5 ventajas de dar a luz en un hospital privado

La comodidad o la cercanía profesional son algunas de las ventajas

Dar a luz es uno de los momentos más importantes en la vida de una mujer –y en general de toda una familia–. Por eso, cualquier madre busca que todo salga a la perfección; un punto en el que adquieren especial relevancia los médicos y los profesionales que deben dirigir el nacimiento, además del hospital que elijamos en sí mismo. En Acierto.com te damos todas las ventajas de hacerlo en un centro privado, así como de contratar un seguro de salud que se adapte a tus nuevas necesidades de forma personalizada.

5 ventajas de dar a luz en un hospital privado

Si bien en España tenemos la suerte de contar con un sistema de sanidad pública gratuita. No obstante, debido a la saturación que sufre el servicio, la calidad del trato puede verse reducida: tiempos de espera infinitos, diagnósticos superficiales, máquinas de diagnóstico obsoletas… Por eso muchas personas deciden acudir a clínicas privadas donde la atención es mucho más personalizadas. Aquí te dejamos con cinco ventajas de dar a luz en un hospital privado.  

Instalaciones privadas y más cómodas

Probablemente esta sea la gran virtud de los hospitales privados. En un hospital público hay muchas posibilidades de compartir habitación con otra parturienta, y esa convivencia no siempre es “pacífica”. Aun así, aunque sea una buena compañera, son momentos que precisan de intimidad para ti y para los tuyos, y eso es algo que ofrecen las habitaciones de los hospitales privados.

Además suelen ser más amplias, tienen camas cómodas para los acompañantes –en lugar de sillas reclinables–, baños privados, regulación de la luz, televisión, wifi y todas las comodidades para que te sientas como en casa, dentro de lo posible. Por no hablar de los accesorios para los niños y otro tipo de complementos que os resultarán de gran ayuda. Es más, las instalaciones suelen renovarse cada cierto tiempo en aras de ofrecer el mejor servicio y el presupuesto puede ser más flexible. Es el caso, por ejemplo, de las salas de dilatación y de parto en el agua, entre otras.

Menos saturación

Ya lo comentábamos anteriormente, la saturación de los hospitales es el talón de Aquiles de la sanidad pública. En las clínicas privadas este problema desaparece, con lo que se reducen los tiempos de espera en las visitas a los especialistas, las pruebas diagnósticas, la obtención de los resultados de análisis, etcétera. Hay muchos menos pacientes, lo que hace que se le pueda dedicar más tiempo a cada uno de ellos.

En las clínicas privadas se reducen los tiempos de espera en las visitas a los especialistas

Esto hace que las condiciones de las visitas también sean mucho más flexibles. No encontramos limitaciones de horario ni de visitantes e incluso permiten la entrada de niños –siempre utilizando esta libertad con responsabilidad–.

Cercanía de los profesionales

El ginecólogo que elijas para asesorarte durante todo el embarazo será también el que te asista en el parto y también lo hará tu matrona. En la sanidad pública esto no se puede controlar, ya que el parto lo llevará a cargo el profesional que se encuentre de guardia en ese instante.

Aunque cualquier ginecólogo de la sanidad pública está capacitado para hacer un gran trabajo, es cierto que en un momento tan importante como el del parto es preferible tener cerca a personas de confianza. Además, la sanidad privada permite cambiar de especialista si lo considera oportuno el paciente, y siempre se puede tener acceso a una segunda opinión.

Plan de parto personalizado

Tú eres la que decides. Puedes optar por un parto en posición de litotomía o bien por uno en bipedestación –prácticamente en vertical–. Todo queda a decisión de la embarazada y, por supuesto, bajo el control de los médicos. Toda esta personalización permite un parto mucho más natural, pero los médicos intervendrán si ven alguna complicación.

Puedes elegir donde realizar la dilatación –piscina o en la propia habitación–, e incluso que sea el mismo lugar donde se produzca la dilatación y el parto, evitando de esta forma el traslado que puede ser muy molesto para algunas madres. El personal del hospital estará a tu entera disposición para cumplir tus peticiones.

Garantía de profesionalidad

Si cuentas con un seguro de salud que incluya la cobertura de embarazo, podrás elegir una de las clínicas privadas que estén asociadas con la compañía. Esto es sinónimo de profesionalidad y calidad, ya que las mejores aseguradoras se han ganado el prestigio de contar con los mejores técnicos y las mejores instalaciones.

En definitiva, lo que ofrece un hospital privado es más libertad para que tu hijo nazca de la forma que creas conveniente y la comodidad de hacerlo en un entorno relajado y rodeada de los tuyos.

Cómo elegir hospital para el parto

En España, podemos elegir entre la sanidad pública -seguridad social- y la sanidad privada para dar a luz. En el caso de la sanidad pública el 100% de los gastos están cubiertos, pero en la privada es el paciente el que paga todos los servicios. No obstante, si cuentas con un seguro de salud lo más probable es que esté incluida en la póliza la cobertura de embarazo. Esto permite que, según las características del seguro, la compañía se haga cargo del total o de una parte de las facturas.

¿Y qué se debe tener en cuenta a la hora de elegir el hospital? En el caso de la sanidad privada existe la posibilidad de elegir un profesional que te acompañe durante todo el embarazo y que, finalmente, te asista también en el momento de dar a luz. Con un seguro podrás elegir entre toda una lista de médicos que estén asociados a la compañía, que son una garantía de profesionalidad y calidad. Si eliges a uno de ellos, podrás dar a luz en el hospital que esté trabajando.

Lo más importante es que te informes de los servicios que puede ofrecer un hospital u otro. Y es que no todos cuentan con las mismas instalaciones y recursos para, por ejemplo, afrontar complicaciones en el parto. Es lo que se denomina como “maternidad de nivel 3”, que incluye la prematuridad avanzada o el riesgo de malformaciones. El nivel 1 es un embarazo sin complicaciones mientras que el nivel 2 es para aquellas mujeres con gemelos o con hipertensión. Si durante el parto van surgiendo imprevistos se puede pasar de un nivel a otro, de ahí la importancia de que el hospital pueda socorrer cualquier tipo de situación.      

Aunque puedes elegir el hospital que prefieras, debes tener en cuenta la cercanía del centro médico

Puedes pedir consejos a familiares y conocidos sobre su experiencia, incluso a profesionales de confianza como la matrona. En estos casos también sirve de utilidad Internet. Existen foros y webs donde otras mujeres embarazadas y puérperas comparten su opinión acerca del tratamiento recibido. Es importante conocer todos los detalles antes de tomar una decisión.

También debemos tener en cuenta la cercanía del centro médico. Cualquier madre tiene derecho a decidir en el hospital que quiera que nazca su hijo, aunque esté a 400 kilómetros de su residencia habitual. No obstante, como es lógico, lo más recomendable es que el hospital se encuentre lo más cercano posible al domicilio. Infórmate de la duración media de estancia en el hospital –lo habitual es pasar unos cuatro a  cinco días– y elige el que mejor se adapte a tus pretensiones.

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