La seguridad en la piscina: ¿qué pasa con el seguro si tengo un accidente?

Evitar correr por el borde descalzo, cumplir con la homologación reglamentaria en tu piscina privada, y otras medidas te ayudarán a evitar accidentes

Según el diario El Mundo, en 2016 fueron 264 las personas que fallecieron ahogadas; diecisiete de las cuales en una piscina. Unas cifras especialmente preocupantes en esta época del año, cuando los chapuzones veraniegos pueden acabar saldándose con alguna víctima más, sobre todo si no se toman las precauciones necesarias.

Así, la prevención y el conocimiento serán clave para evitar accidentes en este entorno. Aquí nos estamos refiriendo tanto a ser conscientes de las obligaciones que deben cumplir las piscinas comunitarias, como de las medidas de seguridad que tendremos que aplicar si instalamos una en nuestro jardín. Porque, ¿qué pasa si tenemos un percance? ¿Se hace cargo el seguro de hogar?

Quiero instalar una piscina en casa, ¿qué requisitos debe cumplir?

El calor agudiza el ingenio y en verano buscamos mil formas de refrescarnos. Los niños se meten en las fuentes, y los mayores sacan sus sillas a la fresca (en los pueblos y en los barrios auténticos) al caer el sol. Hay quien, incluso, convierte su balcón en una piscina improvisada. ¿Una gran idea? Pues no, se ha vuelto viral, pero es muy peligrosa.

Y es que no todo vale: si queremos instalar una piscina (de verdad) debemos cumplir unas normas. ¿Cuáles? Pues eso ya dependerá de tu comunidad autónoma y de tu municipio. Deberás consultar en las ordenanzas municipales reguladoras de obras de edificación y actividades. En concreto tendrás que prestar atención a los requisitos que ha de cumplir una piscina, en materia de seguridad y salubridad: qué profundidad ha de tener el vaso (la piscina, propiamente dicha), qué instalaciones se requieren, qué tratamiento se le ha de dar al agua para que sea salubre, etc.

Asimismo, si tuviera lugar cualquier tipo de percance, deberás revisar las coberturas de tu seguro de hogar. Algunas compañías ofrecen cláusulas específicas para las viviendas privadas con chalets. La mayoría, no obstante (y siempre que cumplas con la ley la homologación comentada) aplican la responsabilidad civil en caso de accidente.

La normativa de las piscinas comunitarias

Como hemos visto, nos encontramos ante el problema de que no existe una normativa común, más allá de lo que establece el Real Decreto 742/2013, de 27 de septiembre, en lo que respecta a criterios técnico-sanitarios de las piscinas”. En este texto se aclaran cuestiones como el tratamiento químico del agua o la necesidad de personal cualificado para realizar estas tareas. Pero no se habla sobre socorristas o normas básicas para hacer de la piscina un lugar seguro.

De eso se encarga la normativa de cada CCAA (las Ordenanzas Reguladoras de las Condiciones Sanitarias, Técnicas y de Seguridad de las Piscinas) así como las ordenanzas municipales. Pero una cosa que debes tener clara es que, en lo relativo a la seguridad, las piscinas comunitarias dejan de ser de uso privativo en determinados casos (que no privadas, puesto que una piscina privada es pública pero está gestionada por una empresa que cobra entrada). Su uso y disfrute pertenece únicamente a los propietarios, pero en lo que respecta a materia de seguridad y salubridad han de acatar las mismas normativas.

Dependerá, en todo caso, de cada CCAA: por ejemplo, en Madrid tienen la consideración de piscinas públicas aquellas ubicadas en comunidades de propietarios formadas por por al menos treinta viviendas, mientras hay comunidades (como Cataluña) en las que cada comunidad fija su régimen interno de normas.

Los requisitos indispensables

Sean públicas o de uso privativo y a pesar de las diferencias autonómicas en materia legislativa, todas las piscinas comunitarias deben contar con:

  • Un botiquín de primeros auxilios.

  • Uno o varios socorristas. En todo caso, dependerá del tamaño de la piscina, un punto que se expresa en metros cuadrados de lámina: por ejemplo, en Madrid se exigen dos socorristas para piscinas “de entre 500 y 1.000 metros cuadrados de superficie de lámina de agua por cada vaso, y a partir de los 1.000 metros cuadrados, un socorrista más”. En este caso se exige la presencia de una A.T.S. / DUE o médico de servicio permanente”.

  • Un cartel que especifique las normas de uso y disfrute (horario, obligaciones de los usuarios, prohibiciones) colocado en un lugar bien visible por todos.

  • Duchas, de uso obligatorio antes de cada baño.

