¿Sabes cómo funcionan los frenos de tu coche?

Conoce el sistema de frenos del coche, cómo te protege, y cómo mantenerlo en perfectas condiciones

Lo utilizamos para ir al trabajo, para llevar a los niños al colegio, para acudir al centro comercial y, en definitiva, para llegar a cualquier lugar que se encuentre a una distancia considerable. Que el coche forma parte de nuestro día a día es una realidad innegable. Y es precisamente por esto por lo que debemos procurar que todas y cada una de sus piezas se encuentre en el mejor estado posible.

¿El objetivo? Evitar averías y accidentes que alteren la citada rutina y nos pongan en peligro. Un punto en el que los coches del vehículo juegan un papel fundamental. Pero, ¿sabes cómo funcionan exactamente?, ¿a qué señales deberías prestar atención? e incluso, ¿cuándo cambiar las pastillas de freno?

Cómo funciona el sistema de frenos

Cuando compramos un coche nuevo nos fijamos en el aspecto, en la carrocería, en el motor… Queremos tener en cuenta todos los detalles para que nuestra compra sea la mejor posible. Pero en muchas ocasiones solemos obviar los frenos, vitales no solo para protegernos, sino para que el coche rinda a la perfección. Dicho lo cual, es importante conocer su funcionamiento, ya que de esta manera seremos capaces de detectar complicaciones.

Para empezar, tienen, básicamente, tres partes: el dispositivo de control (el pedal de freno que pisamos), la transmisión hidráulica y el dispositivo de frenado. Los primeros coches venían equipados unos frenos muy vetustos donde el conductor debía hacer fuerza para parar el vehículo. Sin embargo y desde entonces, la tecnología de frenado ha avanzado mucho.

Porque, ¿te imaginas detener con los pies un coche que circula a 120 kilómetros por hora? En la actualidad solo tenemos que presionar levemente el pedal para poder parar el coche. Esto sucede gracias al servofreno, un mecanismo que amplifica la fuerza para que el conductor haga el menor esfuerzo posible.

El servofreno es un mecanismo que amplifica la fuerza para que el conductor haga el menor esfuerzo posible y que no le cueste pisar el pedal

Hay dos tipos de frenos cuyo funcionamiento resulta muy similar. Sin embargo, existen diferencias que es importante conocer:

Freno de tambor. Cuenta con un tambor hueco que gira a la misma vez que la rueda y que en su interior, tiene unas zapatas que se pegan a las paredes del tambor mediante la presión hidráulica. Además, la fuerza centrífuga también empuja a las zapatas, dándole una potencia añadida de frenado. Este sistema no permite una refrigeración rápida, (las zapatas cuando contactan con el tambor friccionan y se genera calor) ni tampoco evacua correctamente el agua y la humedad en el caso de lluvia, por lo que su funcionamiento puede disminuir.

Freno de disco. En este caso, tenemos un disco que también gira al mismo tiempo que la rueda, que posee una pinza con unos pistones hidráulicos. Estos son los que ejercen presión sobre las pastillas que son las encargadas de la fricción con el disco. Las ventajas que poseen sobre los de tambor es que, al estar más expuestos, refrigeran mucho mejor. Además, el propio giro del disco hace desaparecer el agua, por lo que el sistema de frenos funciona correctamente en cualquier situación. Tiene mejor precisión en la frenada que el de tambor, por lo que, en definitiva, es bastante mejor freno.

Muchos de los coches de la actualidad cuentan con frenos de discos en el eje delantero y con frenos de tambor en el trasero. Esto se debe a que los frenos delanteros son los que soportan el peso del coche en la frenada, por lo que son más importantes. Los sistemas completos de freno de disco los encontramos, normalmente, en los coches de gama alta y de gran potencia, ya que además de su buen rendimiento tienen la ventaja de que pesan mucho menos que los de tambor.  

¿Cada cuánto debo cambiar las pastillas, el disco y el líquido de frenos?

Cuando estamos hablando de seguridad en el coche no podemos escatimar en rigurosidad ni recursos. Por ello es importante que tanto las pastillas como el líquido de frenos estén en las mejores condiciones. En el caso de que en carretera tengamos que realizar una frenada brusca, querremos que nuestro sistema de frenado funcione a la perfección, y para ello hay que prestarle atención a su cuidado.

Las pastillas de freno, como ya hemos dicho, son las que se encargan de la fricción hasta hacer que el coche se detenga. Esta fricción genera un gran desgaste, y el buen funcionamiento de los frenos dependerá de su estado. Lo lo habitual es que tenga una duración de unos 40.000 o 45.000 kilómetros, pero debemos empezar a echarles un ojo a partir de los 25.000 kilómetros. En el cuadro de instrumentos podemos tener un testigo de avería que nos avise si algo no va bien.

Los discos de freno tienen una duración de unos 80.000 kilómetros. También son elementos que sufren un gran desgaste, por lo que es muy importante que no estén demasiado deteriorados para que su eficacia no disminuya. Cada vez que cambiemos el disco tendremos que cambiar también las pastillas. Si hacemos cuentas, por cada disco tendremos que cambiar las pastillas dos veces.

El líquido de frenos es el que circula dentro del sistema hidráulico y que se encarga de ejercer la presión sobre las pastillas. Funciona a gran temperatura y tiene un punto de ebullición muy alto. Su nivel de agua aumenta conforme el paso del tiempo, por lo que lo recomendable sería cambiarlo cada dos años. Puede seguir funcionando pasado ese tiempo, pero como máximo solo podremos estar sin cambiarlo cuatro años.

En cualquier caso, es muy importante realizar la revisión periódica a tu coche. El nivel de kilometraje al que tenemos que someter nuestro vehículo a revisión viene indicado por cada marca, aunque es recomendable hacerle un repaso cada 15.000 kilómetros o una vez al año. Esto no es solamente para garantizar tu seguridad, que sin duda es lo más importante, sino también para poder pasar la ITV sin ningún problema. Si dispones de moto, esta también deberá someterse a este tipo de revisiones y superar la ITV para poder circular.

Consejos para cuidar los frenos de tu coche

  • Revisar cada elemento cuando le corresponda. Ya hemos mencionado antes cuándo es necesario cambiar los discos, las pastillas y el líquido de frenos. Es importante que no nos despistemos y cumplamos rigurosamente con los plazos.

  • Cuidado con el freno de mano. Este freno está solamente destinado para cuando estacionamos el vehículo y no está hecho para una frenada de emergencia.

  • Utilizar el líquido de frenos apropiado. El sistema de frenado de cada coche es diferente, por lo que es muy importante que el líquido de frenos que usemos sea el que corresponda.  

  • Controlar el nivel del líquido de frenos. Si vemos que el nivel varía mucho en poco tiempo, puede ser síntoma de un problema subyacente. También nos deberemos fijar si la rueda pierde líquido.

  • Conducción eficiente. Evitar las frenadas bruscas y el abuso del freno. Es mejor utilizar el freno motor cambiando de marcha.

  • Señales del pedal. Si cuando frenamos el pedal vibra demasiado, está demasiado duro o, por el contrario, se pisa con mucha facilidad, puede ser síntoma de que algo no funciona como debería.

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