Peleas de tráfico, ¿las cubre mi aseguradora?

Averigua si tu compañía aseguradora se hará cargo de los daños ocasionados en tu vehículo y otros que puedan derivarse de una agresión física

Malhumorado, saca la cabeza por la ventanilla y blasfema a voz en grito. Sus pupilas enrojecidas parecen escupir fuego, y su gesto furioso no deja lugar a la duda. -¿Estás ciego o qué?- espeta al coche de delante. La reacción del otro conductor no tarda en evidenciarse y observa cómo un individuo moreno y corpulento sale con agilidad del otro vehículo, dispuesto a agredirle. -¡Error!- piensa hacia sus adentros.

El párrafo anterior describe una situación con la que, por desgracia y más allá de los accidentes, también es posible encontrarse en la carretera. Un contexto tremendamente delicado en el que los nervios pueden acabar jugando un papel clave, sobre todo si nuestro objetivo no es otro que el de evitar la pelea . Pero, ¿qué pasa si nos vemos inmersos en una? Hoy resolvemos estas y otras dudas.

¿Cubre el seguro los daños si te ves involucrado en una pelea?

Así, supongamos que te has visto inmerso en una discusión con otro conductor y que, fruto de esta, se han ocasionado ciertos daños en alguno de los vehículos. ¿Quién deberá hacerse cargo de los gastos de la reparación? En este caso solo podrás reclamarle al seguro si ha sido el otro coche el que te ha golpeado de forma intencionada. Toma nota rápidamente de la matrícula para poder identificarlo, sobre todo si sospechas que el “agresor” está a punto de salir huyendo.

Si tu póliza es a todo riesgo, tu entidad se encargará de la reparación y de solicitarle a la parte contraria el importe de lo que cueste. Si tienes un seguro a terceros, únicamente se centrará en la reclamación. Ahora bien, si el otro conductor da una versión de los hechos distinta a la tuya, habrá que peritar ambos coches para dilucidar qué ocurrió exactamente. Cuando se demuestre que tienes razón y la otra aseguradora siga sin querer pagar, la tuya podrá demandarla. En definitiva un proceso largo y tedioso que puede alargarse meses. Repara tú mismo el coche y pasa la factura cuando acabe todo; es la opción más funcional y rentable. También debes saber que cuando el conductor sufra lesiones y los daños al vehículo sean superiores a los 400 euros, el asunto se juzgará por lo penal, en cuyo caso deberás contratar a un abogado.

¿Qué ocurre si agredes a otro conductor?

Dicho lo cual, cabe preguntarse: ¿qué ocurre cuando los daños no se han producido en los coches, sino que se ha agredido a una persona? Lo cierto es que la amplia mayoría de las aseguradoras suelen desentenderse de lo que llaman hechos no relacionados con la circulación. De hecho, conviene que revises la letra pequeña del contrato para comprobar que no solo se hacen cargo de estos, sino también de su reclamación.

Nos estamos refiriendo al abogado de libre elección que podrás contratar y cuya tarifa deberán abonarte. Presta atención al límite que figura en la póliza (techo de gasto). En todo caso, cabe remarcar que los seguros no cubren las conductas delictivas, sino que únicamente se hacen cargo de los perjuicios ocasionados por una negligencia. Básicamente porque no son consecuencia del accidente de tráfico.

Y ojito, porque si las lesiones están tipificadas como delito y superan los 400 euros, incluso podrías enfrentarte a una pena de cárcel de entre seis meses y tres años. Por supuesto y si estás pensando en cambiar de seguro o contratar uno nuevo, revisa este tipo de coberturas y compara. Para hacerlo con mayor facilidad en Acierto.com ponemos a tu disposición un simulador específico, que te dejará hacerlo en unos pocos minutos.

Cuando la víctima eres tú

Además y si hemos sido nosotros las víctimas (se nos ha agredido directa y físicamente, fuera del coche), deberemos ejecutar la reclamación de dichos daños a través de un proceso penal de lesiones, independientemente de la gravedad que revistan. La cosa cambia si estas se han producido fruto del golpe al coche: será la policía la que avise a los servicios sanitarios para que nos lleven al hospital.

Allí el médico abrirá un informe judicial por agresión y lo remitirá al juzgado de guardia. A continuación lo valorará un forense el juzgado, y después el juez determinará qué juicio debe celebrarse.

¿Qué hago si me amenazan?

Más allá de los inconvenientes que tienen que ver con daños físicos, no podemos dejar de mencionar los psicológicos y otras agresiones verbales. Porque, ¿qué opciones tenemos si nos amenazan? Aquí deberemos actuar como en cualquier caso de amenazas y coacciones: acudir a la comisaría de Policía y poner la correspondiente denuncia (o realizarla a través de la red desde la comodidad de nuestro domicilio).

Te recomendamos que llames en el momento del “accidente” a la policía para que realice un atestado. Al poco tiempo se celebrará un juicio de faltas -por el que no tendrás que pagar nada y ni siquiera contratar un abogado- en el que se le impondrá una multa al culpable. Aquí será fundamental contar con testigos que corroboren nuestra versión.

Cómo actuar ante una pelea de tráfico

Llegados a este punto, seguro que te has dado cuenta de que merece la pena abogar por el sentido común y tratar de mantener la calma al volante, incluso ante un conductor agresivo. Intenta evitar el enfrentamiento por todos los medios y, si sale del coche y se dirige hacia ti, cierra las puertas y las ventanillas. ¡Ni se te ocurra salir!

Presta especial atención al menor atisbo de síntomas de embriaguez, tensión y similares. El lenguaje corporal, en muchas ocasiones, resulta determinante. Muéstrate apaciguador y evita frases del estilo “tú tienes la culpa” y comentarios parecidos. Haz acopio de toda tu inteligencia emocional e ignora los insultos del otro (si los profiere). Mantén el contacto visual en todo momento y no te marches de espaldas.

Evita los enfrentamientos si otro conductor intenta provocarte, trata de mantener la calma, llama a la Policía y bajo ningún concepto salgas del coche

Puede parecer excesivo, pero nunca se sabe. En caso de que seas tú el que se pone nervioso, te recomendamos que acudas a un especialista que te ayude a controlar la agresividad. Es más que probable que esta tan solo sea la manifestación de un problema subyacente que eres incapaz de solucionar por tus propios medios.

Hacer ejercicio con regularidad y optar por alimentos capaces de incrementar la secreción de serotonina son otras pautas que no solo te librarán de estas situaciones, sino de otros muchos conflictos. La American Automobile Association, por su parte, va más allá y nos recomienda obviar los gestos obscenos y apostar por la cordialidad y la educación.

También circunscribe el uso del claxon a los casos de emergencia -no hay nada más molesto que un conductor nervioso que no deja de pitar y meternos prisa-, llamar a la policía cuando la otra persona se pone agresiva, no regresar a casa si pensamos que nos ha seguido, etcétera.

Para acabar, si sencillamente estás presenciando la pelea, no te quedes quieto pero tampoco medies. Informa a las autoridades correspondientes y llama al 091. Permanece en el lugar hasta que acudan, es posible que necesiten tus datos si, finalmente, actúas como testigo de lo acaecido.

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