¿Buscas trucos para engañar al seguro de hogar? ¡Error!

Recabamos algunos de los fraudes frecuentes y trucos para engañar al seguro de hogar y timar a la compañía

Si bien se trata de un problema cuyos orígenes se remontan décadas atrás, durante los últimos años hemos visto cómo los fraudes a las compañías de seguros han aumentado notablemente. Un repunte que ha afectado especialmente a los timos en las pólizas de coche pero también a las de hogar. En concreto y según los datos del informe elaborado por la UNESPA (Unión Española de Aseguradora) solo en 2015 se detectaron más de 306 mil reclamaciones falsas, y desde 2008 las tentativas se han incrementado hasta en un 145%.  

Una realidad que los expertos relacionan con la crisis económica y con el aumento de los llamados fraudes oportunistas, más fáciles de detectar. ¿El motivo? Que quienes los practican no suelen ser profesionales sino, sencillamente, personas que han visto la “oportunidad” de aprovecharse de la situación. Una mala idea que puede acabar teniendo consecuencias legales devastadoras, por no hablar de la rescisión de la cobertura y otros inconvenientes más obvios directamente relacionados con nuestra compañía.

Fraudes frecuentes a los seguros de hogar

Dicho lo cual, existen una serie de fraudes que los clientes llevan a cabo con mayor frecuencia. Uno de los más habituales consiste en atribuir una avería mecánica de un electrodoméstico como la lavadora o el frigorífico –y cuya reparación o cambio supone un gasto notable– a un repunte de tensión eléctrico. En estos casos el daño existe, pero no es fruto de un cambio en la red de energía, sino de un mal uso, del desgaste del propio aparato, o similares.  

Aquí tienes que saber que detectarlos resulta relativamente fácil si la entidad envía a un perito experto. Lo mismo ocurre con las reclamaciones desproporcionadas en las que, de nuevo, existe un perjuicio real. De hecho, en estos casos el daño puede ser consecuencia de un hecho que sí cubre el seguro. También resulta sencillos de descubrir, incluso sin la actuación de un especialista. Otro timo parecido tiene que ver con abultar la factura de la reparación, aunque basta con comparar los precios del mercado.

Con ocultaciones de daños preexistentes nos estamos refiriendo a, por ejemplo, que el cliente omita intencionadamente que un electrodoméstico ha empezado a fallar

Las denuncias falsas por robo y las ocultaciones de daños preexistentes son otros de los habituales. Respecto a los primeros, aumentaron considerablemente (hasta un 40%) en 2013. Fue entonces cuando la policía hizo público que se habían incrementado las que tenían que ver con el robo de efectos informáticos (ordenadores, routers, tabletas, móviles y similares, que también puede incluir el seguro multirriesgo). En tales casos es básico estudiar cómo ha sido forzada la cerradura de la casa.

Con ocultaciones de daños preexistentes nos estamos refiriendo a, por ejemplo, que el cliente omita intencionadamente que un electrodoméstico ha empezado a fallar, que la casa que ha asegurado tiene ciertos desperfectos, etcétera. Este tipo de delitos, en todo caso, suelen darse con mayor asiduidad en las pólizas de salud, aunque las empresas suelen cubrirse las espaldas con cuestionarios previos.

Un fraude llamativo al seguro de hogar

Dejando a un lado los mencionados, encontramos un caso ciertamente llamativo. Fue el que llevó a cabo un sujeto que alquilaba su vivienda en plataformas tipo Airbnb. Para evitar que alguno de sus inquilinos acabara convirtiéndose en un okupa, cambiaba la cerradura regularmente y daba parte al seguro, afirmando que se había producido un robo. Y todo por ahorrarse lo que le costaban esas nuevas llaves.

Lo que delata al defraudador

Aunque establecer un perfil de “defraudador tipo” resulta complicado, ICEA (una entidad especializada en estadísticas y estudios del sector asegurador en nuestro país) existen algunos rasgos comunes que pueden servir para detectar estas estafas. Por ejemplo, lo habitual es que sea el propio asegurado el que reclame directamente al seguro -en lugar de un mediador o un tercero implicado-.

Asimismo, es frecuente que la reclamación tenga lugar unos días antes de que venza la póliza de hogar o poco después de contratarla, que no se aporten comprobantes originales, y que se presente documentación excesiva –que la entidad no haya solicitado-. Los historiales con una elevada siniestralidad y las informaciones vagas e imprecisas en la narración de los hechos son también sospechosos; así como la similitud en los apellidos de los implicados, que residan muy cerca los unos de los otros, etcétera.

Qué hacen las compañías

Por otra parte, debes saber que la mayoría de compañías disponen de protocolos de actuación para prevenir y detectar a tiempo este tipo de estafas. Es el caso de AXA Assistance, que cuenta, incluso, con una Unidad de Daños Eléctricos para gestionar los timos relacionados con esta garantía, una de las más susceptibles al fraude.  

También tienen equipos que se encargan de llevar a cabo un seguimiento de los gastos derivados de daños producidos en cristales, y calderas; y de comprobar que las facturas que pasan los asegurados se corresponden con los precios del mercado. La labor de investigación, en todo caso, resulta clave.

Estafar al seguro de hogar, una mala idea

Por otra parte y desde un punto de vista legal, estaríamos hablando de un delito de estafa. Nuestro Código Penal se refiere a él en el artículo 248, donde refleja también que será castigado con penas de entre seis meses y tres años de prisión. Por no hablar de las multas, que pueden llegar a ser muy cuantiosas.

Se trata de un delito de estafa, penado por el Código Penal con entre sis meses y tres años de prisión

Cabe comentar también que, si bien las aseguradoras distinguen entre los fraudes oportunistas –en los que el siniestro ha ocurrido pero que ha aprovechado el cliente para reclamar un daño inexistente–, planeados –premeditados– y aquellos en los que se exageran los hechos –para cobrar más dinero–; todos ellos pueden acabar conllevando repercusiones notables. No obstante, estas dependerán de la cantidad estafada, de la gravedad de las acciones, y parémetros parecidos.

Un ejemplo de lo que puede pasarte

Llegados a este punto no podemos dejar de citar un caso que tuvo lugar a principios de este mismo año. Fue entonces cuando la Audiencia de Valladolid condenó con un año de cárcel a un individuo que fingió un robo en su hogar con el objetivo de cobrar una indemnización. El hombre aseguraba que un ladrón había forzado la puerta de su casa y se había llevado el bolso de su mujer.  

En su interior, supuestamente, había 700 euros en efectivo, un mechero de plata, un móvil, un portátil y dos tarjetas de crédito que los delincuentes habrían utilizado para llevar a cabo una compra por valor de 1.600 euros. Tras enviar a los peritos especialistas, la entidad se percató de la falsedad de los hechos y rechazó el siniestro. Curiosamente, el asegurado interpuso una demanda de juicio verbal que, sin duda, acabó costándole cara.

En concreto las autoridades estimaron que había simulado el delito y falseado un documento mercantil, y le condenaron a un año de prisión y a pagar una multa de más de  4.000 euros. En definitiva un claro ejemplo de las consecuencias que pueden acabar teniendo este tipo de delitos.

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