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Cobertura de óptica en tu seguro de salud

Todo lo que debes saber para proteger tus gafas y lentes de contacto

Un seguro de salud nos proporciona tranquilidad ante cualquier problema médico que nos pueda surgir al tener la certeza de que con nuestra póliza activa siempre estaremos cubiertos. No obstante, no siempre somos conscientes de todas las coberturas y de las ventajas de las que nos podemos beneficiar con el mismo. El caso de las coberturas ópticas en el seguro de salud es un buen ejemplo de ello, ya que este tipo de usuarios a veces no saben que en su propia póliza van incluidos estos servicios.

Los que necesitan de gafas o lentes de contacto saben de lo imprescindibles que resultan para poder desenvolverse con normalidad en su día a día y, sobre todo, del estrago que puede suponer el necesitar adquirir uno nuevo, ya sea por pérdida, rotura o cambio de graduación, y es que de media unas gafas graduadas no bajan de los 100 euros de precio. Por esta razón, algunas aseguradoras incluyen en sus pólizas médicas coberturas de óptica para ayudar a los asegurados a hacer frente a este tipo de gastos.

La cobertura óptica

Como hemos explicado, los propios usuarios que necesitan de gafas o utensilios ópticos saben de primera mano el coste que puede llegar a suponer el cubrir esta necesidad. Por lo que este tipo de cobertura cubre al usuario parte del gasto que puede derivarse de adquirir material óptico para corregir su vista.

Ésta, puede incluirse en el propio seguro de salud o estar incorporada como una garantía adicional y, de forma preliminar, existe un límite de edad para beneficiarse o contratar este tipo de cobertura, comprendida entre los 65 y 75 años, dependiendo de cada compañía.

Este tipo de cobertura cubre al usuario parte del gasto que puede derivarse de adquirir material óptico para corregir su vista.

¿Qué incluye la cobertura óptica?

Lo primero que se ha de saber en referencia a este tipo de cobertura es que no incluye todos los productos que se pueden adquirir en los establecimientos ópticos. Y, a grandes rasgos, se trata de una ayuda específica para el asegurado con la idea de que asuma con más facilidad el gasto derivado de la adquisición de gafas o lentillas y que esté justificado como una necesidad médica. Como se ha expuesto, esta cobertura recoge tanto lentes de contacto como cristales graduados, ya sea para gafas convencionales o de sol. En el caso de la montura, no todas las aseguradoras cubren este elemento y en el caso de las gafas de sol aunque estas sean graduadas suele ser menos probable que la incluya.

Además, se ha de ser consciente de un factor importante a la hora de acogerse a esta cobertura y que pasa con cualquier seguro de salud, como es el periodo de carencia que puede estar incluida en nuestra garantía óptica contratada. La carencia es el periodo que ha de transcurrir desde que se activa la cobertura al contratarla hasta que uno puede hacer uso de la misma. Ciertas aseguradoras establecen un mínimo de seis meses para poder usarla, frente a otras que tienen disponible la cobertura desde el momento mismo de contratarla.

También es importante tener en cuenta que este tipo de cobertura no implica que todos los gastos derivados de la óptica y optometría vayan a estar incluidos. Existen diversos límites que para cada aseguradora pueden variar un poco, pero el habitual es de una prescripción médica y de una factura al año.

Lo más habitual es que las compañías se hagan cargo del 50% del importe por la adquisición de un producto óptico.

Asimismo, hay que saber que la mayoría de compañías no van a hacer frente al coste total del producto óptico, sino que lo más normal es que se hagan cargo del 50% del importe, teniendo en cuenta además que no se exceda el máximo anual acordado. Dicho límite se queda fijado por asegurado y la cifra dependerá de la póliza que tenga uno contratada. Estas cifras suelen oscilar entre los 100 euros para los seguros más básicos, hasta los 300 euros en el caso de seguros más amplios.

Condiciones para acogerse a la cobertura óptica

En el caso de que necesitemos beneficiarnos de esta cobertura se han de cumplir una serie de requisitos para que la compañía aseguradora dé el visto bueno a la misma. Primero de todo, se ha de contar con una prescripción médica que certifique esta necesidad, requisito que es imprescindible. Además, en el caso de que la póliza contratada sea de cuadro médico, es posible que la compañía exija que dicha prescripción médica esté realizada por sus médicos asociados. En cambio, si es una póliza de reembolso la prescripción podrá ser realizada por cualquier oftalmólogo.

Es necesario presentar otra documentación como es la solicitud de reembolso. Es preciso que sus diversos parámetros estén bien cumplimentados, además de incluir una factura original de la óptica en la que se estén reflejados todos los importes de forma detallada. Finalmente, toda estas documentación ha de presentarse a nuestro seguro, incluida la prescripción médica, en el plazo de tiempo máximo exigido o de lo contrario no será posible acogerse a esta cobertura.

¿Existen seguros específicos para gafas graduadas?

Muchos usuarios de gafas pueden llegarse a preguntar si existen aseguradoras que oferten pólizas en específico para ellos. Más allá de que pueda estar incluida esta cobertura en el seguro de salud, las compañías aseguradoras no ofrecen seguros de óptica en particular. No obstante, es habitual que las propias ópticas ofrezcan a sus usuarios seguros para sus gafas, a los que pueden acogerse pagando un extra en el precio final del producto óptico que adquieren.

Más allá de estar incluida la cobertura óptica en el seguro de salud, no existen pólizas que cubran esta necesidad en particular.

Este servicio varía dependiendo de la óptica donde se realice la compra de las gafas, pero en general incluye tanto la rotura de la montura o de las lentes, posibles descuentos en el caso de necesitar hacerse gafas nuevas por cambio de graduación, descuentos por robos y el mantenimiento de las mismas.

En el caso de las gafas para niño, es evidente que ellos pueden estar más expuestos a posibles roturas o desperfectos en sus gafas al jugar o al poder ser más descuidados. En su caso hay ópticas que ofrecen seguros para gafas de niño, ya que pueden precisar de más reparaciones y mantenimientos en sus lentes que un adulto.

Sin embargo existe un matiz importante en este tipo de servicios, ya que pese a la denominación que adquiere esta prestación como seguro, se trata más bien de una garantía ampliada. Ya que tienen establecidas un límite de tiempo no prorrogable que suele oscilar entre uno o dos años de plazo. En referencia al precio, este suele rondar entre los 30 y 60 euros, aunque también varía dependiendo del precio de las gafas que, como es lógico, cuanto mayor sea, más caro será el precio final del seguro. Por lo que tener esta cobertura activa en nuestro seguro de salud es siempre una buena opción si somos usuarios de gafas.

Con el comparador de Acierto.com podrás encontrar el seguro de salud que incluya esta cobertura y que mejor se adapte a tus necesidades.

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