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Todo sobre los préstamos con aval personal

Cómo pedir un préstamo personal con aval y si es buena idea hacerlo

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Un préstamo con aval personal es aquel en el que una tercera persona (el avalista) se compromete a responder ante la deuda con sus bienes presentes y futuros si el prestatario no puede pagarla. Un producto financiero que entraña riesgos pero que, no obstante, puede resultar interesante en algunas ocasiones.

5 claves sobre los préstamos con aval

  • Un préstamo con aval exige una garantía adicional que responda por la deuda en caso de impago.
  • Los préstamos con aval suelen facilitar el acceso a financiación a perfiles con más dificultades para conseguir crédito.
  • Un aval puede ser una persona o un bien con valor económico, como una vivienda.
  • Avalar un préstamo implica asumir una responsabilidad financiera real, aunque no se reciba el dinero. Si el titular deja de pagar, la entidad puede reclamar la deuda al avalista.
  • Antes de avalar un préstamo, conviene valorar si se podría asumir la deuda completa en caso de impago.

Tipos de créditos con aval

Encontramos diferentes tipos de préstamos con aval: los préstamos con aval personal, los préstamos con garantía y los préstamos con aval bancario.

Préstamos con aval personal

O lo que es lo mismo, préstamos personales con avalista. Son aquellos en los que se cuenta con una persona que responde si el titular del préstamo es incapaz de devolver el dinero. Es decir, si tras pedir un crédito con aval no podemos responder, será nuestro avalista quién lo haga por nosotros pues, al firmar el contrato, se compromete a respaldarnos y a saldar el impago con su dinero o bienes patrimoniales (presentes y futuros).

Es clave saber que los avalistas asumen las mismas obligaciones que el titular del préstamo y que también aceptan las condiciones crediticias del mismo. También que, si se hace cargo de la deuda, puede pedirle al titular que le devuelva este importe.

Préstamos con garantía

Los créditos con garantía son otra clase de préstamos con aval. En este caso el aval es un bien o propiedad de valor similar o superior al del importe que se pide prestado. Por ejemplo, hay préstamos con garantía hipotecaria (en los que el aval es la propia vivienda del solicitante), préstamos en los que se pone el coche como aval, etcétera. 

En definitiva, consiste en responder a la deuda con un bien de nuestra propiedad. Es importantísimo que tenga valor suficiente para responder al dinero prestado. Básicamente porque el banco quiere asegurarse de que podrá recuperarlo de un modo u otro. En caso de impago, se quedará con él. 

Por eso es clave analizar si merece la pena pedir un préstamo poniendo como aval propiedades importantes para nosotros, si compensa por la cantidad que estamos solicitando, etcétera. Por ejemplo, encontramo préstamos en los que se pone el coche como aval. Este tipo de productos puede tener algunos riesgos, ya que se puede perder el vehículo.

Préstamos con aval bancario

En los préstamos con aval bancario es un banco el que se compromete a responder ante un tercero en caso de que nosotros no podamos saldar nuestra deuda. Puesto que el banco asume un riesgo al convertirse en nuestro avalista, es habitual que tengamos que pagar comisiones y otros gastos por esto. Dependerán del plazo, tipo y riesgo que asuma la entidad. Debes saber, asimismo, que los bancos solo suelen avalar a clientes propios.

Qué créditos se pueden avalar

Pero, ¿qué préstamos se pueden avalar? Aunque las empresas prestamistas y entidades son las que suelen solicitar la figura del aval, los préstamos que normalmente se pueden avalar son:

  • Préstamos personales de importes elevados.
  • Préstamos empresariales para personas jurídicas.
  • Préstamos hipotecarios.

Se trata ?en casi todos los casos? de créditos que implican cantidades elevadas de dinero, pues se presupone que el solicitante tendrá más dificultades para devolverlos, sobre todo si está en ASNEF o no dispone de ingresos regulares. El aval se pide para minimizar los riesgos y tener una garantía en caso de que el titular incumpla su obligación financiera.

Ahora bien, esto no significa que sea imprescindible contar con unos ingresos estables para pedir un préstamo, sino que existen otros productos a los que puede recurrirse. La presencia del avalista tiene mucho que ver con la cantidad que se pide, en cualquier caso.

