Cómo funcionan los préstamos al consumo
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Los préstamos al consumo son productos destinados a financiar gastos personales, como la compra de un coche, una reforma, estudios, viajes, etc. Se conceden por un importe y un plazo determinados, que el prestatario devuelve mediante cuotas periódicas con intereses. Antes de aprobar la operación, la entidad evalúa la solvencia del solicitante. Para elegir la mejor opción, es recomendable comparar ofertas y fijarse la TAE. Con nuestro comparador de préstamos podrás encontrar el mejor según tu perfil.
Claves de los préstamos al consumo
- Un préstamo al consumo permite financiar bienes o servicios para uso personal y no profesional. La ley española considera crédito al consumo las financiaciones concedidas a particulares para necesidades ajenas a su actividad económica.
- Antes de contratar un préstamo al consumo conviene comparar la TAE y no solo el tipo de interés.
- La cuota de un préstamo debe poder asumirse sin comprometer los gastos esenciales del hogar.
- Pedir más dinero del necesario incrementa el coste total de la financiación.
- La aprobación de un préstamo depende tanto de los ingresos como del nivel de endeudamiento existente.
- Cancelar anticipadamente un préstamo puede generar costes si así lo contempla el contrato.
Cómo se regulan y definen
La Ley 16/2011 del 24 de junio, por la que se regulan los préstamos al consumo, define este tipo de créditos como por el contrat a través del cual "un prestamista concede o se compromete a conceder a un consumidor un crédito bajo la forma de pago aplazado, préstamo, apertura de crédito o cualquier medio equivalente de financiación".
Asimismo, la normativa establece que "no se considerarán contratos de crédito los que consistan en el suministro de bienes de un mismo tipo o en la prestación continuada de servicios, siempre que en el marco de aquellos asista al consumidor el derecho a pagar por tales bienes o servicios a plazos durante el período de su duración".
Además de esta ley, posteriormente se han aprobado otras regulaciones de desarrollo y ejecución que pretenden garantizar un nivel de protección adecuado para los usuarios de los servicios bancarios, como la Orden EHA/2899/2011 y la Circular del Banco de España 5/2012.
Qué no es un crédito al consumo legalmente hablando
La ley, por otra parte, excluye los contratos de crédito garantizados con hipoteca inmobiliaria, aquellos cuya finalidad sea adquirir o conservar derechos de propiedad sobre edificios por construir o terrenos, los préstamos cuyo importe total sea inferior a los 200 euros y los contratos de arrendamiento o de arrendamiento financiero en los que no se establezca una obligación de compra del objeto del contrato por el arrendatario ni en el propio contrato ni en otro contrato aparte.
Tampoco los contratos de crédito concedidos en forma de facilidad de descubierto y que tengan que reembolsarse en el plazo máximo de un mes y los contratos de crédito concedidos libres de intereses y sin ningún otro tipo de gastos, y los contratos de crédito en virtud de los cuales el crédito deba ser reembolsado en el plazo máximo de tres meses y por los que sólo se deban pagar unos gastos mínimos.
Así como los contratos de crédito relativos al pago aplazado, sin intereses, comisiones ni otros gastos, de una deuda existente. Entre otros (la normativa contempla otras exclusiones, para las que recomendamos consultar la regulación mencionada).
Características de la financiación al consumo
Dicho lo cual, las características principales de los créditos al consumo son:
- La cantidad financiada va de los 200 euros a los 75.000 euros.
- El reembolso de lo financiado es aplazado: o sea, el pago o devolución del dinero es aplazado. Aquí están excluidos los contratos en los que el reembolso del capital se tenga que hacer en un plazo de tres meses, eso sí, siempre que se hayan concedido sin intereses o gastos, o si estos no exceden el 1% del importe del préstamo.
- El crédito es oneroso.
Tipos de préstamos
Como apuntábamos hace unas líneas, los préstamos destinados a financiar necesidades de los consumidores que sean superiores a los 200 euros e inferiores a los 75.000 se encuentran regulados por la citada ley. Así, podemos distinguir diferentes tipos de préstamos al consumo. Entre otros:
Préstamos personales
Los préstamos personales son el tipo más común de crédito al consumo. Se trata del contrato a través del cual una entidad financiera presta dinero a un cliente según unos términos y condiciones pactados (plazo de devolución, intereses pactados, cuotas, etcétera). Esta clase de préstamos al consumo son concedidos tanto por parte de los bancos tradicionales como por financieras.
