Seguros de coche a todo riesgo, ¿cuándo me conviene contratar uno?

Descubre para qué tipo de casos es más conveniente este tipo de cobertura y protégete

El todo riesgo no es la opción más elegida a la hora de buscar un seguro de coche-por su elevado precio- pero sí la más acertada en determinadas situaciones. Son los más completos y nos ofrecen una tranquilidad absoluta, actuando ante cualquier situación. Pero no todas las compañías configuran de la misma forma sus seguros a todo riesgo.

Hay aspectos importantes a tener en cuenta que pueden marcar la diferencia a la hora de decantarnos por una u otra compañía. Por eso, ya busques seguros a todo riesgo o en cualquier otra modalidad, los comparadores de seguros como Acierto.com son tan útiles a la hora de encontrar el mejor seguro de coche: obtienes un precio para cada compañía, teniendo la opción, además, de contrastar varias ofertas tanto por su precio como por la lista detallada y valorada de sus coberturas.

Tipos de seguros a todo riesgo

En el sector de los seguros de coche podemos encontrar dos modalidades de todo riesgo: con o sin franquicia. Son iguales en cuanto a coberturas, la diferencia radica en el precio final: un seguro a todo riesgo con franquicia implica una prima más baja, ya que en caso de siniestro los gastos se reparten entre aseguradora y asegurado. La franquicia indica la cantidad que asume el asegurado en cada parte, ya sean hasta 90 o hasta 400 euros.

Es una opción recomendable para todos aquellos buenos conductores acostumbrados a no dar partes. De esta forma, se benefician de una prima más económica sin renunciar a la protección más completa en las situaciones más graves. Es decir, sin renunciar a la principal ventaja que tiene contratar un seguro a todo riesgo.

¿Por qué es el más completo?

Porque cubre todo aquello que contemplan los demás (los seguros a terceros y a terceros ampliado) pero con una importante diferencia; además de ofrecerte protección y cubrir los daños derivados de robo o incendio, la reparación en caso de rotura de lunas, asistencia en carretera y toda la lista de garantías que puedes encontrar en otras modalidades, lo que éstas no incluyen “de serie” es la cobertura de daños propios.

Sí existe en algunas compañías la posibilidad de configurar una póliza flexible en la que tú eliges las coberturas, pudiendo contratar la cobertura de daños propios de manera adicional y asumiendo el coste adicional en la prima. Si no cuentas con un seguro a todo riesgo, debes saber que estás prescindiendo de, quizás, la más importante de las garantías en una póliza de coche, que puede salvarte de situaciones muy graves.

Contando con la cobertura de daños propios sabemos que la compañía nos va a respaldar, asumiendo los gastos en caso de que seamos culpables de un siniestro. Es una posibilidad que otros no contemplan: si abollamos el coche aparcando, por ejemplo, somos los únicos responsables. No podemos reclamar el daño a nadie. Sin embargo, con la cobertura de daños propios la compañía responderá de los gastos.

No es la única ventaja -sí la principal- de los seguros a todo riesgo. Otras importantes diferencias respecto al resto de modalidades de póliza son, por ejemplo, los casos de siniestro total y lo que obtienes en caso de contar con un seguro a todo riesgo: durante los dos primeros años -en la mayoría de compañías- puedes recuperar el valor de nuevo del coche justo antes del siniestro y el valor venal -mejorado o no- hasta los cinco años desde la matriculación.

Lista de coberturas

Un todo riesgo no es, sólo por definición, la mejor opción en cualquier caso. Los seguros a terceros ampliados o los que nos ofrecen coberturas opcionales nos permiten ahorrar frente a un todo riesgo sin renunciar por ello a una buena protección. Pero lo cierto es que cada coche requiere un nivel de protección, que vendrá determinado por el uso que le demos al coche, cómo lo protejamos frente a posibles amenazas y nuestro perfil como conductores.

Si hablamos por ejemplo de asegurar un vehículo recién salido del concesionario -muy especialmente si es de alta gama, por ser sus piezas y las reparaciones más costosas que en un coche usado- es la opción más lógica.