Además de por completo, existe la posibilidad de avalar un préstamo de forma parcial o que el banco únicamente lo pida para una parte del préstamo. Por ejemplo: pongamos que compras una vivienda por 200.000 euros y la entidad te exige un avalista que respalde el 20% del préstamo. Este responderá por 40.000 euros solamente. Y cuando tu deuda sea inferior al 80%, su figura desaparecerá. Es una opción un tanto menos arriesgada que puede contemplarse.

Requisitos para pedir un préstamo con aval personal

Esos son los principales requisitos para pedir un préstamo con aval. Aunque tienes que saber que pueden cambiar según el banco. De hecho, no desesperes si no cumples todos ellos.

  • Tener entre 18 y 75 años: algunas entidades establecen el punto de partida en los 21 o 25 años, pero depende de cada perfil.
  • Residir en España y tener la documentación vigente.
  • Presentar un avalista solvente.
  • No estar en situación de insolvencia (que no es lo mismo que ser moroso o estar en ASNEF).
  • Contar con unos ingresos mínimos justificables.
  • Presentar la documentación correspondiente: contrato de trabajo o nóminas, DNI o NIE en vigor, número de cuenta, datos del avalista, etcétera.

Quién puede avalar tu crédito y qué condiciones debe cumplir

Por otra parte, el avalista del préstamo también deberá cumplir una serie de condiciones. Aunque pueden variar según la entidad en la que se solicite el préstamo, algunas de las habituales son:

  • Ser mayor de edad.
  • Tener unos ingresos estables y suficientes: ya sea porque cobra una nómina, una pensión o tiene otra fuente de ingresos alternativa (vive de la rentas, por ejemplo). Esto sirve para demostrar que tendrá capacidad de responder en caso de impago.
  • No tener deudas o tener muy pocas: esto incluye un préstamo propio o una hipoteca, por ejemplo.
  • Tener un nivel patrimonial suficiente: disponer de inmuebles libres de cargas, completamente pagados. Es una manera de ofrecer una garantía de pago adicional.
  • Todo esto deberá justificarse con la documentación correspondiente.

Qué saber antes de contratar este tipo de financiación

Antes de pedirle a nadie que avale tu préstamo, deberías saber a qué lo estás comprometiendo. Entre otros:

  • Si tú no pagas, paga el avalista: avalar un préstamo implica asumir la deuda en caso de impago, por lo que es un compromiso importante.
  • Tiene las mismas obligaciones que tú: el aval suele ser solidario, lo que significa que el banco puede reclamar directamente al avalista sin pasar antes por el titular.
  • Afecta a su capacidad de endeudamiento: el avalista figura en la CIRBE, lo que puede dificultarle conseguir otros créditos.
  • Puede acabar en morosidad: si tampoco paga, entrará en ficheros de morosos y puede enfrentarse a embargos.
  • La deuda se hereda: si el avalista fallece, la obligación no desaparece, sino que pasa a sus herederos.

¿A qué condiciones debo prestar atención?

Las condiciones de los préstamos con aval son muy parecidas a las de un préstamo bancario tradicional. Igual que en este último caso, se aplica un tipo de interés sobre el capital prestado y se establecen un plazo de devolución, cuotas, comisiones y otros gastos.

De hecho es precisamente en esto en lo que deberías fijarte. Es decir, si el capital que te prestan es suficiente para abonar los gastos que tienes, si el plazo de devolución no hace que se disparen las cuotas, si los intereses no son muy altos, si el préstamo conlleva otros gastos que encarecen su coste, y mucho más.

En cuanto al importe que se puede solicitar, dependerá del aval en sí mismo y del prestamista. En cualquier caso, estas condiciones pueden variar enormemente según la financiera, el perfil crediticio del solicitante y mucho más. De ahí que sea vital comparar entre diferentes préstamos con aval antes de contratar uno.

