Cómo conseguir un préstamo sin aval
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Los préstamos sin aval permiten obtener financiación sin necesidad de que un tercero garantice el pago, aunque la entidad analizará tus ingresos, estabilidad laboral e historial crediticio. Presentan importes más limitados y tipos de interés superiores a los préstamos con aval y si se produce un impago, el titular responde con su patrimonio. Echa un vistazo a nuestro simulador de préstamos y obtén el mejor ajustado a tu perfil y necesidades.
Claves de los préstamos sin aval
- Un préstamo sin aval no requiere una garantía adicional, ni de otra persona ni de un bien.
- La entidad seguirá analizando tu solvencia: ingresos, estabilidad financiera y nivel de endeudamiento.
- Suelen ofrecer importes más bajos o condiciones más exigentes que los préstamos con aval.
- No tener aval no impide acceder a financiación si puedes demostrar capacidad de pago suficiente.
- La aprobación depende principalmente de tu perfil financiero, no de garantías externas.
- Cada entidad aplica sus propios criterios, por lo que un rechazo no significa que otras solicitudes vayan a ser denegadas.
Los mejores del mes
Recopilamos los mejores créditos sin aval del mes. Recuerda que las condiciones pueden variar segúl tu perfil crediticio y momento de la solicitud.
Qué quiere decir que un crédito no tenga aval
Tal y como apunta el Banco de España, "un aval es un contrato por el que el avalista garantiza el cumplimiento de una obligación del avalado. Asume dichas obligaciones frente a un tercero (beneficiario) si el avalado no lo hace. La función de un aval es servir de garantía para el cumplimiento de obligaciones, asumiendo el pago de una deuda de otra persona si esta última no lo hace".
Es decir, el aval podría ser, por ejemplo, una persona de nuestra confianza ?un familiar, un amigo o similares? que responda por nosotros en caso de impago del préstamo. Para referirse a él, en muchas ocasiones se utiliza la palabra "avalista".
Del mismo modo (y aunque haya diferencias técnicas) suele emplearse el término aval para referirse a la garantía. Esta última es un bien físico o propiedad ?una casa, un coche, un garaje? que permite al banco o a la entidad financiera asegurarse de que si no podemos hacer frente al préstamo, esta garantía responderá. O sea, si no pagamos, podrían embargar el bien en cuestión.
Los préstamos sin aval serían entonces aquellos préstamos en los que se concede financiación a una persona física o jurídica sin necesidad de que exista ningún avalista y/o garantía adicional.
Quién puede conseguir un crédito sin aval
Conseguir préstamos sin aval es sencillo siempre y cuando el usuario cumpla con una serie de requisitos básicos. Estos pueden variar según cada caso, pero lo habitual es que los bancos miren con buenos ojos los siguientes perfiles:
- Trabajo estable y cierta antigüedad: los bancos valoran muy positivamente a quienes trabajan por cuenta ajena y cuentan con estabilidad laboral. Tener un contrato indefinido es lo más favorable, aunque también pueden aceptarse contratos temporales si su duración cubre el plazo del préstamo. Una antigüedad superior al año en la misma empresa suele ser un punto a favor.
- Ingresos suficientes para asumir el préstamo: cuanto mayor y más estable sea el nivel de ingresos, mayores serán las probabilidades de aprobación. Esto no solo influye en la concesión, sino también en la cantidad que podrás solicitar, ya que la entidad evaluará si puedes devolver el dinero sin dificultades.
- Bajo nivel de endeudamiento: no tener otros préstamos o mantener un nivel de deuda bajo mejora notablemente la solvencia. Las entidades analizan cuánto de tus ingresos ya está comprometido en otras cuotas, por lo que una menor carga financiera implica menor riesgo para el banco.
- Ingresos adicionales o diversificados: disponer de otras fuentes de ingresos, como alquileres, inversiones o actividades complementarias, refuerza el perfil del solicitante. Esto aporta mayor seguridad a la entidad, ya que no dependes exclusivamente de una única fuente de ingresos.
