Mi cuenta
Iniciar sesión
He olvidado mi contraseña
¿Eres un usuario nuevo?
Crea tu cuenta
Subiendo archivos

Ahorrar para la jubilación: ¿Cuál es la mejor opción?

La inversión de los españoles en seguros de vida ahorro está creciendo debido a su alta rentabilidad

Aunque es la alternativa más conocida, no solo existen los planes de pensiones para preparar la jubilación. Hay otros productos como los seguros de vida, los planes de previsión asegurados (PPA), los planes individuales de ahorro sistemático (PIAS) o la hipoteca inversa que son tan buenos como los planes de pensiones. Los atractivos rendimientos y su rentabilidad justifican las crecientes inversiones de los españoles en este tipo de productos.

Los seguros de Vida Ahorro son contratos en los que la compañía ofrece una rentabilidad, normalmente garantizada, a cambio de la prima pagada. Se trata de seguros a largo plazo que no gozan de deducción fiscal alguna, con la excepción de los Planes de Previsión Asegurados (PPA) y los Planes de Individuales de ahorro sistemático (PIAS).

Se debe tener en cuenta el concepto de provisiones técnicas o matemáticas. El seguro de vida genera unas provisiones denominadas “de balance” porque, póliza a póliza, se integran y contabilizan individualmente en el balance del asegurador de modo totalmente independiente, segregado, de su propio activo. Esto es así para que el dinero de los asegurados no se pueda mezclar, en ningún caso, con el de la aseguradora.

Esto supone una garantía para el dinero del cliente, ya que la aseguradora solamente podrá invertirlo, pero no utilizarlo para otros fines -puesto que no es suyo-. Además, tampoco podrá invertirlo donde desee. La única excepción a esta norma se produce cuando el dinero del cliente se coloca en activos que por sí mismos garanticen una rentabilidad dada en el plazo convenido. Por ejemplo, un fondo de inversión garantizada o un depósito.

Diferencias entre planes de pensiones y seguros de vida de rentas

Los planes de pensiones tienen ventajas fiscales en las aportaciones, que permiten reducir la base imponible del Impuesto sobre la Renta (IRPF), pero las prestaciones tributan como rentas del trabajo.

Los seguros de vida de rentas transforman el ahorro del asegurado en una renta y aplican el beneficio fiscal en el momento del cobro de la prestación

Por su parte, los seguros de vida de rentas, temporales o vitalicias, transforman el ahorro del asegurado en una renta y aplican el beneficio fiscal en el momento del cobro de la prestación, cuando llega la jubilación.

Los asegurados de más edad pueden sacar el mayor partido a estos productos que transforman el ahorro en una renta, que puede ser mensual o de otra periodicidad. Si un mayor de setenta años contrata una de estas pólizas sólo tributará por el 8% de la renta que cobre, ya que el 92% queda exento. Esto supone un tipo efectivo del 1,52%.

Los seguros de renta son ideales para personas mayores de 50 años que dispongan de un patrimonio acumulado y quieran cobrar una renta. Lo habitual es mantener el capital aportado para que lo reciban los herederos tras el fallecimiento del asegurado. Hay que tener en cuenta que esas cantidades tributarán en el Impuesto de Sucesiones y Donaciones.

Este capital genera un rendimiento que cobra el rentista, que puede recibir estos importes inmediatamente después de contratar la póliza (renta inmediata) o posponerlo a un tiempo después (renta diferida). Pueden contratarse también pólizas con dos asegurados que recibirán la renta correspondiente. En caso de fallecimiento de uno de ellos, el superviviente puede acumular los dos ingresos. Otra alternativa, más recomendada para quienes no tienen herederos, es consumir mediante rentas todo el capital aportado.

Los dos productos tienen la desventaja de la iliquidez. Los planes de pensiones sólo se pueden rescatar en situaciones de paro prolongado, enfermedad grave y si hay amenaza de embargo sobre la vivienda hipotecada. En el caso del seguro de rentas, el rescate antes de tiempo es posible, pero está fuertemente penalizado por las compañías aseguradoras. La recuperación anticipada supone que la aseguradora tiene que vender las inversiones que tenía para hacer frente a los compromisos acordados en la póliza y puede ser que lo tenga que hacer con pérdidas, que se trasladan al asegurado que rescata. Además, la recuperación anticipada del capital obliga al asegurado a devolver el importe del beneficio fiscal que se haya aplicado en el seguro, lo que puede suponer un importante quebranto.