Casos habituales de conflicto entre avalista y titular

Estas son las situaciones más frecuentes que se suelen producir:

  • "Me dijeron que era un mero trámite": es probablemente el conflicto más frecuente. El avalista firma pensando que nunca tendrá que responder y años después descubre que puede ser reclamado por la totalidad de la deuda.
  • Rupturas familiares (entre parejas, padres e hijos, hermanos): cuando aparecen impagos, las relaciones personales suelen deteriorarse rápidamente.
  • El avalista paga y luego no consigue recuperar el dinero: aunque legalmente puede reclamar al deudor principal, muchas veces este ya no tiene patrimonio ni ingresos suficientes. El derecho existe, pero cobrar puede resultar difícil.
  • Venta de bienes del avalista: hay situaciones en las que el avalista desea vender una vivienda o reorganizar su patrimonio y descubre que la deuda avalada limita sus posibilidades financieras.
  • Fallecimiento del titular: si el titular fallece y la deuda continúa existiendo, el banco puede seguir reclamando conforme a las garantías pactadas, incluido el aval. 
  • Fallecimiento del avalista: como comentamos antes, la obligación derivada del aval normalmente se integra en la herencia, pudiendo afectar a los herederos que acepten dicha herencia.

Cuándo compensa pedir un préstamo con aval y cuándo no

Un préstamo con aval puede compensar en algunas situaciones, pero también puede ser una mala idea dependiendo del riesgo y de las alternativas disponibles.

Sí compensa

  • Te permite acceder a financiación que de otro modo no obtendrías; personas con ingresos irregulares, historial crediticio limitado, situaciones en las que el banco exige garantías adicionales.  
  • Reduce significativamente el tipo de interés: si el aval permite conseguir un interés más bajo que un préstamo personal sin garantías, el ahorro total puede ser importante.  
  • Para inversiones con un beneficio esperado superior al coste del préstamo: compra de una vivienda, financiación de un negocio bien estudiado, reformas que aumenten claramente el valor de un inmueble.  
  • Cuando el importe es elevado y las cuotas son cómodamente asumibles: es importante que la cuota no comprometa excesivamente el presupuesto mensual.  

No compensa

  • Si puedes conseguir financiación similar sin aval: estarías asumiendo un riesgo adicional sin obtener una ventaja relevante.
  • Para consumo no esencial: vacaciones, caprichos, electrónica o vehículos que se deprecian rápidamente. En estos casos, poner en riesgo bienes propios o de un avalista suele ser desproporcionado.
  • Si el avalista pudiera tener dificultades para asumir la deuda: si dejas de pagar, el banco puede reclamar directamente al avalista según las condiciones del contrato. Esto puede generar problemas económicos y familiares importantes.
  • Si tus ingresos son inestables: un préstamo con aval no elimina el riesgo de impago; simplemente traslada parte del riesgo al avalista.
  • Si te obliga a comprometer una vivienda u otro patrimonio valioso: el riesgo de perder bienes importantes puede superar el beneficio obtenido.

La regla práctica antes de aceptar un préstamo con aval, pregúntate: ¿podría pagar las cuotas incluso si mis ingresos bajan durante varios meses? ¿Obtengo una mejora clara (interés, importe o plazo) gracias al aval? ¿El objetivo del préstamo genera valor real o solo financia consumo? ¿El avalista entiende exactamente los riesgos que asume?

Qué pasa si el crédito entra en juicio o embargo

Cuando hay impagos prolongados, el proceso habitual suele ser:

  • Reclamaciones extrajudiciales del banco.
  • Declaración de vencimiento anticipado.
  • Demanda judicial.  
  • Obtención de resolución ejecutiva.
  • Embargo de bienes.

Si existe avalista el banco puede reclamar tanto al titular como al avalista según los términos del contrato y pueden embargarse cuentas, salarios, vehículos e inmuebles de quien resulte responsable. Los intereses de demora, costas judiciales y gastos pueden aumentar significativamente la cantidad adeudada.

Errores habituales antes de firmar un aval

Los errores más frecuentes son:

  • Pensar que es una mera formalidad: es el error más habitual. Como hemos indicado, muchas personas creen que el banco solo les pide la firma para dar confianza, cuando en realidad están comprometiendo su patrimonio. 
  • No leer el alcance exacto del aval: conviene revisar si existe límite económico. límite temporal. si el aval cubre intereses y costas judiciales, si es solidario.  
  • Avalar sin conocer la situación financiera real del titular: es frecuente en relaciones familiares. El afecto o la confianza no sustituyen al análisis de ingresos, deudas y capacidad de pago. 
  • Avalar cantidades que no podrían asumir
  • No considerar cambios futuros: cuando se firma un préstamo a 10, 20 o 30 años pueden ocurrir situaciones de desempleo, enfermedad, divorcio, cambios en el negocio.  
  • No entender que la obligación puede afectar a los herederos: si el avalista fallece, la obligación no desaparece automáticamente y puede influir en la herencia.  