Si estamos pensando en contratar un seguro a todo riesgo, ya sabes que contarás con todo lo que te ofrecen los seguros a terceros, a terceros con lunas y a terceros ampliado, con un plus de tranquilidad: la que da el saber que la compañía nos respaldará en todo momento.

Responsabilidad civil obligatoria: no tendrás que preocuparte por ella ya que es, como su propio nombre indica, esencial para circular. Se incluye por tanto en cualquier modalidad de seguro y sólo tendremos que recurrir a ella cuando causemos daños a un tercero. Nuestra compañía cubrirá los gastos derivados de los daños causados, tanto físicos como materiales.

Defensa jurídica: en caso de que un siniestro derive en juicio, la compañía te ofrece un servicio de defensa jurídica. Un detalle sobre la letra pequeña: es habitual que se establezca un límite en esta ayuda económica en función de si se recurre o no a los servicios jurídicos de la propia compañía. Contratar a tu propio abogado puede suponer que la aportación de la aseguradora se reduzca significativamente.

Rotura de lunas: como en un seguro a terceros con lunas, en un todo riesgo contarás con las mismas garantías en caso de rotura. La diferencia puede radicar -aunque dependerá, como siempre, de cada compañía- en que incluya o no el techo solar en lo que se consideran los cristales del vehículo. 

Robo e incendio: es lo que distingue a un seguro a terceros ampliado de un seguro a terceros o a terceros con lunas. Tanto en las pólizas a terceros ampliadas como en las de todo riesgo, la compañía asume los gastos derivados de haber sufrido un robo (o intento de robo) o un incendio. Un detalle que marque la diferencia puede ser que cubra los objetos robados del interior del vehículo, algo que habitualmente no se contempla en esta cobertura.

Asistencia en carretera: una de las garantías más necesarias en un seguro de coche. Y es que, ¿quién no ha necesitado alguna vez ser remolcado por una grúa? Los coches se estropean sin avisar, sufrimos pinchazos o incluso podemos llegar a quedarnos sin gasolina por un mal cálculo. Normalmente, contemplan todos estos casos, pero, como en cualquier otro aspecto, las condiciones y limitaciones pueden variar de una compañía a otra.

Vehículo de sustitución: según el uso que le demos al coche puede que nos resulte imposible prescindir de él mientras pasa por el taller. Con el vehículo de sustitución la compañía nos proporciona una alternativa para no quedarnos parados. Depende de la compañía que esta cobertura se amplíe ofreciéndote, además, servicios como la recogida y la entrega del coche en tu propio domicilio.

Seguro de conductor: un aparatoso accidente que nos cuesta una invalidez y no hay un tercero culpable cuyo seguro nos cubra. Sin la cobertura de daños propios y siendo responsables del siniestro, no contaríamos con ningún tipo de ayuda. Con un seguro a todo riesgo, la compañía nos respalda ofreciéndonos una indemnización, que variará en función de las lesiones (y de cada aseguradora).

Retirada de carnet: desde que entró en vigor el carnet por puntos las aseguradoras respondieron incluyendo esta garantía por la que asumen los costes de los cursos de la DGT para recuperar los puntos (tanto si hemos perdido sólo algunos como si nos han retirado temporalmente la licencia). También nos ofrecen una subvención durante un período de tiempo, ya que no contamos con vehículo y tenemos nuevos gastos (por ejemplo, de transporte).

Daños propios: es la cobertura estrella del todo riesgo. Al contar con ella sabemos que estamos respaldados en cualquier situación; si no somos responsables, nos cubre la RCO del otro conductor. Si lo somos, nos cubre nuestra compañía gracias a esta garantía. Como en todo, hay letra pequeña que no se nos debe escapar: ¿podemos acudir a cualquier taller o sólo a los concertados? ¿hay un límite económico? ¿o de partes que podamos presentar sin tener que asumir ningún coste o que la prima se encarezca?

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