En cuanto a los importes, suelen ir de los 2.000 euros a los 60.000 euros (como ves, el abanico es amplio). Y condicionado por este ?normalmente? se estipulará el plazo de devolución, que puede alargarse hasta ocho años o más, dependiendo de cada caso. Los tiempos de concesión son más largos también, consecuentemente, pues el banco necesitará estudiar nuestro perfil financiero para decidir si nos presta esta cantidad de dinero. En concreto, puede alargarse unas semanas.
Préstamos rápidos
Los préstamos rápidos se caracterizan principalmente porque permiten disponer del dinero en un período de tiempo breve. Sus plazos de solicitud y consecución son muy cortos, en algunos casos se ingresa el dinero en la cuenta del solicitante en solo 15 minutos. Eso sí, también los plazos de devolución son breves: entre el mes y los seis años, dependiendo de cada caso. En cuanto a las cantidades, suelen ser inferiores a las que pueden solicitarse con un préstamo personal al uso. Normalmente van de los 300 o 500 euros a los 15.000.
Dentro de los préstamos rápidos podemos englobar los minicréditos, cuyas cantidades son más bajas. Aplican honorarios, normalmente más elevados que los intereses de un préstamo al uso. Se recomienda emplearlos en caso de necesidad urgente y puntual, pero no como forma de financiación recurrente.
Créditos revolving
Los créditos revolving en España se conceden principalmente a través de las tarjetas de crédito. Se trata, de un tipo de financiación a través de la cual el cliente puede disponer de una cantidad de dinero sin que sea necesario firmar un contrato cada vez. Eso sí, lo normal es que haya una cantidad límite que solo se podrá superar si se va devolviendo lo prestado. Se pueden emplear como medio de pago en establecimientos o para disponer de efectivo en cajeros.
Casos especiales
Además de los préstamos personales de libre disposición, existen modalidades diseñadas para financiar una finalidad concreta. A saber:
- Préstamos para estudios: financian másteres, universidad o cursos. Ofrecen importes adaptados y suelen incluir carencia y plazos largos para facilitar el pago tras finalizar los estudios.
- Préstamos para reformas: permiten costear obras en la vivienda sin ampliar hipoteca. Son más rápidos de tramitar y pueden cubrir total o parcialmente el coste.
- Préstamos para coche: destinados a comprar vehículos nuevos o usados. Plazos de 2 a 8 años, con posibilidad de financiar hasta el 100 % y opciones de financiación del concesionario.
¿Hay créditos de consumo rápidos?
Sí. Muchas entidades financieras ofrecen préstamos que permiten obtener una respuesta preliminar en pocos minutos tras completar la solicitud online. Si la documentación es correcta y el análisis de solvencia es favorable, el dinero puede abonarse incluso el mismo día o en un plazo de 24 a 48 horas.
El proceso suele ser el siguiente: se completa una solicitud online, se verifica la identidad del solicitante y la entidad analiza la solvencia mediante sistemas automatizados. Si la operación es aprobada, se firma el contrato electrónicamente y se realiza la transferencia del dinero. Entre sus ventajas destacan la respuesta en pocos minutos, tramitación completamente online, menos documentación que un préstamo tradicional y disponibilidad rápida de los fondos.
Entre los inconvenientes tenemos que suelen aplicar un tipo de interés más elevado que los préstamos personales tradicionales, los importes máximos acostumbran a ser inferiores y es imprescindible devolver el préstamo en los plazos pactados para evitar intereses de demora.
¿Cuáles son los mejores productos para empresas?
Aquí conviene hacer una aclaración importante: los préstamos al consumo están dirigidos a consumidores particulares, no a empresas. Si el solicitante es una sociedad, un autónomo o una pyme que necesita financiación para su actividad profesional, lo habitual es recurrir a productos específicos como:
- Préstamos para empresas
- Líneas de crédito
- Pólizas de crédito
- Leasing
- Renting
- Factoring y confirming
Para una empresa, la mejor opción dependerá de aspectos como: importe necesario, finalidad de la financiación (inversión o circulante), antigüedad del negocio, facturación anual, garantías disponibles y plazo de devolución.

