bien. No obstante, aunque fundamental, la higiene no es la única que interviene en la recesión de encías.

A veces se presenta por causas genéticas, después de un tratamiento de ortodoncia, como consecuencia del bruxismo o de la propia fisionomía de la boca de una persona (por ejemplo, por la “tracción del frenillo labial de inserción alta”). Una mala posición de los dientes (o un defecto en la oclusión, o sea, la forma de cerrar la boca) también puede acabar ocasionándola. Incluso puede producirse, por culpa de un exceso de higiene: un cepillado demasiado agresivo.

Una higiene inadecuada va provocando un problema cada vez mayor en las encías

Una higiene deficiente

Pero si nos fijamos en la limpieza como factor principal de lo que se conoce como “retracciones secundarias”, podemos ver que una inadecuada va provocando un problema cada vez mayor en las encías. Todo empieza cuando las bacterias se quedan en la boca, formando sarro. Este se va acumulando y puede dar lugar a una infección o gingivitis. La reconocerás por las encías enrojecidas, sangrantes o inflamadas. 

Es el resultado de las bacterias acumuladas entre los dientes y encía, por falta de higiene o por higiene inadecuada: deberías usar hilo dental y colutorio bucal como parte de tu rutina de limpieza bucal. De lo contrario, podrías estar dejando elementos peligrosos en tu boca. Un caldo de cultivo para infecciones.

Una gingivitis no tratada puede derivar en una periodontitis. En esta ya se puede presentar una recesión de encías. Se forman bolsas o abscesos bajo los dientes; la infección avanza, haciendo que se pierda tejido. Esto tiene lugar como consecuencia de la acción del sistema inmune que, luchando contra la infección, debilita y puede acabar destruyendo el hueso sobre el que se sostiene el diente, a la vez que se “come” casi literalmente el tejido. Por eso la raíz de los dientes queda a la vista.

Tengo las encías retraídas: ¿hay solución?

Todo depende de cómo avance de la enfermedad y de las características del paciente. Puedes frenarla a tiempo con el tratamiento adecuado y cambiando tus hábitos de limpieza. No vale con hacerte una limpieza bucal. Tendrás que someterte a un curetaje, más complejo que la limpieza rutinaria. En este caso no solo se trata de eliminar el sarro de la superficie del diente, sino que también hay que acabar con el que ha quedado entre el diente y la encía y está provocando la infección. 

Pero de nuevo, de nada sirve si después no consigues establecer una barrera de seguridad, cepillándote los dientes al menos dos minutos, por todas sus caras y prestando especial atención a los huecos entre ellos. No olvides usar el hilo dental (o cepillos interdentales) y colutorio para asegurarte de “desinfectar” tu boca al máximo. 

La cirugía de recubrimiento radicular

Ahora bien, si el problema se ha extendido de tal manera que ya has perdido tejido, la única solución será la cirugía de recubrimiento radicular para practicar un injerto gingival libre. Se trata de un proceso quirúrgico que consiste en injertar piel del paladar para cubrir la parte de la encía que se ha perdido; es decir, para tapar la “exposición radicular” (de la raíz del diente). 

Este proceso es recomendable solo, dicen los periodoncistas, cuando las recesiones no son amplias y profundas; es decir, no solucionará el problema en casos muy graves. Además hay que tener en cuenta que habrá una diferencia de coloración entre este tejido y el resto de la encía. En todo caso, se trata de evitar que la recesión progrese y, con ella, el riesgo de perder la pieza, protegiendo la raíz del diente con este nuevo tejido. 

La mayoría de seguros dentales incluyen al menos una limpieza anual de boca o tartrectomía. Es el mínimo recomendado por cualquier odontólogo

¿Qué puede hacer el seguro dental por mi?

La mayoría de seguros dentales incluyen al menos una limpieza anual de boca o tartrectomía. Es el mínimo recomendado por cualquier odontólogo, para prevenir enfermedades periodontales. Cuando el problema se ha agravado y necesitas un curetaje, para eliminar el sarro y la placa bacteriana que se ha acumulado bajo las encías, la cosa cambia. El proceso es más complejo: no basta con raspar la superficie de los dientes, hay que llegar hasta lo que está oculto (con el uso de la cureta, de ahí su nombre). 

Es por este motivo por el que no suele incluirse entre las coberturas básicas de un seguro dental o en uno que solo te ofrezca “lo mínimo” (un seguro dental básico). Por ejemplo, puedes encontrar seguros dentales completos como el Seguro Dental Familiar de Sanitas que incluya entre sus coberturas la eliminación de la infección (apicectomía) pero no el curetaje. 

El seguro dental con franquicia de Mapfre sí ofrece el curetaje entre sus coberturas y sin coste adicional. En todo caso, siempre tendrás que irte a opciones de seguros muy completos para que incluyan un tratamiento periodontal de este tipo. Pero sí es posible que puedas disfrutar de precios reducidos para acceder a este u otros procedimientos como la cirugía antes mencionada. 

Las compañías pueden brindar a sus asegurados precios económicos o reducidos en ciertos tratamientos que se salen de las coberturas básicas, como los de periodoncia u ortodoncia. Por ejemplo, en DKV te ofrecen  el curetaje al precio de 35 euros por cuadrante (más o menos, la mitad de lo que suele costar). 

En todo caso, vas a terminar ahorrando. Porque no son procedimientos que cubra tampoco la sanidad pública. Tendrás que recurrir sí o sí a un dentista privado. Contando con un seguro dental, te saldrá más barato. 

Seguro que ahora entiendes la importancia de tener claro qué te va a ofrecer un seguro dental antes de decidirte a contratar uno. Las condiciones particulares de la prestación de sus servicios, los conciertos que mantienen con las clínicas y qué costes te ofrecen para determinados tratamientos también tiene que pesar en tu decisión a la hora de elegir un seguro u otro y no únicamente el precio final. 

De ahí que sea muy recomendable comparar primero todas las ofertas disponibles: coberturas, precio, valoración… Y para lograrlo con éxito, nada mejor que un comparador de seguros online para hacer que esta tarea mucho más fácil y rápida.

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