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Línea de crédito: qué es y cómo solicitarla

Las líneas de crédito son un producto al que suelen recurrir empresarios o autónomos, aunque también particulares

Las líneas de crédito son una forma de financiación que, habitualmente, asociamos a empresarios o autónomos, aunque están a disposición de particulares. Te explicamos aquí qué es una línea de crédito, cómo funciona, en qué se diferencia de un préstamo personal, si su concesión es instantánea... Para que, si estás buscando financiación, escojas la mejor solución para ti.

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Qué es una línea de crédito

Una línea de crédito es un método de financiación en el que un banco o financiera pone a disposición de un cliente, durante un tiempo determinado, una cantidad de dinero. Este capital no se entrega de una vez, como sucede con los préstamos personales, sino que la persona que lo recibe lo va administrando en función de sus necesidades. Y puede usarlo todo o en parte, o no utilizarlo nunca. 

Obviamente, el préstamo que ofrece una línea de crédito no es gratis, sino que tiene un coste. Y este puede llegar en forma de comisiones o en forma de intereses. Sea como sea, a grandes rasgos, solo se cobrarán intereses cuando se utilice el dinero. Si se emplea todo, se aplicarán sobre la totalidad; si solo se toca una parte, sobre el importe que se utilice. 

Las líneas de crédito se han asociado habitualmente a autónomos y empresas, ya que les confiere una flexibilidad con la que pueden hacer frente a gastos cotidianos. Si bien es cierto que usuarios particulares también pueden recurrir a ellas.

Líneas de crédito y préstamos personales, ¿son lo mismo?

Como hemos apuntado, las líneas de crédito son un tipo de financiación y, aunque en muchas ocasiones se relacionan con los préstamos personales, no son lo mismo. Las grandes diferencias entre ambos las encontramos en su funcionamiento.

En una línea de crédito el titular puede decidir si no la utiliza, si lo hace en su totalidad, o solo en parte. Solo se le cobrarán intereses (y alguna comisión, de haberla) sobre el capital empleado. Sin embargo, en un préstamo personal se entrega una cantidad sobre la que se aplicarán intereses, desde el inicio.

Y, hablando de intereses, en función de la línea de crédito, pueden ser algo más elevados que los de un préstamo personal. Además, puede tener alguna comisión tanto por darla de alta como por no utilizarla.  

Otra diferencia entre líneas de crédito y préstamos personales es que las primeras son renovables. Lo más común es firmarlas por medio o un año, con posibilidad de extenderlas durante más tiempo. 

En cambio, en los segundos se va amortizando el capital prestado hasta que la deuda queda totalmente saldada. Una vez pagado, si se necesita otro préstamo, se tiene que iniciar el proceso de solicitud, no se renueva. Habitualmente, los plazos de amortización de los préstamos personales se mueven entre los cuatro y los diez años.  

Cómo funciona una línea de crédito

Simplificando mucho, una línea de crédito es un importe de dinero que el banco o financiera concede a un cliente para que este lo utilice (o no) cuando le parezca. Así, en caso de usarlo tendrá que devolverlo, pagando los intereses que correspondan y que solo se aplicarán en la cantidad que haya empleado, no en el total de la línea de crédito. 

Así, pongamos por caso que la línea de crédito que te concede el banco es de 10.000 euros durante un año. Podrás estar el tiempo que quieras, y porque no te hace falta, sin tocar el dinero. Durante este impase, no se te cobrarán intereses. 

Pero si, por poner un ejemplo, al quinto mes te surge un imprevisto de 4.000 euros y no los tienes en efectivo, podrás echar mano de ella. Así, te quedarán otros 6.000 que, de no usarlos, se irán incrementando a medida que vayas devolviendo los 4.000 que has utilizado.  

Habitualmente, las vías de utilización de las líneas de crédito son las cuentas de crédito y las tarjetas de crédito. Y es, al pagar a través de ellas, cuando accedemos a la línea de crédito. 

¿Una línea de crédito es inmediata?