Qué producto elegir según el perfil del solicitante: ejemplos
A la hora de elegir un préstamo al consumo en España, no existe un producto "mejor" para todo el mundo. La elección depende de cuatro factores principales: estabilidad laboral, nivel de ingresos, historial crediticio y finalidad del préstamo. Algunos ejemplos:
- Funcionario: 42 años, salario de 2.700 euros al mes. Necesita 20.000 euros para reformar la vivienda. Lo más recomendable es acudir a un banco tradicional, con un plazo de 6-7 años e intentar conseguir una TAE baja gracias a su estabilidad laboral, ya que es un perfil de bajo riesgo.
- Empleado con contrato indefinido: 35 años, ingresos de 1.900 euros al mes. Quiere financiar un coche de 18.000 euros. Lo ideal es comparar la financiación del concesionario con un préstamo personal y elegir la opción con menor coste total, no solo la cuota.
- Autónomo: 36 años, diseñador gráfico con cinco años de actividad e ingresos variables. Necesita 15.000 euros para maquinaria. Se recomienda acudir a entidades que acepten este perfil y elegir cuotas flexibles que permitan asumir meses con menos ingresos.
- Joven: 25 años, primer contrato indefinido con salario de 1.500 euros. Necesita 4.000 euros para un máster. Lo más adecuado es un préstamo personal de importe reducido, evitando plazos demasiado largos.
| Perfil | Producto ideal | Importe habitual € | Mejor plazo | Prioridad |
|---|---|---|---|---|
| Funcionario público | Préstamo personal bancario | 5.000-50.000 | 3-8 años | Buscar la menor TAE |
| Empleado indefinido | Préstamo personal tradicional | 3.000-40.000 | 2-7 años | Cuota cómoda |
| Autónomo con ingresos estables | Préstamo con estudio personalizado | 3.000-30.000 | 2-6 años | Flexibilidad |
| Joven primer empleo | Préstamo pequeño o financiación específica | 1.000-10.000 | 1-5 años | No sobreendeudarse |
| Pensionista | Préstamo para jubilados | 2.000-20.000 | < 7 años | Cuota baja |
| Ingresos altos | Préstamo premium | 10.000-75.000 | 2-8 años | Conseguir mejor tipo |
| Historial excelente | Préstamo online competitivo | Variable | Variable | Comparar TAE |
| Historial complicado | Préstamo especializado | 1.000-15.000 | Reducido | Revisar costes |
| Con ASNEF | Entidades especializadas | Reducido | Reducido | Mucha precaución |
Requisitos habituales para solicitar financiación
Como sucede en la mayoría de préstamos y en términos generales, a la hora de solicitar un préstamo al consumo, el banco o entidad financiera nos pedirá que cumplamos con una serie de requisitos. Y aunque estos pueden variar, estos son los más habituales:
- Ser mayor de edad y acreditarlo con el DNI o NIE en vigor. Es importante asegurarse de que, al entregar la documentación, en la fotocopia se leen perfectamente los datos. En algunas entidades y según el producto, pueden poner límites de edad por encima de los 21 años.
- Ser titular de una cuenta bancaria: en la que se ingresará el dinero de salir concedido el crédito al consumo por el que finalmente optemos.
- Contar con unos ingresos regulares y acreditarlo mediante un contrato de trabajo, por ejemplo.
- Que estos ingresos sean suficientes para pagar el crédito en los términos establecidos.
- Tener un nivel de endeudamiento óptimo: es decir, el banco no solo mirará lo que ganas, sino también tus deudas, si tienes otros pagos recurrentes, etcétera.
- No ser moroso: estar en ficheros de morosidad como ASNEF suele complicar el acceso al préstamo.
Qué debe figurar en el contrato de un préstamo
Al solicitar un préstamo al consumo deben cumplirse una serie de condiciones. Por ejemplo, el contrato debe reflejar los siguientes datos:
- Importe total del crédito: que incluye el capital prestado, pero también el resto de costes que afectan al préstamo al consumo, como las comisiones, productos vinculados, caras.. así como otras condiciones de su disposición. El importe no se puede modificar salvo que las partes, por mutuo acuerdo y mediante formalización por escrito, acuerden lo contrario.
- La TAE y las condiciones en las que podrá modificarse este porcentaje.
- El coste de cada cuota, número total de cuotas y la periodicidad con la que se tendrán que pagar.
- El interés de demora que se aplicará si hay impago o retraso en el pago de estas cuotas.
