Qué pasa si tu inquilino te destroza la casa

Descubre todos los pasos que deberías seguir para reclamar los daños que te ha causado

Si bien alquilar un piso puede constituir una buena opción para obtener unos ingresos extra, también puede dar lugar a algunos problemas. Nos estamos refiriendo a aquellos relacionados con los impagos de alquileres y otras situaciones a priori difíciles de solucionar (aunque existen seguros específicos). Porque, ¿qué sucede si mi inquilino me ha destrozado la casa y no basta con la fianza? Hoy te explicamos todos los pasos que deberías para poder demandarle por daños en tu vivienda alquilada.

Pasos que debes seguir si tu inquilino te destroza la casa

En primer lugar, debes saber que, tanto para reclamar por daños menores o por actos vandálicos, deberán cumplirse una serie de requisitos. Para empezar, es imprescindible probar que el daño ha sido causado por el inquilino. Una buena manera de hacerlo es incluir una cláusula en el contrato de alquiler y fotografías que indiquen en qué estado se encuentra el inmueble y su contenido.

Es recomendable que al finalizar el contrato, casero y arrendado firméis un documento que confirme la entrega de las llaves y la fianza

Asimismo, es recomendable que, al finalizar el mismo, casero y arrendado firméis un documento que confirme la entrega de las llaves y la fianza. Si optas por no devolverla, indica las razones, captura los daños y pídele a tu inquilino que firme para ahorrarte problemas. Si se niega, necesitarás lo que se conoce como un testigo imparcial.

En todo caso, es posible que la devolución de las llaves tenga lugar antes de que puedas comprobar en qué condiciones ha quedado la vivienda. En todo caso, siempre tendrás la opción de reclamar por la vía judicial.

La reclamación judicial

Se lleva a cabo cuando la fianza es insuficiente y el piso alquilado está destrozado. En este caso, no queda más remedio que demandar al inquilino por todos estos daños. Lo primero que se debe hacer es obtener las pruebas pertinentes para justificar la reclamación. Para cosecharlas es recomendable:

  • Acudir al acto de entrega de llaves con uno o dos testigos, si es posible imparciales, como el portero del bloque o un vecino de la comunidad.

  • Tomar fotografías del estado del piso.

  • Valorar los daños mediante un perito.

  • Si se poseen los medios económicos para ello, llamar a un notario que acuda a la vivienda en el momento de la entrega de llaves para que conste legalmente el estado de la casa.

  • Evitar que todo este proceso comentado se dilate demasiado en el tiempo.

Esta necesidad de no alargar demasiado la reclamación tiene que ver con el “nexo causal”. Es decir, que se puedan relacionar los daños ocurridos en la vivienda con la presencia del inquilino en este periodo. Normalmente, para que sea efectiva, no debe superar los dos meses desde la finalización del contrato, de lo contrario no se entenderá de forma tan fácil que el daño lo ha producido el inquilino saliente.

La reclamación debe ser rápida para que se puedan relacionar los daños ocurridos en la vivienda con la presencia del inquilino en este periodo

Si se cumplen todos estos requisitos será más fácil salir ganando, aunque cabe tener en cuenta que, en ocasiones, obtener todas las pruebas anteriormente mencionadas y realizar los trámites legales implica un coste que deberías sopesar con detenimiento, sobre todo si crees que tu antiguo inquilino puede declararse insolvente.

Y es que aunque se le condene a pagar, el juez no podrá obligarle a hacerlo si este no tiene dinero o bienes embargables. Por lo tanto, siempre deberemos tener presente que una sentencia favorable no implicará necesariamente el pago de los daños.

Algunos apuntes legales:

En referencia a la fianza, siempre es un lance complicado y que suscita choques entre ambas partes. El inquilino tendrá la impresión de que lo justo es que se la devuelvan, y el casero quizá no sepa en qué situaciones determinadas le corresponde quedársela de forma legítima.

Por eso, la Ley de Arrendamientos urbanos expone una serie de disquisiciones. En su artículo 36 específica cómo se puede gestionar esta situación. Para empezar, a la hora de cerrar el contrato, será obligatorio que el usuario abone como fianza la cantidad equivalente a una mensualidad del alquiler. Dicha normativa determina también que en los primeros tres años de contrato la fianza no podrá modificarse por que, en caso de prórroga del arrendamiento, se podrá solicitar un incremento.

Cuando se termine el contrato y se abone la fianza, el casero tendrá un mes de plazo para abonarla desde la entrega de las llaves. No obstante, podrá no hacerlo si su inquilino no pagó alguna de las cuotas o mensualidades durante el alquiler, si constata algún desperfecto en los muebles o electrodomésticos y si la vivienda está sucia al ser devuelta. En este último caso el dinero de la fianza se usará para limpiar la vivienda a fondo.

Consejos de utilidad para el casero

Si tu inquilino te ha jugado una mala pasada o quieres alquilar tu piso con todas las garantías, te comentamos una serie de puntos que siempre deberías tener presentes para que no tengas problemas y ofrezcas el mejor servicio a tu usuario.  

  1. Todos los acuerdos, así como notificaciones y las reclamaciones del alquiler, han de constar siempre por escrito.

  2. Nunca se han de incluir en el contrato cláusulas abusivas o directamente ilegales, ya que, como es lógico, terminan por perjudicar a quien las establece.

  3. A la hora de entregar la vivienda, conviene asegurarse de que todos sus enseres y equipamiento están en el mejor estado posible.

  4. Constata por todos los medios posibles la solvencia económica del inquilino, pues, en caso de impago el proceso de desahucio podría prolongarse.

  5. No hay que perder de vista que el inquilino tiene derecho a permanecer en la vivienda tres años y que se puede marchar a los seis meses si así lo desea.

  6. Nunca deberemos solicitar la fianza si no estamos seguros de que la persona vaya a alquilarnos el piso. Y es que podríamos vernos obligados a devolverla por partida doble si finalmente no se lleva a cabo el contrato.

  7. Una vez entregada la vivienda, el casero jamás puede entrar en ella sin permiso del inquilino. Si se transgrede esta norma se está violando una norma constitucional y penal.

  8. Todas las urgencias y reparaciones que se presenten se deben subsanar con la máxima diligencia posible. Esto redunda en una buena relación con el inquilino.

  9. Como hemos explicado anteriormente, a la hora de finalizar el contrato con el inquilino se debe asegurar por escrito el estado en el que se ha encontrado el piso, para poder reclamar por los daños y desperfectos que hayan podido ocasionarse.

  10. Es recomendable acudir a un abogado para la redacción de cláusulas y conceptos jurídicos que puedan ser complicados, ya que, en muchas ocasiones, pueden resultar confusos.

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