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Lista de los "peores" conductores: si eres uno de ellos tu seguro será más caro

Si tu expediente de siniestros es significativo, las penalizaciones elevarán el precio de tu póliza

Una de las cuestiones que debes saber a la hora de contratar o renovar tu seguro de coche, es que tu modo de conducir será determinante a la hora de calcular el precio de la prima. Y es que actuar con responsabilidad al volante tiene premio, mientras que estar en la lista de los “peores” conductores, conlleva penalizaciones y encarece la póliza. Ten cuidado, porque tu expediente de siniestros es clave.

Lo que influye en el precio de tu seguro

Dicho lo cual, en el precio del seguro se tienen en cuenta varios factores: la edad del asegurado, su experiencia, la antigüedad del coche, el combustible, el uso, etc.  Pero si hay algo que muchas aseguradoras valoran en mayor medida a la hora de fijar ese importe es el expediente de siniestralidad del conductor.

Cuando un usuario decide cambiar de seguro, la compañía receptora del nuevo cliente puede acceder a su historial de siniestros

En España, actualmente, las compañías de seguros de automóviles suelen elevar los precios de las pólizas si tu historial de conducción “está salpicado”. Esto es, fundamentalmente, cuando los accidentes y los partes a tu aseguradora han sido una tónica constante durante el año. Evidentemente, estas empresas especializadas en seguros persiguen minimizar los riesgos. De ahí, que si eres de los que se decanta por las malas prácticas al volante y, por tanto, más propenso a sufrir cualquier siniestro, serás castigado.

El SINCO te delata

Si te han considerado como uno de los peores conductores, al cambiar de aseguradora esto no cambiará, ya que todas las compañías podrán consultar los partes que hayas dado a lo largo de sus años de conductor en el Fichero Histórico del Seguro del Automóvil, conocido también como SINCO. En este archivo, las aseguradoras, comparten las incidencias que han tenido sus clientes.

Gracias a este sistema, cuando un usuario decide cambiar de seguro, la compañía receptora del nuevo cliente puede acceder a su historial de siniestros y determinar el importe de su nueva póliza teniendo en cuenta su perfil. Si tu ficha está impoluta podrás acceder a bonificaciones en tu nueva compañía pero, si tienes ‘manchas’, las penalizaciones continuarán.

El perfil del conductor

Es complicado hacer un arquetipo de los peores conductores, pero los perfiles de riesgo para las aseguradoras son básicamente los jóvenes menores de 25 años y los conductores con poca experiencia, que son aquellos que poseen el carnet desde hace menos de cinco años. Pero lo positivo es que hoy en día ya existen seguros para jóvenes y seguros para noveles a precios razonables y con coberturas específicas.

Para estos conductores, las aseguradoras mantienen unas normas rígidas. De ahí que sea necesario comparar precios –con un comparador como el de Acierto.com– para poder conducir.

¿Qué es la cláusula de Bonus-Malus?

La aseguradora la única manera de saber si eres mal conductor es a través de los partes. En ese momento, el efecto negativo es mayor si en los percances el culpable eres tú. No obstante, las compañías tienen criterios diferentes. Así, tanto las penalizaciones como las bonificaciones se establecen aplicando la cláusula bonus-malus. Para su cálculo, se tiene en cuenta el número y el tipo de los siniestros declarados, y su objetivo es tipificar recargos o bonificaciones sobre la prima del seguro contratado. Pero, tenemos que insistir en que cada empresa tiene su baremo.

Tanto las penalizaciones como las bonificaciones se establecen aplicando la cláusula Bonus-Malus

Mayoritariamente, las compañías penalizan a los conductores con un recargo en la prima de su seguro al acumular un número delimitado de partes al año (cambia según cada criterio). En las empresas más severas, por ejemplo, un conductor con buen comportamiento puede llegar a perder la bonificación acumulada durante tres años sin partes, con un solo accidente.

¿A quién cubre la póliza?

En el momento de querer firmar un seguro para tu automóvil es probable que no sepas quiénes están cubiertos por la póliza. La mayor parte de las aseguradoras distinguen tres tipos de conductores, según la frecuencia con la que conducen ese coche: el conductor habitual, el conductor ocasional y el conductor compartido.

  • El conductor habitual es el que conduce el vehículo normalmente y se encuentra declarado en la solicitud de la póliza. Es aquel que ha formalizado el contrato. Al conducir de manera frecuente, representa un factor de riesgo elevado y hay casos en los que se puede incrementar la prima.

  • Por su parte, el conductor ocasional o segundo conductor, es el que cogerá el coche en algunos momentos. Es necesario que esté declarado en la póliza y puede corresponder a más de una persona. En muchos casos esta figura se utiliza para garantizar el seguro a un joven novel. 

  • La figura del conductor compartido se usa para las ocasiones en las que el coche es conducido de forma alterna por dos o más conductores.

En nuestro país, los seguros de coche, según las coberturas, suelen ser a todo riesgo (con una completa gama de coberturas, asistencias y servicios para el conductor y el vehículo); a terceros (es el básico que incluye el seguro de responsabilidad civil que se exige para circular y cubre los daños materiales y personales que el coche asegurado cause a terceros); o a terceros ampliado (cubre lo anterior pero con algunos extras más). Pero hay un gran número de detalles que pueden cambiar de unas compañías a otras.

Si eres buen conductor, prueba la modalidad de póliza "Pay As You Drive”

Si crees que no eres tan mal conductor, te explicamos cómo puedes probar una nueva modalidad de seguro. El sistema “Pay As You Drive” (PAYD), común en Estados Unidos, llegó hace unos años a nuestro país. Se traduce literalmente como: “paga por cómo conduces” y se trata de un método que ya ofrecen aseguradoras como MAPFRE y Generali.

Para fijar la prima con esta modalidad se observa la edad de conductor, el tipo de vehículo, la ciudad en que reside, etc. Es importante la forma de conducción y el kilometraje. A priori, datos que son complicados de saber por la aseguradora pero que los suple con un actual dispositivo telemático que recoge detalles como los lugares por los que conducimos, los kilómetros que realizamos, la velocidad, etc.

Este dispositivo puede incluir otros servicios anexos como la localización del vehículo o aviso de emergencias en caso de accidente. Así, la cuota irá variando mes a mes en función de nuestro comportamiento al volante.

La última tabla de salvación

Es posible también que una compañía se niegue a renovar la póliza al año siguiente si se sobrepasa un determinado número de partes al año. Habitualmente, a  partir de dos partes de responsabilidad civil en un año, muchas compañías dejan de asumir el riesgo y  no renuevan el seguro. Por lo que respecta a partes de daños propios, se suele hacer al tercero que presentas.

Si llega a ser tu caso y no encuentras ninguna aseguradora, tu última tabla de salvación es el Consorcio de Compensación de Seguros, que te tramitará el seguro para poder circular. No hay que olvidar que dentro del territorio español es obligatorio que todo vehículo a motor conste de un seguro obligatorio.

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