Regla práctica: antes de avalar conviene analizar la operación como si fueras tú quien va a asumir el 100 % de la deuda. Si ese escenario te pondría en una situación financiera difícil, es una señal de que el riesgo merece un estudio especialmente cuidadoso.

Cómo afecta un aval al historial financiero del avalista

Aunque el avalista no sea quien recibe el dinero, el aval puede tener consecuencias importantes sobre su perfil financiero. 

  • Puede reducir su capacidad para obtener financiación: cuando solicitas una hipoteca o un préstamo, las entidades suelen analizar no solo tus deudas actuales, sino también las obligaciones que has asumido como avalista. Si has avalado un préstamo, el banco puede considerar que existe un riesgo potencial de que tengas que asumir esa deuda en el futuro.
  • Si el titular incumple, el impacto puede ser mucho mayor: si el avalista acaba siendo reclamado por impago puede recibir requerimientos de pago. ser demandado judicialmente y sufrir embargos si no atiende la deuda. Además, los impagos pueden afectar negativamente a su acceso futuro al crédito.

Diferencias entre avalista, cotitular y fiador

El fiador dispone de ciertas protecciones legales, como el llamado beneficio de excusión, que consiste en poder exigir que primero se persigan los bienes del deudor principal antes de reclamarle a él. Sin embargo, en la práctica es frecuente que el contrato incluya renuncias a estas protecciones, acercando mucho la posición del fiador a la del avalista.

El avalista garantiza el cumplimiento de la obligación de otra persona, no recibe el dinero del préstamo, su función es servir de garantía adicional para el banco, si el titular no paga, el banco puede reclamar al avalista según las condiciones del aval y si el avalista termina pagando, adquiere el derecho a reclamar al deudor lo que haya abonado.

El cotitular es prestatario igual que el resto de los titulares. Firma el préstamo como deudor, recibe el dinero, tiene la misma responsabilidad que los demás titulares y l banco puede reclamarle directamente desde el primer impago.

Preguntas frecuentes

Dicho lo cual, todavía quedan muchas dudas por resolver. Por esta razón hemos recopilado una serie de preguntas frecuentes sobre los préstamos con aval y sus correspondientes respuestas. En cualquier caso, si sigues teniendo alguna, no dudes en contactar con nosotros a través de la comparativa o llamándonos por teléfono. Nuestros agentes expertos te ayudarán a resolverla. Gratis y sin compromiso.

¿Necesito tener ingresos regulares para pedir un préstamo con aval?

No, no es necesario que tengas unos ingresos regulares para pedir un préstamo con aval. Precisamente este, el aval, será la garantía que tiene el banco de que vas a devolver el préstamo. Porque si no lo haces te embargarán la propiedad o tu avalista deberá responder por ti.

En caso de impago, ¿a quién embargan primero?

Otra de las preguntas más frecuentes sobre los préstamos con aval es qué ocurre exactamente cuando el prestatario no cumple con su obligación de pago. Lo primero que hará la entidad será examinar la situación financiera del titular para comprender las razones del impago.

Si efectivamente comprueban que no tiene la opción de pagar porque se encuentra en bancarrota, se revisará la situación financiera del aval. Si este dispone de ingresos para hacer frente a la deuda, la empezará a saldar a plazos, tal y como hacía el avalado hasta el momento.

¿El avalista responde por la totalidad del crédito?

No es obligatorio per se que el avalista responda por la totalidad del crédito. Todo dependerá del contrato que se firme. Actualmente es posible encontrar acuerdos en los que el avalista únicamente avala un tanto por ciento del préstamo.

¿Qué bienes puede perder?

Salvo que el contrato limite expresamente la responsabilidad, el avalista responde con sus bienes presentes y futuros. Esto puede incluir:

  • Dinero en cuentas bancarias.
  • Parte embargable del salario o pensión.
  • Vehículos.
  • Viviendas.
  • Otros inmuebles.
  • Inversiones y ahorros.

¿Puede el avalista dejar de serlo antes de que termine el préstamo?

