Qué seguros tienen subvenciones

La agricultura y la ganadería cuentan con ayudas económicas para enfrentarse a los años de escasa producción

Cuando todo tu trabajo depende en última instancia de algo tan imprevisible como una helada que arruine tu viñedo o una sequía que te deje sin producción, lo más inteligente es intentar anticiparse a la situación. No puedes saber si habrá sol y agua suficientes para sacar adelante tus cultivos, pero sí tener un “plan B”, por si eso ocurre. Para eso existen los seguros para explotaciones agrícolas y ganaderas.

Pero funcionan de una forma muy distinta al resto de sectores de seguros: cuentan con subvenciones para el pago de la prima. Estas dependen del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, que las aprueba; de ENESA (Entidad Estatal de Seguros Agrarios) que elabora cada año el Plan de Seguros Agrarios y gestiona las subvenciones y de Agroseguro, la Agrupación Española de Entidades Aseguradoras de los Seguros Agrarios Combinados, formado por 22 compañías de seguros, que gestionan el Seguro Agrario Combinado a agricultores, ganaderos, etcétera.

Cómo funcionan los seguros con subvenciones

Al amparo de la Ley 87/1978, del 28 de diciembre de Seguros Agrarios Combinados se crearon las diversas instituciones que velan por asegurar la producción agrícola, como Agroseguro. Esta agrupación de compañías nació con el objetivo de gestionar un mismo seguro combinado, siguiendo las directrices del plan de seguros agrario anual.

Agroseguro y ENESA suscriben un convenio para ejecutar conjuntamente dicho plan, que, entre otras cuestiones, establece los criterios a seguir a la hora de conceder “subvenciones a la suscripción de los seguros agrarios combinados”. Es esta segunda quien se encarga de elaborarlo y publicarlo a través del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, además de proponer medidas preventivas y ejercer de mediadora entre la Administración Pública y Agroseguro, entre otras funciones.  

Otra de sus labores es gestionar las subvenciones. El presupuesto aprobado en el Acuerdo de Consejo de Ministros del 16 de diciembre para las subvenciones al seguro agrario de 2017 es de 211,27 millones de euros. Esta cantidad supone un incremento de un 6% respecto al ejercicio anterior.

Gracias a las ayudas, los que contratan una póliza agraria, forestal o acuícola solo tienen que pagar el 35% de la prima

Para el bolsillo del agricultor o ganadero, esto se traduce en una considerable reducción de la prima: el Ministerio aprobó, en el pasado ejercicio, que ENESA asumiera el 65% del coste del seguro, a través de las subvenciones. Así, gracias a las ayudas, los que contratan una póliza agraria, forestal o acuícola solo tienen que pagar el 35% restante. Con esta concesión de ayudas se trata de estimular la contratación y proteger la actividad económica de estos sector, tan importante para la economía general del país.

Gracias a que existen los seguros agrarios los siniestros por granizo, tormentas o fuertes lluvias) de 2016 fueron subsanados con un total de 468 millones de euros en indemnizaciones, a través de Agroseguro. Aunque esta lo considera un ejercicio “de siniestralidad contenida”.

De todos los riesgos asegurables, el pedrisco fue el que más indemnizaciones generó: solo para cubrir los daños por este fenómeno atmosférico, Agroseguro pagó a sus asegurados 103,61 millones de euros en indemnizaciones; las fuertes lluvias y su antítesis (la sequía) fueron los otros riesgos que más daños provocaron en el sector agropecuario durante el pasado año.

Seguro agrícola

Siguiendo lo establecido en el Plan de Seguros Agrarios de 2016, el seguro agrícola garantiza a agricultores y ganaderos que su trabajo sea rentable, pase lo que pase. Es una garantía que otros sectores no disfrutan: saber que si tu trabajo no da resultados (porque una sequía arruina el cultivo, por ejemplo) o las cosas no salen como esperabas, cobrarás igualmente. Al menos en forma de indemnización.

Aunque acudas a una compañía o a una entidad financiera (por ejemplo, Mapfre y BBVA cuentan con seguros agrarios), ellos solo son mediadores. Tu seguro siempre se suscribirá a través de Agroseguro. En cualquier caso, puedes contar con una serie de garantías, más o menos habituales, en este tipo de pólizas: la protección de tus cultivos frente a fenómenos atmosféricos como lluvias persistentes, heladas o sequía, así como a los daños que puedan causar animales en ellos (protección frente a fauna silvestre).

Existen diferentes líneas de seguros agrícolas, con sus particularidades, en función del tipo de cultivo: para frutales, cítricos, frutos secos, uva de mesa, uva de vino (explotaciones vitícolas), para cultivos tropicales y subtropicales, para hortalizas… Las novedades de este año pasan por incluir un seguro específico para cultivos de fresón y otros frutos rojos (fresa, arándano, frambuesa, grosella y mora).

Seguro pecuario

Está dirigido a las explotaciones ganaderas: de vacuno, ovino, porcino, aviar y equino. Se incluyen en este sector las explotaciones de apicultura. Agroseguro también ofrece, dentro de esta línea, el seguro de compensación por pérdida de pastos. Cada año, se mide el crecimiento de los pastos durante diez días para obtener una media de crecimiento. Esta cifra (la media) se compara con la del año anterior, durante el mismo período. Si es inferior, el seguro ofrece una indemnización para paliar las pérdidas que puede haber supuesto para el ganadero.

En lo que respecta a los animales, cada explotación pecuaria tiene sus propias necesidades. Así, los seguros pecuarios cubren las enfermedades típicas de cada animal, además de otros supuestos generales como la muerte, la muerte súbita, el ataque de animales o los partos.

La subvención máxima a la que se puede acceder en los seguros pecuarios supone el 45% del importe de la prima

Asimismo se puede contratar un seguro general ganadero, que contemple los mismos supuestos independientemente del tipo de ganado: daños frente a sequía, fauna silvestre, golpe de calor o el servicio de retirada de cadáveres, entre otras garantías. Las subvenciones varían respecto a los seguros agrícolas. La subvención máxima a la que se puede acceder en los seguros pecuarios supone el 45% del importe de la prima.

Seguro forestal

Se trata de un seguro con coberturas crecientes para explotaciones coníferas, frondosas y arbustivas. Solo se comercializa este tipo de seguro forestal que protege frente a incendios, lluvias torrenciales, vientos huracanados y nieve.

Con este tipo de seguro se palian los daños que los estragos del clima provocan en la producción de corcho (en las masas de alcornoque) de piña (en las masas de pinus pinea) y de madera de chopo y se cubren los gastos para repoblar y regenerar las explotaciones. A la hora de contratarlo, ENESA asume hasta el 34% del coste de la prima gracias a la subvención concedida por el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente.

Seguro acuícola

Existen tres seguros acuícolas, en función de las especies que se críen: el seguro de acuicultura marina (para besugo, corvina, dorada, lenguado, lubina, rodaballo y abalón) el de acuicultura marina para mejillón (específico para Galicia, Delta del Ebro, Cataluña y para la protección de la clóchina valenciana) y el seguro de acuicultura continental (para la explotación de la trucha y el esturión).

Con este seguro se protegen las explotaciones acuícolas frente a supuestos como una marea negra, contaminación química o enfermedades de los peces. Es el seguro con menos subvención de todos: solo el 25% de la prima (como máximo). Eso sí: tanto en este como en el resto de seguros pueden obtenerse bonificaciones, en caso de no presentar partes de siniestros.



 

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