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Seguros de Vida para personas con profesiones de riesgo

Las profesiones de riesgo son aquellas cuya ejecución puede poner en peligro la integridad del trabajador

Contratar un seguro de vida nos protege ante numerosas eventualidades: desde la invalidez hasta el fallecimiento, entre otras. Sin embargo, esta póliza resulta especialmente útil para las personas con profesiones de riesgo. Hablamos de policías, bomberos, especialistas y un largo etcétera que no resulta complicado imaginar. Estos sujetos tienen más probabilidades de sufrir un siniestro o un accidente que ponga en peligro su vida o que les incapacite y, justo por esta razón, pueden encontrase con algunas dificultades a la hora de suscribir una póliza de esta clase. Sin embargo, algunas aseguradoras sí les cubren. Analizamos cómo.

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Las profesiones de alto riesgo

Seguros de vida para profesiones de riesgo

Antes de entrar en más detalles sobre el seguro de vida para profesiones de riesgo debemos responder a una pregunta clave: ¿qué se considera profesión de alto riesgo exactamente? Se trata de aquellas cuyo desempeño pone en peligro la vida y/o su integridad física del empleado. Hablamos de trabajos en los que el riesgo es intrínseco a las labores del puesto.

Además de los referidos en la introducción, forman parte de esta categoría los pilotos, agentes de Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, mineros, boxeadores e incluso operarios que manejan maquinaria pesada y peligrosa o sustancias inflamables. En definitiva, personas que corren especial riesgo de accidente por las circunstancias que rodean a su trabajo y que, consecuentemente, también suponen un riesgo mayor para las aseguradoras.

La profesión: un factor clave para el precio del seguro

Debido a ese mayor riesgo, muchas aseguradoras optan por no suscribir seguros de vida a las personas con profesiones de riesgo. Se trata de algo muy similar a lo que sucede con los conductores jóvenes  y los seguros de coche.

Y es que las pólizas de vida están pensadas precisamente para garantizar un capital en caso de que tomador del seguro fallezca, sufra un accidente –sobre todo si es la principal fuente de ingresos de su familia– o similares.  De ahí la dificultad a la que se enfrenta este colectivo a la hora de suscribir una. O el hecho de que tengan que pagar más por ella que, pongamos por caso, un oficinista. En definitiva: la profesión es un factor que incide directamente en el riesgo que supondrá un cliente.

Es por eso que una de las primeras preguntas que se le formulan a alguien está interesado en contratar un seguro de vida es a qué se dedica. Porque las compañías de seguros clasifican las profesiones según sus riesgos y probabilidades de sufrir un accidente.

Más allá de la profesión de riesgo

Además de la profesión del asegurado, hay otros factores que influyen en gran medida en el precio de la prima de la póliza. Por ejemplo, el capital asegurado. Cuanto mayor sea, más cara será la cantidad que deberá pagar el asegurado –anual, trimestral o mensualmente– por su seguro de vida.

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La edad del potencial cliente también es algo fundamental, pues a medida que cumplimos años las posiblidades de fallecer aumentan. De hecho, dependiendo de la compañía, hay una edad límite para poder contratar una póliza de vida, que en muchos casos suele situarse en torno a los 59-60 años. No obstante, encontramos compañías como AXA que, lejos de excluir a los mayores de 65 años, los incluye específicamente con un seguro –AXA Plena– diseñado especialmente para ellos.

Además de la edad, el estado de salud puede ser relevante para calcular el riesgo y, por tanto, la prima. Por eso, el historial médico del asegurado y la existencia de enfermedades previas –datos que se obtienen a partir de un cuestionario– también podrán influir tanto en la decisión de la compañía como en el precio que decida aplicar al asegurado.

¿Qué seguros contratan las personas con profesiones de alto riesgo?

Las pólizas de vida que suelen contratar las personas con profesiones de alto riesgo son los seguros de vida-riesgo, cuya prima suele ser anual. El usuarió elegirá un beneficiario o beneficiarios que serán los que reciban el capital estipulado en caso de que fallezca. El objetivo principal de este producto es proteger al beneficiario, que suelen ser los familiares del tomador. Una de las particularidades de este seguro es que cuando el contrato vence, el derecho a la indemnización desaparece.

La cobertura básica de este tipo de producto es el fallecimiento por causa natural, pero se pueden contemplar otros supuestos, algo de especial interés en el caso de los profesionales de riesgo. Además, también se puede contemplar el fallecimiento accidental, la Invalidez Permanente Absoluta y la Incapacidad Permanente Total, etc.

Otra alternativa para las personas con profesiones de alto riesgo es optar por un seguro de vida temporal o de vida entera. Los seguros de vida temporal son más baratos y cubren el fallecimiento prematuro siempre y cuando este ocurra antes de la finalización del contrato. Este suele renovarse anualmente.

Por su parte, el seguro de vida entera es aquel que se contrata cuando el trabajador pone en riesgo su vida día a día durante toda su carrera profesional, y suele tener más coberturas que van más allá del fallecimiento. Este seguro puede complementar otras pólizas contratadas por las propias empresas para sus trabajadores o por la Administración (como en el caso de los funcionarios).

La cobertura básica de los seguros de vida-riesgo es el fallecimiento por cualquier causa (natural), pero se pueden contemplar otro tipo de de supuestos como a los que se ven expuestos las personas con profesiones de alto riesgo.

¿Puedo contratar un seguro de vida si tengo una profesión de riesgo?

Por eso existen seguros de vida que permiten asegurar un capital por fallecimiento en otros supuestos, como el accidente y el accidente de circulación. Por ejemplo, Generali ofrece un seguro de vida que puede ser tan completo como queramos y adaptarse a nuestras circunstancias. Porque a la garantía básica –capital en caso de fallecimiento– se le pueden sumar una larga lista de coberturas complementarias: capital adicional en caso de fallecimiento por accidente, anticipo por pérdida de autonomía permanente, anticipo por invalidez absoluta y permanente por accidente, etc. Además, presenta coberturas adicionales frente a otras pólizas, como cirugía estética y tratamientos especiales en caso de accidente.

Por su parte, MAPFRE cubre el Fallecimiento accidental en dos de sus modalidades de seguros de vida: Anual Temporal Renovable CreciVida y Anual Temporal Renovable Familife. Ambos garantizan un capital en caso de Invalidez absoluta y permanente e Invalidez absoluta y permanente por accidente. 

Porque la invalidez permanente absoluta es otro de los supuestos a los que se expone alguien que pone en peligro su integridad física en una profesión de riesgo. Ante esta situación física e irreversible el asegurado quedará inhabilitado para desarrollar su profesión habitual e incluso cualquier otro trabajo remunerado. Dependerá, en todo caso, del grado de invalidez.