- Si hay o no derecho de desistimiento y cuál es la comisión de amortización anticipada.
- Otras comisiones si las hubiera.
- Si hay procesos extrajudiciales de reclamación o no y cómo puede acceder el consumidor a ellos.
Aquellos contratos que no reflejen alguna de estas condiciones se encuentran penalizados de diferentes formas.
Bancos y financieras que dan créditos al consumo baratos
Como decíamos, actualmente es posible acceder a préstamos al consumo tanto en banco como en financieras. Pero si no quieres volverte loco yendo a cada una de ellas y analizando su oferta, no te preocupes, porque en Acierto.com lo hacemos por ti. En concreto trabajamos con más de 30 entidades financieras. En nuestra parrilla de resultados encontrarás los créditos al consumo de bancos como:
- BBVA: el importe de los préstamos personales se mueve entre los 3.000 a los 75.000 euros. También se pueden gestionar a través de internet y no se precisa tener vinculación. Los préstamos personales de BBVA tienen condiciones preferentes si se solicitan para mejorar la eficiencia energética de una vivienda.
- Bankinter: permiten solicitar entre 3.000 y 90.000 euros y los tiempos de devolución van de los 12 a los 120 meses, dependiendo de la cantidad solicitada y el perfil del solicitante. En cuanto a las garantías, solo se exigen que sean personales.
- Caixabank: en su cartera de productos se incluyen los préstamos personales y la financiación máxima que conceden es de 30.000 euros. El plazo de devolución alcanza los 72 meses. Se pueden gestionar 100 % online.
- Santander: su préstamo online a tipo fijo está diseñado para clientes. Se puede solicitar desde 3.000 hasta 50.000 euros. El plazo de devolución va desde los 49 hasta los 84 meses.
- Otras financieras, como Money Go, Sofinco, Softkredit, LeaBank, Cofidis y Younited.
¿Qué pasa si no puedes pagar?
No pagar un préstamo tiene consecuencias que suelen producirse de forma progresiva:
- Reclamación de la entidad: contactará con el cliente mediante llamadas, correos electrónicos, SMS o cartas para reclamar las cuotas pendientes.
- Intereses de demora: las cuotas impagadas pueden generar intereses de demora y, en algunos casos, gastos previstos en el contrato.
- Inclusión en ficheros de solvencia: la deuda puede comunicarse a un fichero de información crediticia, lo que puede dificultar la obtención de nuevos créditos.
- Reclamación judicial: si no se alcanza un acuerdo, la entidad puede acudir a los tribunales para reclamar la deuda.
- Embargo: si existe una resolución judicial que lo permita y la deuda continúa sin pagarse, pueden embargarse bienes o parte de los ingresos, respetando los límites legales establecidos para determinados salarios y prestaciones.
¿Qué hacer si prevés que no podrás pagar? Contactar con la entidad antes del impago, solicitar una renegociación del préstamo, pedir una ampliación del plazo si reduce la cuota de forma sostenible y evitar contratar nuevos préstamos para pagar los anteriores sin un plan de viabilidad.
Derechos del consumidor ante reclamaciones
En España, quien contrata un préstamo al consumo dispone de diversos derechos. Estos son los que debes conocer:
- Derecho a recibir información clara: antes de firmar, la entidad debe facilitar información suficiente sobre el tipo de interés, TAE, coste total, comisiones, cuotas, duración y consecuencias del impago.
- Derecho a un contrato transparente: las cláusulas deben estar redactadas de forma clara y comprensible.
- Derecho de desistimiento: en muchos, el consumidor puede desistir del contrato dentro del plazo legal, siempre que cumpla las condiciones previstas (por ejemplo, devolver el capital recibido y los intereses devengados hasta ese momento).
- Derecho al reembolso anticipado: el prestatario puede amortizar total o parcialmente el préstamo antes de tiempo. La entidad solo puede cobrar la compensación que permita la ley y, en su caso, el contrato.
- Derecho a reclamar: si considera que la entidad ha actuado incorrectamente, puede reclamar ante el servicio de atención al cliente de la entidad. Si no obtiene una respuesta satisfactoria, acudir a los mecanismos de resolución previstos por la normativa aplicable o, en su caso, a los tribunales.
¿Cómo detectar préstamos potencialmente abusivos?