Requisitos y documentación para pedir uno
Para acceder a un préstamo sin aval, las entidades financieras suelen exigir una serie de condiciones básicas que deben acreditarse con la documentación correspondiente. En general, deberás cumplir con lo siguiente:
- Ser mayor de edad, aunque algunas entidades pueden establecer límites mínimos superiores o condiciones específicas según la edad. Esto se acredita con el DNI o NIE en vigor.
- Demostrar capacidad de devolución, es decir, contar con ingresos recurrentes y suficientes. Para ello, tendrás que aportar nóminas, pensión, ingresos por alquiler o, en el caso de autónomos, declaraciones fiscales (IRPF, IVA) y justificantes de actividad.
- No figurar en ficheros de morosidad como ASNEF o RAI, ya que esto puede dificultar o impedir la concesión.
- Disponer de una cuenta bancaria de la que seas titular, donde se ingresará el dinero. En algunos casos pueden solicitar extractos bancarios recientes para analizar tu situación financiera.
- Facilitar datos personales de contacto, como teléfono móvil y correo electrónico, necesarios para gestionar la solicitud.
En definitiva, más allá de cumplir estos requisitos, lo clave es poder demostrar con documentación tu solvencia y estabilidad económica, ya que es el principal criterio que utilizan las entidades cuando no existe aval.

Dificultades habituales
Pero también podemos encontrarnos en la situación contraria, es decir, es posible que tengamos un perfil poco atractivo o que nuestra situación financiera no sea vista con buenos ojos por la entidad en cuestión. Pero, ¿cuándo suelen pedir los bancos exactamente un aval bancario?
Lo primero que tienes que saber antes de entrar en más detalles, es que los bancos pueden solicitar a sus clientes una garantía adicional o aval cuando consideren, según sus políticas de riesgo (que pueden ser más férreas o menos según la entidad, el caso en cuestión, la operación, etcétera). Esto, por regla general, ocurre cuando:
- Tenemos unos ingresos bajos: o insuficientes e irregulares. Es decir, no constantes, y poco cuantiosos para la cantidad que estamos solicitando. El Banco de España considera que dedicar más del 30% de nuestros ingresos al pago de créditos no es recomendable.
- Pedimos mucho para lo poco que ganamos: no es lo mismo pedir 50.000 euros cuando ganamos 1.500 al mes, que si nuestro salario es de 900 euros mensuales.
- Tenemos muchos préstamos y nuestra capacidad de endeudamiento es muy baja. Es decir, si ya tenemos otros créditos abiertos, una hipoteca, hemos optado por financiar el coche?. No será lo mismo que si no tenemos estos gastos.
- Estamos en ASNEF o similar. La cosa cambia cuando estas deudas son atrasadas y figuramos en un fichero de morosidad. Estar en ASNEF o similares suele dificultar la consecución de un préstamo. No obstante, debes saber que sí existen los préstamos con ASNEF, aunque las condiciones de los productos a los que se suele acceder en esta situación, son peores que las de los préstamos personales al uso, por ejemplo.
- No tenemos estabilidad laboral: lo ideal es contar con un contrato laboral de más de un año de antigüedad. Esto no siempre es así, pues podemos encontrarnos en situación de desempleo pero vivir de las rentas, por ejemplo, alquilando pisos.
- Somos jóvenes: algunos bancos ponen dificultades para conseguir préstamos sin aval a aquellas personas que no alcanzan cierta edad, normalmente 21 o 25 años. Normalmente porque consideran que llevan muy poco tiempo en el mercado laboral y que no tienen un buen perfil crediticio. Pero depende de cada caso.
- Somos mayores: tenemos más de 65 años, por ejemplo. Sería el caso contrario al anterior.
- Cuando la finalidad del crédito no es un bien físico: como un coche, una moto, etcétera. Sería el caso de los préstamos para estudiantes, viajes financiados e incluso los préstamos para reformas. Porque son bienes intangibles.