  • Un vaso de tamaño adecuado; no debe tener más de tres metros de profundidad (en la parte para adultos); sesenta centímetros de profundidad es el límite para las piscinas infantiles.

  • Agua salubre; con los niveles adecuados de los productos químicos.

  • Instalaciones que incluyan vestuarios y baños, en el caso de las piscinas públicas. Y en cualquier caso, un perímetro de seguridad alrededor de la piscina, a base de material antideslizante, así como una valla que mantenga el recinto cerrado fuera del horario oficial de uso.

Es muy importante respetar el horario de la piscina, el único en el que se garantiza que habrá vigilancia

Es muy importante respetar el horario de la piscina, el único en el que se garantiza que habrá vigilancia. Si pasara algo fuera de este periodo, la comunidad de vecinos no tendría responsabilidad civil sobre lo ocurrido.

¿Y si pasa algo? Piscinas y seguros

Independientemente de si la comunidad cuenta con seguro o no y si sufres un accidente también podría hacerse cargo el seguro particular de hogar que tú mismo tengas contratado, si cuentas con esa cobertura. Por ejemplo, imagina que un amigo sufre un percance al caerse en tu piscina: la responsabilidad civil a terceros de tu seguro de hogar cubre estos supuestos.

¿Y si se trata de una piscina pública? Ya sea municipal y de uso libre, o pública pero gestionada por una empresa, deberá contar con un seguro de responsabilidad civil a terceros que responda en caso de accidente de un usuario. Toda empresa está obligada a contar con un seguro de responsabilidad civil que cubra los posibles daños a terceros durante el desarrollo de su actividad. En este caso, la gestión de la piscina. Dependerá de la compañía cumplir con la normativa y mantenerla dentro de las condiciones de salubridad y seguridad.

Aunque no es obligatorio, es recomendable que la comunidad cuente con un seguro de responsabilidad civil a terceros, en el caso de compartir una piscina. Si se produjera un accidente o un siniestro en el que se pueda achacar responsabilidad a la comunidad (si no contaban con socorrista, si el agua no era segura porque se carecía del personal cualificado para realizar las tareas de mantenimiento, o cualquier otro supuesto), serán los propios vecinos los que tendrán que asumir la indemnización.

Contando con un seguro de responsabilidad civil, será la aseguradora la que, en caso de que la comunidad sea denunciada por negligencia, asuma las indemnizaciones pertinentes. Claro que solo si la culpa es achacable a la comunidad y el siniestro no se debe a la propia conducta del usuario o a la desobediencia de alguna de las normas (por ejemplo, utilizar la piscina fuera del horario oficial y, por tanto, sin la vigilancia de un socorrista).

Consejos para un baño seguro

Da igual que estés en la piscina municipal o en la de tu amigo. Hay normas básicas que deben cumplirse en cualquiera de ellas para evitar desgracias. Pero hay una fundamental: nunca dejar a niños bañándose sin vigilancia. Es vital que siempre haya un adulto cerca, aunque se trate de niños que ya saben nadar. De hecho, la normativa obliga en casi todos los casos a que los menores de doce años acudan siempre acompañados de un adulto.

Para evitar tener que usar el botiquín, lo mejor es enseñarles a los niños unos conceptos de seguridad básica en la piscina

Por el mismo motivo (la seguridad de los más pequeños), se requiere que el recinto esté rodeado de una valla que permita mantener la piscina cerrada cuando no se use. Para extremar la precaución y estar preparados para cualquier situación, no es mala idea contar también con un botiquín; aún tratándose de tu piscina privada. Un corte en una piscina es algo de lo más habitual.

En cualquier caso, para evitar tener que usar el botiquín, lo mejor es enseñarles a los niños unos conceptos de seguridad básica en la piscina, como lo imprudente que es tirarse muy cerca del borde. Y, en general, se debe hacer todo lo posible para que su baño sea seguro: usando siempre sistemas de flotación adecuados, para los que no saben nadar, enseñándoles a usar las instalaciones correctamente (por ejemplo, acceder con chanclas si hay posibilidad de resbalar) y vigilando que su forma de bañarse no sea “temeraria” en términos generales.

No te olvides del sol

Más allá de lo comentado, pasar tiempo en la piscina no sólo requiere de extremar la precaución en el agua. Evitar una exposición excesiva al sol también es vital: para la salud de la piel pero también para la del organismo en general. Como ya te hemos explicado en nuestra guía sobre cómo protegerte del sol, es recomendable evitar las horas centrales del día para tratar de broncearte.

Aprovecha que tienes piscina para refrescarte constantemente pero no olvides usar una crema resistente al agua. Y si muestras síntomas de estar desarrollando una alergia al sol, acude a tu médico cuanto antes.

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