En general, no puede desvincularse unilateralmente. Cuando una persona firma como avalista, queda obligada hasta que la deuda garantizada se extinga o hasta que el banco acepte expresamente liberarla. Las situaciones más habituales en las que deja de ser avalista son:

  • Se paga totalmente el préstamo.  
  • El banco acepta sustituir al avalista por otro con solvencia suficiente.  
  • Se aporta una garantía alternativa que el banco considere equivalente.  

¿Me puede avalar un familiar?

Cualquier persona de confianza puede convertirse en tu avalista si así lo desea. De hecho y dado el compromiso que se adquiere, no es mala idea que sea un familiar el que nos avale. Eso sí, debe cumplir los requisitos descritos en el apartado de avalista.

¿Puedo pedir un crédito con aval si estoy en ASNEF?

Lo cierto es que hay entidades financieras y bancos que no conceden ni siquiera préstamos con aval a personas que figuran en listados de morosidad como ASNEF. Con todo, algunas sí lo hacen. Te recomendamos utilizar nuestro comparador financiero para encontrarlas fácilmente.

Eso sí, tienes que saber que habitualmente las condiciones de los productos de financiación a los que pueden acceder las personas en archivos de morosos suelen ser peores (los intereses tienden a ser más altos, conllevan otros gastos?) y que implican también otros requisitos. Por ejemplo, que las deudas no sean bancarias.

¿Qué pasa si el avalista fallece?

El aval no se extingue por la muerte del avalista. La obligación pasa a formar parte de su herencia. Si el deudor deja de pagar, el banco puede reclamar contra la herencia del avalista fallecido. Los herederos tienen tres opciones:

  • Aceptar la herencia pura y asumen bienes y deudas.  
  • Aceptar a beneficio de inventario: responden únicamente hasta donde alcancen los bienes heredados.  
  • Renunciar a la herencia: no reciben bienes, pero tampoco asumen las obligaciones derivadas del aval. 

¿Puedo solicitar préstamos con aval online?

Sí, de hecho puedes hacerlo a través de Acierto.com. Además, contarás con la ayuda de nuestros expertos, a quienes podrás plantear todas tus dudas. Actualmente son muchas las financieras que permiten solicitar préstamos con aval online. Los formularios de solicitud, además, suelen ser sencillos, fáciles de rellenar y muy intuitivos.

¿Qué tipos de préstamos no necesitan aval?

Más allá de estos préstamos con garantía para personas que se encuentran en una situación de necesidad o que no pueden solicitar otra clase de préstamos más convencionales, existen productos cuya concesión no requiere de aval.

Es el caso, por ejemplo, de los minicréditos o de los préstamos rápidos. Eso sí, estas formas de financiación suelen aplicar intereses más altos (u honorarios según el caso) y condiciones no tan interesantes. Razón de más para no usarlos de forma habitual sino como vía de financiación puntual.

¿Compensa poner una vivienda como aval para obtener liquidez?

La respuesta depende del uso que vayas a dar al dinero. Puede tener sentido cuando vas a consolidar deudas más caras, necesitas una cantidad importante que no conseguirías de otro modo y los pagos resultantes son asumibles.

Pero puede ser muy arriesgado cuando el dinero se destina a consumo corriente, se utiliza para cubrir gastos recurrentes sin resolver el problema de ingresos, se financian negocios inciertos, la cuota deja poco margen económico.

¿Qué alternativas existen a los préstamos con aval?

Las principales son las siguientes:

  • Préstamo sin aval: es la alternativa más sencilla. Si los ingresos, estabilidad laboral y nivel de endeudamiento son suficientes, muchas entidades conceden financiación sin necesidad de avalistas. 
  • Reducir el importe solicitado: a veces el problema no es la solvencia sino la cuantía. Solicitar menos dinero puede evitar la exigencia de aval. 
  • Aportar más entrada en una compra: en una hipoteca, una aportación inicial mayor reduce el riesgo para el banco y puede eliminar la necesidad de avalistas. 
  • Refinanciación o reunificación de deudas: se sustituye una deuda problemática por otra con cuotas más manejables 
Maica López

Revisado por

Maica López Ver perfil de Maica López en LinkedIn

Periodista especializada en finanzas

Última actualización el 09/06/2026

Ismael de la Cruz

Redactado por

Ismael de la Cruz Ver perfil de Ismael de la Cruz en LinkedIn

Experto analista en economía y finanzas

Publicado el 09/09/2024

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