Tengo apnea del sueño, ¿la cubre el seguro de salud?

La mayoría de compañías aseguradoras se limita a cubrir el diagnóstico. Además, este cuenta con un periodo de carencia de seis meses.

Te despiertas desconcertado durante la noche? ¿Tu pareja suele quejarse de tus ronquidos? ¿Sientes dolor de cabeza por la mañana y estás agotado? Quizás padezcas apnea del sueño; un trastorno que afecta a un 10% de la población pero que pasa desapercibido hasta al 90% de estos pacientes.

Por desgracia, la mayoría de aseguradoras lo excluye de sus pólizas de salud. Y es que sus consecuencias pueden llegar a ser muy graves, sobre todo si no se aborda correctamente. Pero veamos qué opciones tenemos para hacerlo, así como otras de las señales con las que suele manifestarse.

Qué es la apnea del sueño

Así, aquellos que la sufren experimentan hasta treinta interrupciones respiratorias por hora durante el sueño; algo que repercute directamente sobre la circulación de oxígeno por la sangre; fundamental para que nuestros órganos funcionen a la perfección. Clínicamente, encontramos tres tipos: obstructiva, central o mixta; cada una de las cuales se manifiesta y repercute sobre la salud de la persona de un modo distinto.

Por ejemplo, la primera es la más frecuente y se produce cuando las vías respiratorias se cierran o obstruyen. Los afectados suelen despertarse con un resoplido. Respecto a la segunda, tiene lugar cuando el cerebro deja de enviar señales a los músculos que controlan la respiración, y suele ser consecuencia de otro tipo de enfermedad. Los ronquidos no son habituales.En cuanto a la apnea mixta y como su propio nombre indica, consiste en una combinación de las anteriores.

Cómo detectar la apnea del sueño: las señales

De la misma manera que ocurre con la mayoría de las patologías, la apnea del sueño cuenta con sus propias evidencias. Y es que habitualmente los pacientes acuden a la consulta cansados, con síntomas de agotamiento e incluso con la sensación de ser incapaces de enfrentarse a sus obligaciones diarias.

De hecho, la depresión, los dolores de cabeza y la irritabilidad son algunos de los indicativos diurnos más frecuentes. Ya durante la noche resulta habitual roncar en exceso, despertarse desconcertado, sentir asfixia, y hasta respirar con convulsiones y pausas.

La depresión, los dolores de cabeza y la irritabilidad son algunos de los indicativos diurnos más frecuentes

Conocer los factores que incrementan el riesgo de padecerla también te ayudará. Entre ellos encontramos el sobrepeso y la obesidad, tener un cuello y/o lengua grandes (de una longitud superior a la convencional), y la presencia de tejido sobrante u obstrucciones en las vías aéreas. La edad y el sexo son otros factores que influyen de forma negativa (los hombres mayores tienen más probabilidades de sufrirla).

El diagnóstico de la apnea del sueño, fundamental

Para diagnosticarla, no obstante, será necesario llevar a cabo una polisomnografía, una prueba específica que principalmente se utiliza para estudiar el síndrome que nos ocupa. Lo que hace es registrar diversas funciones corporales durante el sueño del afectado a través de una serie de sensores. Entre otros parámetros, analiza la respiración, el flujo del aire, los niveles sanguíneos de oxígeno y la actividad eléctrica del cerebro; y contabiliza las pausas involuntarias que se producen en la respiración.

Cuanto más elevado sea su número, más grave será también el trastorno. En todo caso, saber si la sufres será primordial, sobre todo si tenemos en cuenta sus consecuencias a corto y largo plazo: mayor riesgo de tener accidentes al volante por somnolencia, de desarrollar diabetes de tipo II, sufrir un ictus, una cardiopatía o infarto, y más posibilidades de tener hipertensión.

En todo caso, se pueden mitigar sus efectos siguiendo una serie de pautas relativamente sencillas: dormir de lado, hacer ejercicio con regularidad, adelgazar, llevar a cabo una alimentación equilibrada y variada, dejar de fumar, evitar la polución y otros entornos con altos niveles de CO2, dejar a un lado el consumo de alcohol y los medicamentos sedantes, lavarse las fosas nasales con una solución salina antes de meterse en la cama y aprender a respirar por la nariz en lugar de por la boca son solo algunas de ellas.

Qué tratamiento tiene

El tratamiento con presión positiva contínua a la vida aérea o CPAP (por sus siglas en inglés) es el más común en este tipo de casos. Además, sus beneficios se incrementan de manera proporcional a las horas de terapia nocturnas; tanto, que reduce notablemente la tasa de mortalidad de esta patología. Lo que hace es mantener las vías aéreas abiertas y proporcionar una corriente de aire a través de una mascarilla. Pero, ¿qué logra? Que el paciente reciba el oxígeno necesario durante el sueño.

No obstante, estos dispositivos suponen ciertas incomodidades, sobre todo si la persona teme que se desconecten de la fuente de alimentación, interfiere en su descanso, y un largo etcétera que seguro que imaginas. Como alternativa y en aquellos sujetos con apnea obstructiva posicional, se contempla el uso de un dispositivo de avance mandibular (o CPAP); es decir, de una férula que adelanta la mandíbula y arrastra la lengua, liberando las vías aéreas.

¿La cubre mi seguro?

Si sospechas que tienes apnea del sueño y estás pensando en hacerte un seguro de salud, debes saber que son muchas las entidades que excluyen de sus coberturas esta patología. Algo que no nos extraña si tenemos en cuenta las consecuencias de esta enfermedad, que puede llegar a condicionar la vida del enfermo –tal y como hemos comentado– e incluso a acortarla si no se trata correctamente. Además de lo dicho, también se encuentra relacionada con el cáncer.

En todo caso, encontramos algunas como Adeslas y Asisa que cubren el diagnóstico. Esta segunda especifica que lo hará siempre y cuando lo prescriba un especialista de su cuadro médico. Además, los volantes deben ser autorizados. La práctica habitual es ofrecerle al asegurado la opción de monitorizarle en su propia casa, en lugar de obligarle a acudir a un centro específico. También tiene un periodo de carencia de seis meses. El tratamiento queda excluido.

Otras exclusiones

En todo caso y si estás pensando en contratar una póliza de este tipo, te recomendamos que prestes atención a todas las exclusiones, si contempla los gastos de farmacia, etcétera. De hecho, la apnea del sueño no es la única enfermedad que cuenta con restricciones, sino que ocurre algo parecido con la anorexia y la bulimia, la diabetes, los problemas del habla que requieren de un logopeda y las patologías crónicas, entre otras.

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