Plan de previsión asegurado (PPA)

Los PPA son seguros de Vida similares a los planes de pensiones. Nacieron en 2003 por la presión de las aseguradoras que reclamaron un producto propio que pudiera competir con los planes de pensiones comercializados por los bancos. Son seguros de vida vendidos por las aseguradoras a través de las redes bancarias, mediante su red de agentes y corredores. Los PPA tienen la misma fiscalidad y liquidez condicionada que los planes de pensiones. No obstante, su gran atractivo es la ausencia de riesgo. Es un producto que garantiza siempre el capital aportado más una rentabilidad asegurada que las compañías fijan periódicamente en función de la situación de los mercados financieros y de sus costes.

Entonces, ¿es un PPA un plan de pensiones garantizado? No, a diferencia de los fondos de pensiones garantizados, la duración de los PPA se ajusta a las necesidades de cada cliente. Además, la normativa permite a los ahorradores hacer traspasos de patrimonio entre estos dos productos.

La duración de los PPA se ajusta a las necesidades de cada cliente

Los usuarios de este producto tienen un perfil mayoritariamente conservador. Se trata de ahorradores o de inversores que no quieren asumir riesgo alguno. Que no están dispuestos a perder un solo euro en esta inversión de cara a la jubilación. Lo que más les interesa de los PPA es que están obligados a garantizar el capital y una rentabilidad mínima durante todo el tiempo de vida del producto. Esta rentabilidad varía en función del rendimiento que las aseguradoras obtienen en sus inversiones.

Los planes de pensiones y los PPA, de alguna manera, se excluyen ya que el límite de aportaciones es conjunto; los inconvenientes de iliquidez son los mismos y tienen idénticas ventajas fiscales. La única diferencia es que en el PPA el ahorrador jamás perderá dinero.

Plan individual de ahorro sistemático (PIAS)

Si planes de pensiones y PPA suman, no sucede lo mismo con los planes individuales de ahorro sistemático (PIAS). Los PIAS son seguros que solamente pueden contratar los particulares. Están a caballo entre los planes de pensiones individuales garantizados y las pólizas de vida. Su principal atractivo es la fiscalidad que se aplica a las ganancias obtenidas si se cobran, en su momento, como renta vitalicia. El ahorrador puede realizar aportaciones periódicas (mensuales, trimestrales, anuales) o extraordinarias, con un tope por contribuyente.

Son, por lo tanto, un complemento perfecto para los planes de pensiones o los PPA. Incluso puede servir para superar los topes de desgravación fiscal y de aportaciones de estos dos productos. Además, ofrecen un capital en caso de fallecimiento del tomador del seguro y una rentabilidad cercana a la deuda pública. Esto es así porque  el dinero se suele invertir ahí y no están ligados a la jubilación. Esto supone que se puede rescatar el dinero antes, aunque lo ideal es dejarlo al menos una década para no perder las ventajas fiscales.

La Hipoteca inversa

La hipoteca inversa es un producto que permite poner el valor la vivienda en propiedad y garantizarse una renta vitalicia que se materializa a través de un préstamo hipotecario. El ahorrador, que debe ser mayor de 65 años o dependiente, pone su vivienda como garantía a un banco a cambio de recibir una renta de por vida. Esta renta dependerá del valor de la vivienda y de la edad del propietario. Lo habitual es que se permita el uso y disfrute de la vivienda hasta la muerte del titular.

A diferencia de otras hipotecas, el titular de la vivienda no tiene que devolver el préstamo. Serán sus herederos los encargados de liquidar la deuda con la entidad financiera en el momento de su fallecimiento. Estos tienen hasta un año de plazo para decidir qué hacer. Pueden: vender la vivienda; pagar la deuda con el banco y quedarse con la diferencia; suscribir una nueva hipoteca; o liquidar la deuda con su propio dinero y quedarse con la vivienda. En el caso de que los herederos no quieran o puedan cancelar el crédito hipotecario, la entidad podrá ejecutar la hipoteca y resarcirse con los bienes de la herencia sin afectar al patrimonio personal de los herederos.