Depende del momento. Si el banco o financiera ya te la ha concedido, sí: una línea de crédito es inmediata. Puedes usarla (siempre y cuando tengas saldo) en el momento en el que la necesites. Por este motivo es un sistema al que recurren habitualmente muchas empresas y trabajadores autónomos ya que les supone una ayuda a modo de colchón financiero.

Las líneas de crédito sirven para solucionar la falta de liquidez cuando llegan ciertos pagos. Pongamos por caso que uno de nuestros clientes se retrasa en el abono de una factura de la que depende parte la nómina de nuestros trabajadores o de los pagos que se tienen que hacer a Hacienda o se nos estropea un vehículo… En este momento se necesita de una liquidez que la línea de crédito nos puede aportar. 

Si, por contra, no se tiene la línea de crédito, se tiene que pedir al banco, no es inmediata. Tendrás que hacer una solicitud y aportar cierta documentación. La entidad estudiará tus ingresos y tus gastos y, en función de ello, te la aceptará y concretará importe o te la denegará. 

Cómo pedir una línea de crédito

Solicitar una línea de crédito, como cualquier otro producto de financiación, requiere de cierto procedimiento. Así, se debe solicitar en el banco o financiera (online o de forma presencial) que, como es habitual, estudiará nuestro perfil. El objetivo, tanto se trate de una empresa, un autónomo o un particular, asegurarse de la viabilidad de la operación. 

Para ello se tendrá que aportar cierta documentación y, en el caso de algunas entidades, si vas a solicitar una cuenta o línea de crédito, te pedirán que esta tenga cierta antigüedad, unos niveles de facturación, cierta vinculación con el banco…  

Una vez estudiada la solicitud por el banco y aprobada, el dinero suele estar disponible en la cuenta de crédito en un margen relativamente corto. A lo sumo, una semana.

Razones para solicitar (o no) una línea de crédito

El mayor atractivo de esta vía de financiación tiene en la flexibilidad a la hora de usar el dinero. Así, el banco pone a tu disposición un saldo y  tú puedes hacer cuantas disposiciones consideres (sin sobrepasar el límite de la cuantía acordada) en función de tus necesidades.

También, se debe considerar la comodidad. Como ya te hemos comentado, el funcionamiento de la línea de crédito es similar al de una cuenta corriente, por lo que el acceso a ese dinero es fácil. 

Otra razón para optar por las líneas de crédito es, si se tiene concedida, la rapidez. La línea de crédito es inmediata, ya que el capital se encuentra depositado en una cuenta de crédito a nombre de la empresa o de un particular (que también pueden usar una tarjeta de crédito para acceder a estos fondos). Esta circunstancia permite prescindir de los tiempos de espera.

Pero las líneas de crédito no están exentas de presentar contras, como los gastos que pueden implicar, especialmente las comisiones. Por eso siempre te vamos a recomendar que te fijes bien en las condiciones del contrato porque lo habitual es que la entidad cobre determinadas comisiones por la gestión, apertura y renovación de la línea de crédito:

  • Comisión de apertura y renovación: se trata de una comisión que se cobra por la apertura de la línea de crédito y su renovación anual.
  • Comisión de disponibilidad: se recauda por el hecho de tener el dinero en la cuenta de crédito que no has utilizado.
  • Interés de dispuesto: sobre el importe que se disponga.
  • Comisión por cancelación anticipada de saldos: se cobra cuando se devuelve dinero antes del plazo estipulado.

Asimismo, evidentemente, estás obligado a pagar los intereses por las cantidades de efectivo dispuestas, durante el período en que esté habilitada. Es decir, mientras no se disponga de efectivo de la línea de crédito, no se pagarán intereses. Desde el momento en el que se disponga del primer euro, se pagará el tipo de interés fijado en el contrato. Pero, cuidado si te excedes de la cantidad límite pactada, porque el tipo de interés que se aplica sobre el capital excedido es más alto.

Sea como sea, te recordamos que, antes de decantarte por una línea de crédito u otra es recomendable que compares varias opciones. E, incluso, valores otras vías de financiación. El comparador de préstamos de Acierto.com te puede ser de ayuda. No solo para ver la oferta del mercado sino para decidir cuál te cuadra más e, incluso, conseguirla y contratarla. Rápido y fácil.