Seguro Mazda Serie B - Información Útil

Cuando aseguras una camioneta compacta como la Mazda Serie B, el hecho de que puedas darle un uso comercial o utilizarla para viajar y transportar carga es una de las circunstancias que más podría tener en cuenta tu compañía , ya que implica ciertos riesgos. Por eso es aconsejable que antes de buscar seguro para tu Mazda Serie B entiendas qué factores influirán en la prima de tu póliza.

Una camioneta pick-up transformable

La camioneta Mazda Serie B dejó de venderse en 2006, cuando pasó a comercializarse como Ford Ranger (ambas firmas diseñaron conjuntamente este y otros Mazda, como el Tribute). Se trata de una camioneta con cabina extendida, ideal para transportar carga, herramientas y demás gracias a su enorme capacidad: hay quien le acopla incluso una minicaravana o un remolque para caballos, añadiendo una tapa a la caja.  

Uno de los aspectos que puede preocupar a la aseguradora es que la uses para trabajar, por los riesgos que esto implica. Para empezar, porque vas a pasar más tiempo de lo habitual en la carretera. Te expones más a ciertos riesgos: sufrir una avería que requiera asistencia en carretera, tener un accidente… Y más aún cuando se trata de un coche de empresa que conducen diferentes personas.

Si te ofrecen asistencia en carretera, significa tener que respaldarte en multitud de situaciones en las que tú no podrás quedarte parado, si tu trabajo depende de tu coche. Por ejemplo, en caso de pinchazo, pérdida de llaves o falta de combustible. O si una avería te impide circular. En esa situación podrían mandar una grúa o incluso ofrecerte un equipo de reparación in situ. Por este tipo de situaciones, a las compañías de seguros, la asistencia en carretera les cuesta más que otras prestaciones que ofrecen a sus asegurados.

Esto podría provocar que asegurar un Mazda Serie B fuera notablemente más caro que contratar una póliza para un turismo convencional o un monovolumen; coches a los que, sobreentiende la compañía, se les va a dar un uso más “normal”, van a pasar menos tiempo en la carretera o, simplemente, tienen otras necesidades.

Si la usas para trabajar, te interesan estas coberturas

Cuando le das un uso comercial a tu Mazda Serie B (y de el depende tu trabajo), hay necesidades que se volverán más apremiantes como poder seguir circulando. Es algo que puede solventar una buena asistencia en carretera, lo más completa posible. Un inciso: cuidado con la letra pequeña y las excepciones de esta garantía.

Por ejemplo, la mayoría de compañías sólo prestan asistencia al vehículo a partir del kilómetro 25, aunque también las hay que no imponen límites al respecto. También pueden limitar tu libertad para elegir taller al ser remolcado, en función también de los kilómetros que lo separen del lugar al que acude la grúa.

Si no puedes estar un solo día sin coche, lo más recomendable es que cuentes con un seguro que incluya el vehículo de sustitución (o que contrates adicionalmente esta garantía). Recuerda que habitualmente se ofrece solo en caso de siniestro (accidente o robo) y no si sufres una avería.

Y si no tienes un coche de empresa, sino varios, tal vez te interese optar por seguros para vehículos comerciales. Normalmente a partir de cinco coches se puede tener un seguro de flota: se trata de asegurar todos los coches bajo un mismo NIF o CIF, aunque cada coche cuenta con su propia póliza. Esta opción te permite ahorrar pero también contar con un seguro normalmente flexible y que tiene en cuenta las necesidades específicas de un vehículo de empresa.

La antigüedad, clave

Que sea un coche descatalogado podría llegar a ser clave en el cálculo de la prima. Fundamentalmente, porque la compañía presupone que hay un riesgo mayor de avería: es más probable que un coche de cerca de diez años sufra un problema mecánico importante que le deje tirado en la carretera.

Es otro escenario en el que las probabilidades de necesitar que la compañía te preste asistencia aumentan, por lo que el precio del seguro también podría incrementarse, al ser más costosa esta asistencia que en el caso de un seguro para un vehículo nuevo.

Que el coche falle no solo implica que tengan que acudir a remolcarlo con una grúa. A ojos de las aseguradoras, este riesgo de avería podría derivar en algo peor, si la avería se propicia accidente. Si te vieras implicado en uno y contaras con un seguro a todo riesgo, tu aseguradora tendría que cubrir tanto los daños a terceros, materiales y personales (de esto se encarga la Responsabilidad Civil Obligatoria) como los que hayáis sufrido tú y tu vehículo, aún siendo el responsable (para esto sirve la cobertura de daños propios).

Por tanto, si consideran que el riesgo de accidente es alto, también podrían reflejarlo en la prima, aplicando un precio mayor que para otros coches en los que la antigüedad no es un problema.

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