La comparaciones con TAE

La Tasa Anual Equivalente -también llamada Tasa Anual Efectiva- es el tipo de interés que señala el coste o rendimiento efectivo de un producto. Es utilizado como tipo de interés de referencia para homogeneizar diferentes condiciones y tipos de operaciones de crédito y préstamo. Esto ocurre cuando hablamos de diferentes periodos de liquidación, comisiones, gastos, etc.  

La Tasa Anual Equivalente (TAE) es el tipo de interés que señala el coste o rendimiento efectivo de un producto

Esta homogeneización permite comparar entre varios seguros de Vida Ahorro, ya que el cálculo de la rentabilidad esperada será el mismo para todos. Cuando quieras examinar un seguro de Vida Ahorro, como por ejemplo uno que acumule un dinero de cara a la jubilación, cada producto deberá facilitar la rentabilidad esperada en forma de TAE, teniendo en cuenta para su cálculo todos los costes y las comisiones.

La TAE del seguro es un mandato de la Ley 2/2011 de Economía Sostenible, que quedó pendiente de desarrollo reglamentario. La norma era clara:en los seguros de Vida en que el tomador no asuma el riesgo de la inversión se informará de la rentabilidad esperada de la operación, considerando todos los costes”. Igualmente, en los seguros de vida en los que el tomador asume el riesgo de la inversión se ha de informar de forma clara y precisa sobre que el importe que se va a recibir dependerá de las fluctuaciones del mercado. Es decir, de que el asegurador no puede controlar esto. Así, con la TAE se pueden comparar planes de previsión asegurados, seguros de capital diferido, de rentas y planes individuales de ahorro sistemático.

¿Qué contrato? Características de los seguros de ahorro, depósitos y fondos de inversión

Características de los seguros de ahorro
  • Incorpora un seguro de Vida que cubre el fallecimiento del titular, pero su verdadero objetivo es canalizar una inversión.

  • La rentabilidad puede ser fija o variable y se suele revisar periódicamente, con independencia de la duración del producto.

  • Algunos tienen duración indefinida

  • Aunque tienen un horizonte de inversión a largo plazo -que es cuando las rentabilidades son más elevadas-, también se pueden plantear como operaciones a corto plazo, en función de las necesidades del cliente.

  • Suelen aplicarse penalizaciones para el rescate del seguro antes de los 12 primeros meses.

  • Aunque no están garantizados, la liquidación de una aseguradora corre a cuenta del Consorcio de Compensación de Seguros, de titularidad pública.

  • El interés técnico no es la rentabilidad del seguro de Vida Ahorro. Hay que restar los gastos (entre ellos el del seguro de Vida vinculado), que pueden suponer el 1%. Y sumar la participación en beneficios.

Características de los depósitos
  • Cuentan con la protección del Fondo de Garantía de Depósitos, por 100.000 euros por cliente y entidad. Cifras superiores de particulares y de pymes ocupan el último lugar en pagar la factura de la quiebra de una entidad financiera.

  • Las entidades aplican una penalización sobre los intereses acumulados hasta la fecha si la retirada del capital (o rescate) se produce antes de un plazo determinado, que suele rondar los 12 meses.

  • Garantizan generalmente el capital invertido.

  • En muchos casos es una rentabilidad fija, sin riesgo alguno.

Características de los fondos de inversión
  • Los más parecidos a los seguros de Vida Ahorro son los garantizados de renta fija.

  • Adecuados para un perfil conservador del ahorrado.

  • Su objetivo es a medio plazo (3 y 4 años), no a corto ni a largo plazo.

  • Penaliza la recuperación de dinero antes del plazo de inversión mediante comisiones de reembolso, que suponen el 2%. Pero hay ventanas de liquidez.

  • La política de inversión a medio plazo puede provocar que si el partícipe reembolsa antes de que venza el producto no obtenga ninguna rentabilidad por sus ahorros.

  • Muchas entidades cobran también una comisión de suscripción, cercana al 2%.

  • La estrategia de inversión diseñada para un plazo determinado también dificulta la aportación de capitales adicionales.

  • El capital está garantizado por el emisor. Si éste quiebra, el partícipe puede llegar a perder su inversión. No existe protección del Fondo de Garantía de Depósitos.

Vida
Compara y ahorra hasta 200€ en tu seguro de vida
COMPARA AHORA
Hogar
Compara precios de 10 aseguradoras y ahorra hasta 50% en el seguro de tu casa

Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar tu experiencia de usuario y nuestra publicidad. Más info Política de Cookies.

ACEPTAR