Coches sin conductor: ¿qué seguros necesitan los coches autónomos?

Se prevé que en el año 2020 podrán circular en España este tipo de vehículos pero, ¿qué póliza tendrás que contratar si quieres uno?

Estás cansado por el estrés o por el ajetreo diario, has salido con unos amigos y tras una copiosa comida no quieres coger el coche porque temes sufrir un accidente. Si bien es probable que estas situaciones te resulten familiares, en pocos años pueden ser cosa del pasado gracias a la comercialización de los coches sin conductor. Nos estamos refiriendo a los llamados vehículos autónomos, capaces de llevarte a cualquier sitio sin que toques el volante.

Hasta el momento Google, Uber y Tesla están probando sus prototipos en calzadas específicas. ¿La buena noticia? Que, según todos los pronósticos, en solo tres años cualquiera de nosotros podrá circular con ellos por la carretera.

¿Qué son los coches autónomos?

Los coches autónomos son aquellos capaces de percibir al resto de vehículos, peatones, animales u obstáculos que le rodean e imitar la conducción de una persona para circular correctamente sin necesidad de estar dirigidos por un ser humano. ¡El conductor únicamente tendrá que escribir la dirección a la que quiere ir y el automóvil le llevará!

Tesla, Uber y Google han intensificado sus pruebas en los últimos años pero la búsqueda de los coches sin conductor no son algo novedoso. Y es que desde los años 40 se está investigando y desarrollando toda la tecnología necesaria para que convertirlos en una realidad al alcance de muchos. De hecho, hace ya más de 50 años que los ingenieros automovilísticos empezaron a interesarse por este asunto.

Comenzaron incluyendo en el asfalto materiales susceptibles de ser detectados, y se lanzaron a la detección de obstáculos mediante radares ubicados en el coche. En la actualidad cuentan con cámaras y sistemas de detección láser que reconocen el movimiento de otros vehículos y peatones.

¿Cómo funcionan los vehículos sin conductor?

Estamos familiarizados con los coches que aparcan solos, con los que cuentan con velocidad de crucero -memorizan la celeridad y la mantienen sin que tengamos que pisar el pedal- e incluso con los que corrigen la dirección si detectan que salimos del carril. Un automóvil sin conductor utiliza toda esta tecnología, pero va un pasito más allá.

¿De qué elementos específicos disponen? Cuentan con un GPS en el que podemos marcar el punto de inicio y el de final de trayecto, y unos sensores instalados en la carrocería que permiten, además, actualizar los mapas y adaptarse a los imprevistos generados en la vía por el tráfico, las obras, etcétera.

Pero, ¿cómo leen las señales, los semáforos, la distancia a otros vehículos y cualquier obstáculo? Lo logran gracias a las cámaras de vídeo repartidas por toda su infraestructura y a un ordenador integrado que analiza todos esos datos y emite las órdenes de frenar, girar y acelerar.

Grados de autonomía de los automóviles autónomos

La evolución del mercado automovilístico ha tendido siempre a minimizar los fallos humanos. Al principio surgieron los coches automáticos –en los que ya no había que preocuparse por embragar e introducir la marcha correcta– y ahora encontramos vehículos capaces de hacer cada vez más cosas solos. No obstante, existen distintos grados de autonomía:

  • Grado 1: es el que conocemos como velocidad de crucero o regulador de velocidad.
  • Grado 2: el vehículo es capaz de saber el momento en el que tiene que girar, cuándo debe mantener la distancia de seguridad o mantenerse en un carril. El conductor tendrá que estar atento por si surge algún problema.
  • Grado 3: realiza funciones como estudiar la situación y decidir si debe mantener la velocidad, adelantar, acelerar o frenar. Es necesario que el propietario del coche se mantenga alerta.
  • Grado 4: el automóvil es completamente autónomo y puede prescindir del conductor cuando circula en un recinto cerrado para actividades laborales como, por ejemplo, dentro de una fábrica.
  • Grado 5: un vehículo totalmente independiente –todavía en fase de pruebas– que podrá circular por nuestras calles como lo hacen actualmente los coches con conductor. Se ocupará de recogernos y llevarnos al destino deseado. Es el objetivo por el que están trabajando Uber, Google y Tesla.

¿Cuándo llegarán a España?

