Cinco claves para cuidar la salud familiar en verano


  • Las altas temperaturas, los alimentos, el sol, los baños en playas y piscinas y los desplazamientos en coche, principales factores de riesgo

Madrid, 21 de julio de 2014.- El verano es tiempo para romper con la rutina, salir de casa y disfrutar en familia de actividades al aire libre gracias al buen clima estival. No obstante, el cambio de costumbres durante las vacaciones incorpora una serie de riesgos para la salud de todos los miembros de la familia que es necesario tener en cuenta y ante los que resulta básico estar preparado.

Pero tan importante como prevenir los riesgos más comunes en estos meses del año es revisar los puntos de atención sanitaria disponibles más cercanos a nuestra nueva ubicación. Y, en el caso de encontrarnos fuera del territorio nacional, comprobar si nuestro seguro cubre algún tipo de atención en estos países o regiones.

Además, hay que tener en cuenta que los recortes en recursos humanos, los horarios reducidos de algunos ambulatorios en verano y la saturación en determinados destinos vacacionales del territorio nacional pueden suponer que la asistencia sanitaria pública no se ajuste siempre a nuestras expectativas ante una situación que precise atención médica urgente. Por este motivo, resulta especialmente recomendable contar con una póliza de salud de cara a las vacaciones. “Hoy en día existen seguros de salud privados que pueden cubrir tanto las consultas de medicina primaria, como la atención de especialistas y las urgencias médicas desde solo 8 euros al mes”, explica Carlos Brüggemann Director de Operaciones de Acierto.com, el comparador de seguros de salud líder en España.

Sin embargo, además de contar con la mejor cobertura médica posible, es importante estar bien informado sobre algunos de los riesgos más comunes para la salud durante los meses estivales y, por este motivo, Acierto.com, ha elaborado una serie de recomendaciones para disfrutar del verano de forma segura y evitar algunas de las afecciones más habituales durante estos meses del año.

1.) Altas temperaturas: golpes de calor, insolaciones y deshidratación

Las altas temperaturas en verano incrementan el riesgo a padecer desde golpes de calor hasta insolaciones e incluso deshidratación. Entre los posibles síntomas de una sobreexposición a altas temperaturas se encuentran el agotamiento, mareos, dolor de cabeza, náuseas, vómitos y fiebre. La mejor forma de prevenir estos riesgos pasa por incrementar el consumo de líquidos, reducir la actividad física en las horas centrales del día, evitar una exposición excesiva a los rayos solares y las comidas demasiado abundantes, así como utilizar ropa adecuada. Estas recomendaciones son especialmente importantes en el caso de los niños y los mayores de 65 años, por tratarse de los grupos de mayor riesgo, sobre todo cuando las altas temperaturas llegan a traducirse en olas de calor.

2.) Alimentos: cortes de digestión, gastroenteritis e intoxicaciones alimentarias

Durante la época estival, modificamos muchos de nuestros hábitos, entre ellos los alimenticios, al incrementar la cantidad y frecuencia en la ingesta de alimentos. Y más importante aún, aumentamos también el número de comidas fuera del hogar, en ocasiones en establecimientos donde no podemos estar del todo seguros de la procedencia o correcta manipulación de los alimentos que consumimos. Entre las enfermedades y trastornos digestivos más comunes cabe citar los cortes de digestión, la gastroenteritis y las intoxicaciones alimentarias de diversa índole y gravedad.

No obstante, es sencillo protegerse de estos riesgos siguiendo una serie de consejos básicos, como conservar refrigerados los alimentos y no romper la cadena de frío, cocinar bien las carnes y pescados y lavar e incluso desinfectar frutas y verduras. En el caso de las comidas fuera de casa, es preciso extremar la precaución con alimentos como mayonesa, huevo, lácteos, verduras y hortalizas crudas y productos del mar, especialmente marisco. Para evitar cortes de digestión, es recomendable no someter al cuerpo a cambios bruscos de temperatura después de comidas copiosas, por lo que se recomienda esperar un tiempo prudencial antes de bañarse, así como introducirse en el agua poco a poco para que el cuerpo se vaya aclimatando.

3.) Sol: quemaduras solares en la piel y lesiones oculares

En verano se suele dedicar buena parte del tiempo libre a tomar el sol o a llevar a cabo actividades en las que se está expuesto a los rayos solares durante largos periodos de tiempo. Sin embargo, perseguir un bronceado puede tener consecuencias nocivas para nuestra piel. El riesgo más común asociado a un exceso de sol es el de padecer quemaduras, pero también debe tenerse en cuenta que, a largo plazo, existe la posibilidad de desarrollar un cáncer de piel si no se toman precauciones. Otro peligro derivado de una sobreexposición al sol es el de sufrir algún tipo de lesión ocular, sobre todo en las proximidades del agua, debido al reflejo de la luz solar sobre ésta.

La mejor forma de disfrutar del sol sin peligro pasa por utilizar crema solar con un factor de protección alto y aplicarla con regularidad, así como evitar tomar el sol en las horas centrales del día. También, utilizar gafas de sol y cubrirse la cabeza.

4.) Playa y piscina: ahogamientos, otitis y micosis

Qué duda cabe de que la forma más popular de escapar de los calores del verano pasa por refrescarse en la playa o la piscina. Sin embargo, esta actividad no está exenta de peligros, más allá del riesgo de ahogarse. Así, son comunes enfermedades como la otitis y la micosis u hongos, asociadas al hecho de pasar largos periodos de tiempo en el agua o no tomar las debidas precauciones al usar instalaciones dedicadas al ocio acuático. La mejor forma de prevenir ahogos es respetar siempre las normas de seguridad y evitar situaciones de peligro. Mientras, para no padecer otitis lo ideal es utilizar tapones, aunque secarse correctamente los oídos después de cada baño puede ser suficiente. En el caso de los hongos, resulta fundamental no hacer uso de las duchas y otras zonas comunes de las piscinas descalzo, así como secarse bien después de cada baño, sobre todo entre los dedos de los pies.

5.) Coche y moto: accidentes de tráfico

Durante la época estival, los desplazamientos por carretera se multiplican de forma exponencial, en muchos casos para cubrir largas distancias, lo que también incrementa de forma notable el peligro de accidente y los niveles de siniestralidad. Asimismo, algunos de los riesgos antes mencionados, como el cansancio derivado de largas jornadas de ocio en playas o piscinas bajo el sol, las comidas copiosas e, incluso, los insectos que se cuelan en los automóviles, también son causantes de numerosos accidentes de tráfico en verano.

La mejor forma de prevenir riesgos al volante es realizar un correcto mantenimiento y puesta a punto del vehículo antes de emprender un viaje, cumplir escrupulosamente las normas de circulación, no ingerir alcohol si se va a conducir y evitar ponerse al volante cansado o con exceso de calor, respetando siempre las pausas para descansar durante los viajes.

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Esta web, creada en 2007 por los hermanos Carlos y Mario Brüggemann, emprendedores con una gran experiencia en Internet y Marketing, cuenta entre sus principales inversores con emprendedores de referencia como Jesús Encinar (idealista) o Nicolás Iglesias (arsys).

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