- Señales de alerta: TAE muy elevada o muchas comisiones pueden encarecer mucho el préstamo; publicidad centrada solo en la cuota puede ocultar el coste total; presión para firmar o promesas poco realistas indican riesgo; contratos poco claros u obligación de productos extra pueden esconder costes; penalizaciones altas limitan ahorrar al amortizar.
- Buenas prácticas antes de firmar: comparar varias ofertas y fijarse en la tae; leer el contrato completo y calcular el coste total; revisar comisiones y productos vinculados; asegurarse de que la cuota es asumible; no firmar con prisas ni sin entender las condiciones.
- Idea clave: el préstamo adecuado es el que cubre una necesidad real, es transparente y se puede pagar sin comprometer tu economía.
Preguntas frecuentes
No podíamos dejar de contestar a las preguntas más frecuentes sobre los préstamos al consumo que suelen formular los usuarios de nuestra plataforma. Algunas de ellas son:
¿Pueden conseguirse préstamos al consumo online?
Sí, pueden conseguirse préstamos al consumo online prácticamente de todo tipo (préstamos personales, créditos rápidos?). En la actualidad hay muchas entidades financieras que los ofrecen. También puedes hacerlo a través de hacerlo. En algunos casos, incluso, el contrato se firma online también. Aunque depende de cada circunstancia, de la entidad, etcétera.
¿Hay préstamos al consumo sin requisitos?
Difícilmente encontraremos préstamos al consumo sin requisitos pues, como es lógico, cuando una entidad financiera presta una cantidad de dinero, quiere asegurarse de que podrá recuperarla en los términos establecidos. Y por eso exige una serie de obligaciones. No obstante, hay productos ?como los minicréditos, por ejemplo, o los préstamos con ASNEF? que tienden a ser menos exigentes. Eso sí, también cuentan con peores condiciones, generalmente.
¿Qué riesgos tiene endeudarse?
- Exceso de cuota mensual: dificultad para llegar a fin de mes.
- Imprevistos (desempleo, enfermedad, etc.): puede resultar imposible seguir pagando.
- Pago de muchos intereses: el coste total puede ser muy superior al importe recibido.
- Encadenar préstamos: pedir uno para pagar otro agrava la situación.
- Sobreendeudamiento: pérdida de capacidad para cubrir gastos esenciales.
- Deterioro del historial crediticio: dificulta obtener financiación en el futuro.
¿Qué documentación exigirán las entidades?
Aunque cada entidad tiene sus propios criterios, normalmente solicitarán:
- Documento de identidad: DNI o NIE en vigor.
- Justificante de ingresos: trabajadores por cuenta ajena últimas nóminas y contrato laboral. Autónomos última declaración de la renta, modelos trimestrales de IVA e IRPF.
- Acreditar otros ingresos: por ejemplo, rentas del alquiler, inversiones, etc.
- Extractos bancarios de los últimos tres a sei meses para analizar ingresos y gastos.
- Información sobre otras deudas.
- Datos del avalista en caso de que lo hubiese.
¿Qué diferencia hay entre TIN y TAE aplicada a un préstamo al consumo?
Muchas personas creen que el préstamo con el TIN más bajo es el más barato, pero no siempre es así. El TIN es el tipo de interés nominal y solo refleja los intereses que pagarás por el dinero prestado. En cambio, la TAE muestra el coste real del préstamo a lo largo de un año, ya que incluye no solo los intereses, sino también las comisiones y otros gastos obligatorios.
Por eso, mientras que el TIN no permite comparar correctamente productos con diferentes costes adicionales, la TAE es el indicador más útil para evaluar y comparar préstamos similares de forma realista.
¿Cómo comparar ofertas?
No basta con mirar la cuota mensual. Una buena comparación debería tener en cuenta:
- TAE, como indicador del coste total.
- Importe total a devolver, que muestra cuánto acabarás pagando en conjunto.
- Comisiones.
- Plazo de devolución, ya que una cuota más baja suele implicar pagar intereses durante más tiempo.
- Productos vinculados.
- Flexibilidad, por ejemplo, si permite amortizar anticipadamente sin penalización.
- Tiempo de aprobación y disposición del dinero, si existe urgencia.
Un consejo práctico es solicitar la información precontractual y comparar todas las ofertas con el mismo importe y plazo para evitar comparaciones engañosas
¿Y dónde?
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