Se estima que en el 2020 los coches sin conductor serán algo habitual en las carreteras españolas. Si bien los expertos advierten que será necesario un proceso de adaptación tanto de la legislación como de las vías. Se estima que las autopistas estarán listas ese año, pero que las ciudades tardarán un poco más, entre cinco y diez años. En nuestro país ya se ha completado el primer viaje entre Vigo y Madrid, nada menos que 600 kilómetros.

La mayoría de fabricantes están trabajando en sus propios modelos sin conductor. Peugeot-Citroën, Nissan-Renault y Volvo van algo más adelantados pero les siguen Ford, Land Rover, Jaguar, Mercedes, Audi, Bmw y Toyota. Nadie quiere perderse este filón.

Coches sin conductor, ventajas y desventajas

Ante cualquier novedad siempre surgen seguidores y detractores, pero os desgranamos los principales puntos a favor y en contra para que toméis vuestra propia decisión. Entre las ventajas encontramos:

  1. Reducción de los atascos: los vehículos se organizarán y coordinarán entre ellos, por lo que el tráfico será bastante menor.
  2. Menos accidentes: se calcula que entre el 80 y el 90% de los siniestros se producen por despistes humanos. Pero estos coches funcionarán con un sistema informático que evitará este tipo de errores, que será riguroso con la velocidad y la distancia con otros objetos. Un punto que reducirá los accidentes.
  3. Nuevo diseño: los automóviles tal y como hoy los conocemos podrían desaparecer en favor de otros más futuristas. Algo que ampliaría las opciones en el sector y también y probablemente, la oferta; con el consiguiente ahorro que eso implicaría.
  4. Desaparecen los problemas de aparcamiento: por fin podremos olvidarnos de la zona azul, de los costosos parkings y de dar vueltas durante media hora para encontrar un sitio. Podremos bajarnos del coche y el propio vehículo se encargará de buscar plaza o de regresar a casa y luego volver a buscarnos.
A partir del 2020 los atascos, la búsqueda incesante de una plaza de aparcamiento y los accidentes de tráfico pueden convertirse en algo del pasado gracias a la utilización de los coches autónomos

Pero también tiene sus desventajas:

  • Al alcance de pocos bolsillos: cuantos más sensores tenga más caro será. Al principio estará destinado solo a unos pocos afortunados ya que se estima que su precio ronde los 60 mil euros –como el Koola de Google, por ejemplo–.
  • Problemas técnicos: al estar todo informatizado podrían surgir contratiempos con el código o incluso desprogramarse. Si esto ocurriese podría provocar numerosos accidentes.
  • Pérdida de privacidad: la geolocalización sería total y nuestros datos estarían disponibles constantemente con el peligro que esto entraña.
  • Aumento de la contaminación: si el coche no encuentra sitio para aparcar se mantendrá en funcionamiento constantemente y aumentarán las emisiones de CO2.

¿Qué seguros necesitan los vehículos autónomos?

Puesto que en menos de tres años podremos circular con este tipo de coches, resulta imprescindible conocer qué póliza deberemos contratar y cómo estarán regulados. Una correduría del Reino Unido -Adrian Flux- se ha anticipado y ha sacado un seguro en el que incluye coberturas como los cortes en la navegación y la desactualización del software. En definitiva, deberán incorporar todas las circunstancias en las que el tomador no tenga la culpa en caso de accidente.

En España, de momento, solo se admite su circulación de forma experimental en tramos concretos recogidos en la normativa que elaboró hace unos años la DGT. En ella se establece que para realizar pruebas con estos coches es obligatorio solicitarlo previamente y que el conductor esté pendiente constantemente. Durante este año, además, se prevé que publique un reglamento específico en el que se regulen aspectos como de quién será la responsabilidad en caso de accidente, qué ocurrirá si el coche presenta un fallo y tiene un siniestro porque el conductor no ha tomado las riendas a tiempo, etcétera.

En todo caso, de momento los escasos accidentes en los que se han visto involucrados los prototipos de Google han sido provocados por otros coches conducidos por humanos por el incumplimiento de alguna norma de circulación. No obstante y aunque los taxis sin conductor de Google ya han empezado a prestar servicio en Arizona, un reciente accidente en el modelo de Uber ha frenado su crecimiento y la imagen de Tesla también se ha visto resentida al morir una persona cuando probaba un coche autónomo.

En definitiva, estamos a punto de vivir un proceso de transición en el que las máquinas tendrán mayor control y en el que durante décadas convivirán coches independientes con otros que no lo serán. ¿Y después? Circular hablando por el móvil, leyendo o durmiendo será la tónica habitual.

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