Cómo identificar los mejores créditos sin aval
Las condiciones de los productos a los que podrás acceder sin aval dependerán de muchas variables: desde la modalidad de financiación, hasta la entidad en la que pidas el dinero, la cantidad, y tu propio perfil financiero; entre muchas otras cuestiones. Pero sí existen determinados factores que pueden ayudarte a decantarte por uno u otro:
- Tipo de interés e intereses: fíjate especialmente en la TAE, es decir, en la Tasa Anual Equivalente. Esta tiene en cuenta, además del TIN, otros gastos de préstamo como las comisiones, plazo de amortización, etcétera. En definitiva es el diferencial que te servirá para calcular más acertadamente cuánto acabarás pagando por el hecho de que te presten dinero.
- Capital prestado: el capital del préstamo tiene que ser suficiente pero también estar ajustado. Ten en cuenta que los intereses y algunas comisiones (entre otros) se aplican en forma de porcentaje sobre el importe prestado.
- Plazo de amortización y cuotas: cuanto más alargues el plazo de amortización, más intereses acabarás pagando y también durante más tiempo. Sin embargo, tus cuotas serán inferiores. Lo ideal es encontrar el equilibrio entre una cuota mensual cómoda pero ajustada para que no se devenguen demasiados intereses.
- Posibles productos vinculados: es posible que la concesión del crédito lleve aparejada la contratación de otros productos como tarjetas, seguros, etcétera. Es importante que leas bien el contrato y que tengas en cuenta los costes añadidos que conllevan estos productos.
- Operativa del banco: manera de proceder de la entidad en la que solicitas el préstamo, etcétera.
- Otras ventajas del banco: cuenta con apps inteligentes, ofrece servicios adicionales, te da acceso a determinados descuentos en comercios y más. Aunque no son condiciones determinantes.
¿Cuándo conviene y cuándo no solicitar este tipo de préstamo?
Un préstamo sin aval suele ser la mejor opción cuando se cuenta con ingresos suficientes y se busca una financiación con menos trámites y sin implicar a terceros. Permite mantener toda la responsabilidad en el propio solicitante, aunque normalmente tiene límites más bajos.
En cambio, un préstamo con aval puede ser más adecuado si se necesitan importes elevados, plazos largos o si el perfil financiero es más débil (ingresos bajos, historial limitado o incidencias). A cambio, suele ofrecer mejores condiciones, pero implica que el avalista responde de la deuda. En cualquier caso, la elección dependerá de tu situación y es clave comparar el coste total, no solo el interés.
¿Qué alternativas existen si rechazan tu solicitud?
Un rechazo no significa que sea imposible obtener financiación. Algunas alternativas son:
- Solicitar un importe menor, ya que reduce el riesgo para la entidad y aumenta las probabilidades de aprobación.
- Ampliar el plazo de devolución, siempre valorando que un plazo más largo implica pagar más intereses en total.
- Esperar y mejorar el perfil financiero, reduciendo deudas existentes o aumentando los ingresos demostrables.
- Buscar entidades con criterios de riesgo diferentes, ya que cada prestamista utiliza sus propios modelos de evaluación.
- Solicitar el préstamo con un cotitular, de modo que se tengan en cuenta los ingresos de ambas personas.
- Aportar un aval si es posible, aunque inicialmente se buscara un préstamo sin esta garantía.
- Optar por líneas de financiación específicas, como préstamos para estudios, jóvenes o empleados públicos, que pueden tener requisitos distintos.
Lo recomendable es evitar presentar múltiples solicitudes simultáneamente, ya que transmite una mayor necesidad de financiación.
Preguntas frecuentes
No podíamos terminar este artículo sin antes responder a algunas preguntas clave que suelen formularse los clientes que están buscando préstamos sin aval. Si tienes alguna más también puedes ponerte en contacto directamente con nosotros a través del comparador o a través de nuestro teléfono de atención al cliente. Estaremos a tu lado para ayudarte.
¿Puedo conseguir préstamos sin aval ni nómina?
Conseguir préstamos sin aval ni nómina puede ser complicado si no tenemos otra fuente de ingresos. A no ser que optemos por un minicrédito o un producto de rápida concesión que no tenga demasiados requisitos. Eso sí, seguramente optemos a peores condiciones que las que obtendremos con otro producto de financiación.
