Consorcio de Compensación de Seguros

¿Qué es el Consorcio y cómo reclamamos en caso de necesidad?

Circular con seguro es obligatorio para todos los vehículos, pero no todos los conductores respetan la ley en este sentido. Según datos recopilados y analizados por el comparador de seguros Acierto.com, más de 2,5 millones de vehículos no cuentan con él.

En España, cualquier coche debe tener, al menos, un Seguro de Responsabilidad Civil Obligatorio. Ahora bien, aunque muchos de estos coches permanecen inmovilizados, otros siguen siendo usados de forma negligente. ¿Qué ocurriría, entonces, si uno de estos conductores fuera el responsable de un siniestro?, ¿quién cubriría los gastos provocados por los daños, si no hubiera compañía de seguros?

El Consorcio de Compensación de Seguros se encarga de actuar cuando no hay una empresa privada que pueda hacerse cargo.

Afortunadamente, incluso en el peor de los casos, podemos contar con la intervención del Consorcio de Compensación de Seguros. Esta entidad se encarga de actuar cuando no hay una empresa privada que pueda hacerse cargo. Su finalidad es respaldar a los conductores que no tienen a quién reclamar los daños que les ha causado un tercero, en determinadas situaciones.

¿Qué es exactamente el Consorcio?

Según explica en su propia página web, el Consorcio de Compensación de Seguros (CCS) es “un instrumento al servicio del sector asegurador español [...]. Una entidad pública empresarial adscrita al Ministerio de Economía, Industria y Competitividad. El Consorcio desempeña múltiples funciones en el ámbito del seguro, y entre ellas destacan las relacionadas con la cobertura de los riesgos extraordinarios, el seguro obligatorio de automóviles, el seguro agrario combinado y la liquidación de entidades aseguradoras”.

Esta entidad tiene su origen en el Consorcio de Compensación de Riesgos de Motín, creado en 1941, que era un instrumento de apoyo a las compañías aseguradoras ya que, tras la Guerra Civil (1936-1939), las pérdidas eran innumerables. Además, ofreció ayuda en otros siniestros como en un incendio en  Santander (1941) o en la explosión de las minas de La Marina en Cádiz, en 1947.

A partir de 1954, este tipo de acciones se afianzaron dentro de su actividad habitual y se transformó en lo que hoy conocemos como Consorcio de Compensación de Seguros (CCS). Desde ese momento, el Consorcio quedó ligado a la cobertura de los riesgos extraordinarios.

¿Cuándo podemos reclamar los gastos al Consorcio?

Si el conductor responsable del siniestro no cuenta con ningún tipo de póliza, ni siquiera el Seguro de Responsabilidad Civil Obligatoria, el Consorcio cubrirá los gastos tanto materiales como personales, fijando un límite de 70 millones de euros en los daños a personas (independientemente del número de víctimas) y en 15 millones de euros en los daños materiales. En todo caso, el resto de personas que ocuparan el coche responsable del siniestro por propia voluntad y siendo conscientes de que no tenía seguro, no entrarán en la cobertura del Consorcio si éste llegara a tener conocimiento de este hecho y pudiera probarlo.

Si el conductor responsable del siniestro conduce un coche robado, se contempla la misma actuación que en el caso de que el vehículo estuviera sin asegurar, con los mismos límites cuantitativos y excepciones.

Si se trata de un vehículo desconocido, es decir, si no tenemos ningún dato sobre el infractor. En esta situación el Consorcio sólo cubre los daños personales y no los materiales. Por ejemplo, si dejamos el coche aparcado en la calle, nos dan un golpe y no sabemos quién ha sido, no podemos solicitar la intervención del Consorcio. Para que el Consorcio cubra los daños materiales, los daños personales han de ser extremadamente graves, como fallecimiento, invalidez permanente o invalidez temporal temporal con más de siete días de hospitalización.

Si se producen daños en el vehículo por riesgos extraordinarios, es decir, causados por fenómenos de la naturaleza, de forma violenta (por ejemplo, actos terroristas) o en caso de intervención de Fuerzas Armadas. Por fenómenos de la naturaleza se entienden aquellos que tengan resultados catastróficos: inundaciones, terremotos, maremotos, erupciones volcánicas, tempestades o caídas de cuerpos desde el espacio (aerolitos o meteoritos).

Si estás en el extranjero y tienes alguno de los percances anteriores este organismo te indemnizará por los daños directos que puedas sufrir, siempre y cuando tu residencia habitual esté en España.

De todas estas situaciones, la más probable es la de inundación, una cobertura que está prácticamente excluida en la mayoría de pólizas y que, en determinadas zonas del país, es un riesgo real, por el que podríamos reclamar al Consorcio de Compensación de Seguros. Pero también tiene sus limitaciones: hablamos de inundaciones o riadas en los que haya un desplazamiento de tierra y no pueda achacarse la responsabilidad civil a nadie (la inundación no la ha provocado la rotura de una presa, o de una alcantarilla, por ejemplo). En cuanto a la indemnización a percibir, se contemplan dos situaciones: que el coche pueda ser reparado (y en tal caso cubre los gastos de dicha reparación) o que se haya declarado siniestro total, ofreciendo al damnificado el valor venal del vehículo (esto es, el valor del coche en el mercado justo antes del siniestro).

La indemnización por riesgos extraordinarios, eso sí, exige un requisito fundamental: una póliza consorciable. Es decir, si no cumplimos con esta condición, el Consorcio no nos cubrirá en ningún caso. Cualquier modalidad de seguro que no sea un seguro a terceros básico es consorciable. Bastaría con tener contratado un seguro a terceros con lunas para que pudiéramos reclamar los daños al Consorcio. Una ventaja de esta modalidad de seguro, que los que buscan una póliza a mínimos a veces olvidan, y a la que renuncian por no pagar la diferencia de contratar la cobertura de lunas.

La indemnización por riesgos extraordinarios, eso sí, exige un requisito fundamental: una póliza consorciable.

¿Cómo reclamamos?

En el caso de que una catástrofe natural haya causado algunos daños en tu vivienda o coche, o que un coche sin seguro o robado te haya ocasionado algún percance, tendrás derecho a reclamar una indemnización al Consorcio de Compensación de Seguros, aunque lo primero que tenemos que hacer es llamar a nuestra compañía para asegurarnos de que no nos cubre los daños ocasionados.  Esta reclamación podemos hacerla desde la página web de la entidad. Cuenta con una oficina virtual de atención al asegurado en la que podemos descargar todas las solicitudes de indemnización para los diversos supuestos que se recogen en la actividad aseguradora del Consorcio.

Además encontraremos instrucciones detalladas de cómo interponer la reclamación y una relación de todos los documentos que necesitaremos para realizar el trámite.  La solicitud puede hacerse directamente con el Consorcio o a través de tu aseguradora, en un plazo máximo de 7 días desde que se produjo el siniestro.

Una vez el Consorcio tiene conocimiento de lo ocurrido y de los daños ocasionados, enviará un perito para que verifique la información y valore la situación. Además, cuando venga, debes tener la póliza de los bienes afectados y el recibo que demuestre el pago de la prima para que pueda comprobar que cumples los requisitos y ser indemnizado.

 

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