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Quiero recurrir una multa de tráfico, ¿qué puedo hacer?

Recibir una multa no es sinónimo de pago. ¡Descubre cómo recurrir una sanción!

En época estival y fechas de asueto los desplazamientos por carretera aumentan y, con ellos, también las posibilidades de ser sancionados. Ya sea por el ojo oculto de un radar o por la presencia inesperada de un agente de policía podemos acabar recibiendo una multa. Una situación ante la que muchos usuarios se resignan pero contra la que es posible lidiar.

Porque sí, existe una manera de evitarla. Nos estamos refiriendo a esos pequeños errores que hacen que podamos recurrirla. Además, no debes perder de vista que el mero hecho de haber sido informado de una supuesta infracción no significa que realmente hayas violado la normativa.

De hecho, y aunque el agente tiene presunción de veracidad, tú también la tienes de inocencia. Es por este motivo que, excepto que el incumplimiento sea evidente y haya pruebas irrefutables, siempre existe la posibilidad de explorar la vía del recurso para librarnos de pagar la sanción. Pero, ¿cómo actuar en esa situación?

Pinceladas generales: cómo recurrir una multa

Para recurrir, lo primero que tendremos que hacer es solicitar a la administración las pruebas que corroboren la infracción que se nos atribuya. Si en esta fase de alegaciones falta una prueba que sostenga la sanción -siempre y cuando sean procedentes- lo habitual será que los jueces determinen que se incurre en una indefensión al administrado. Llegados a este punto el proceso sancionador terminará y se anulará la multa.

Hay que tener en cuenta, además, que las pruebas no solo pueden ser aportadas por la administración. El propio interesado también tiene la opción de presentar todos los elementos probatorios que considere oportunos.

El primer paso para recurir es solicitar a la administración las pruebas que ratifiquen la infracción que nos atribuyan. Si falta una de las pruebas que la sostenga, la multa será anulada

Respecto a la gestión de las multas, las pruebas más habituales son la ratificación del propio agente denunciante, su propio testimonio y el de su compañero, la prueba fotográfica del vehículo y de todos los elementos y documentación que certifique que la denuncia fue llevada a cabo correctamente.

El procedimiento y los plazos para recurrir una multa

Al recibir la multa por cualquiera de la vías posibles -notificación en el acto, notificación en domicilio, publicación en el BOE o a través de DEV-, tendrás veinte días naturales de plazo para presentar alegaciones. Se incluyen los domingos y festivos, algo muy importante para el plazo. Tras él no podrás hacer nada.

Tras esta presentación de alegaciones y si la administración presenta pruebas es posible que las remita al interesado, a quien le concederá a su vez otro plazo de quince días para recurrir o notificar la resolución sancionadora. En este caso ya no se podrá pagar con descuento. Pero sí será posible presentar un recurso con un mes de plazo.

No hay que perder de vista que presentar el escrito de alegaciones y, a la vez, pagar adoptando la bonificación del 50% son acciones incompatibles. Si pagas, renunciarás al recurso, incluso si posteriormente se demuestra que pudo haber algún error en la denuncia que la anule. Por esta razón, es muy importante que te tomes el tiempo necesario para estudiar bien la denuncia antes de ir corriendo a pagar. Una situación que no es solo económica, sino que también afecta a los puntos del carnet.

¿Cuándo es posible recurrir?

No obstante, a veces lo mejor es acogerse al pago temprano de la multa, eso sí, cerciorándose antes de que no hay posibilidad de librarse de ella. Para ello deberemos cotejar una serie de puntos que enumeramos seguidamente. En todo caso, debes saber que existen seguros de coche que ofrecen cobertura de defensa de multas, con la que siempre estaremos respaldados ante esta circunstancia. Pero vayamos con las cuestiones que nos dejarán recurrir:

1. La multa se comunicó fuera de plazo:

La ley recoge que la administración tiene un máximo de tres meses para informar al infractor las sanciones leves, seis meses para las graves y hasta un año para las muy graves. Si llega a casa fuera de este plazo se podrá alegar sin problemas que ha prescrito y no se deberá pagar.

2. La sanción no se cobra a tiempo

Todos los ayuntamientos y la propia DGT tienen de máximo un año para cobrar la multa desde que la sanción es firme. Si este plazo se incumple, nunca podrá hacerlo, ya que la infracción habrá prescrito.

3. Presuponen que eres culpable:

Es posible que te hayan multado sin pararte y que te hayan enviado la multa a casa. La legislación obliga a que lo primero que se reciba sea la solicitud que identifique al conductor. De no llegar dicha petición, se puede recurrir y argumentar que existe una “atribución arbitraria de responsabilidad”.

Existen seguros de coche que ofrecen cobertura de defensa de multas con la que siempre estaremos respaldados ante esta circunstancia

4. Datos incorrectos:

Es muy importante analizar todos los datos del coche que vengan reflejados en la sanción, tales como el modelo, marca, matrícula o color, además del lugar y el momento exactos de la sanción. En caso de no estar recogidos correctamente o no coincidir, la multa queda invalidada.

5. El agente no corrobora su versión:

Cuando se pone una multa, el conductor puede recurrirla y pedir pruebas que le incriminen. En algunas de ellas, la única prueba para ello es la palabra de un agente que tendrá que ratificar su versión de los hechos con un nuevo informe. En ocasiones es posible que no pueda hacerlo, que se haya extraviado el expediente o que no lo haga en el tiempo adecuado.

6. Todas las multas deben recoger la misma sanción:

Todas las infracciones que se cometan en las mismas circunstancias -como, por ejemplo, saltarse un semáforo en rojo-, deben sancionarse siempre con la misma cantidad de dinero y puntos.

La vía judicial

Más allá de todos estos resquicios legales y de los recursos por vía administrativa, tampoco hay que olvidar ir al juzgado para impugnar una multa de tráfico. Esta opción suele dar buen resultado, sobre todo cuando el juez estima que el expediente se tramitó de forma arbitraria y que el acusado está en una situación de indefensión.

Hay que valorar que actualmente las personas físicas no tienen que pagar tasas judiciales, con lo que se abarata el acceso a la justicia. Asimismo, no está de más acudir a profesionales que nos ayuden a tramitar el expediente y nos asesoren convenientemente de las posibilidades que tenemos para anular la sanción.

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