Pero si tenemos una pensión, ingresos por rendimientos de inversiones, alquilamos casas y recibimos un dinero por ellas? En estos casos sí será sencillo acceder a préstamos sin aval ni nómina.
¿Y sin comprobar ingresos?
Lo habitual cuando solicitamos un préstamo, sin aval o con él, es que comprueben nuestros ingresos. No obstante, podemos encontrar productos de financiación que prestan importes muy bajos y que no comprueban nuestros ingresos. Pero es muy complicado. Una opción y siempre que ya la tengas concedida, es acceder a la cantidad de dinero a través de la tarjeta de crédito. Si careces de una, debes saber que el banco puede tardar en concedértela hasta un mes (y de hecho, es posible que no lo haga si no tienes ingresos).
¿Cuánto dinero puedo pedir con un préstamo de este tipo?
La cantidad a la que podrás acceder con un préstamo sin aval dependerá de tu perfil financiero, normalmente. Aunque si estás buscando un préstamo sin aval y sin demasiados requisitos -y con el que obtener dinero rápido- es bastante probable que no puedas acceder a una cantidad demasiado elevada.
¿Qué pasa con el aval/garantía si no puedo pagar el préstamo?
Dejar de pagar un préstamo siempre es mala idea. No solo porque puede acarrear consecuencias legales terribles y acabar generándose una deuda enorme, sino también ?y en el caso de los préstamos con garantía?, porque el banco se quedará con el bien, inmueble o similares que hayamos puesto como garantía para solicitarlo. En definitiva, que lo perderemos. Por eso, antes de solicitar un préstamo con aval es importante cerciorarse de que se podrá devolver.
¿Qué ocurre con el avalista si no pago el préstamo?
En caso de que el titular del préstamo incurra en impago, el avalista responderá con sus bienes presentes y futuros a esta deuda. Es decir, el avalista se responsabilizará como si fuera el deudor. No obstante, si hace frente a la deuda, pasará a ser el acreedor del titular y podrá tomar las medidas oportunas. Para saber más sobre este tema, puedes consultar nuestro artículo sobre préstamos con aval.
¿Por qué una entidad puede exigir aval, aunque otra no?
No existe una norma única que obligue a pedir aval. Cada entidad define su política de riesgos. Las diferencias suelen deberse a factores como:
- El nivel de ingresos del solicitante.
- La estabilidad laboral (contrato indefinido, temporal o autónomo).
- El importe solicitado.
- El plazo de devolución.
- El historial crediticio.
- El porcentaje de endeudamiento mensual.
- La política comercial y la tolerancia al riesgo de cada entidad.
¿Cuáles son los motivos principales de rechazo?
Las causas más habituales son:
- Ingresos insuficientes para afrontar la nueva cuota.
- Nivel de endeudamiento elevado, especialmente si las cuotas ya consumen una parte importante de los ingresos.
- Historial de impagos o aparición en registros de morosidad.
- Inestabilidad laboral, como contratos muy recientes o ingresos irregulares.
- Información incompleta o incoherente en la solicitud.
- Solicitar un importe excesivo respecto a la capacidad económica.
- Escasa antigüedad laboral o profesional, especialmente en trabajadores autónomos.
¿Qué documentación sustituye al aval en el análisis de solvencia?
Cuando no existe un avalista, la entidad necesita comprobar por otros medios que el solicitante podrá devolver el dinero. Entre los documentos más habituales se encuentran:
- Últimas nóminas.
- Contrato de trabajo.
- Declaración de la renta.
- Extractos bancarios recientes.
- Justificantes de ingresos para autónomos.
- Información sobre préstamos o hipotecas vigentes.
¿Hay préstamos sin aval para jóvenes sin historial crediticio?
Sí, aunque suelen estar sujetos a condiciones más estrictas. Las entidades pueden conceder préstamos sin aval a jóvenes que nunca hayan solicitado financiación, especialmente cuando presentan un perfil estable. No disponer de historial crediticio es diferente a tener un historial negativo. De hecho, muchos jóvenes obtienen su primer préstamo sin aval siempre que puedan demostrar capacidad de pago.
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