Cambio de las lunas del coche, ¿cuándo es necesario?

Se trata de una reparación rápida que puede evitar problemas más graves

Cuando conducimos, el parabrisas se convierte en la pantalla por la que vemos el mundo (y la carretera). Y no solo eso, sino que se trata de un elemento que también nos aísla del exterior (térmica y acústicamente) y que nos protege de aquellos elementos peligrosos que podrían comprometer nuestra seguridad al volante. Por eso es tan importante circular con ellas en perfecto estado y repararlas cuanto antes.

La buena noticia es que si tienes un seguro de coche que vaya más allá de la suscripción mínima obligatoria, tu compañía se encargará de todo. Pero ¿cuándo debes acudir a ellas? ¿Sabías que algunas compañías realizan el cambio de lunas de coche a domicilio?

Cuándo reparar y cuando cambiar las lunas

La aparición del vidrio laminado en el siglo XX y su aplicación en el sector automovilístico –desde 1983, obligatorio por el Reglamento 43 de la ONU en los parabrisas– contribuyeron a mejorar la seguridad en la conducción de la que hoy disfrutamos. Gracias a la combinación de varias capas de vidrio y el uso de un compuesto químico especialmente adherente (butiral de polivinilo) este cristal presenta mayor firmeza frente a los impactos que el vidrio templado. El butiral de polivinilo es la clave, porque es capaz de absorber la energía de la propagación de la grieta. Así, consigue permanecer de una sola pieza incluso tras un fuerte choque.

De esta manera, evita que el cristal se haga pedazos y que estos se proyecten hacia el interior del coche y hieran a sus ocupantes. Pero un accidente de este tipo no es el único motivo por el que un cristal puede agrietarse. Por ejemplo, es posible que un pájaro impacte contra él. Más frecuente es que la gravilla proyectada sea la responsable de los daños (en un 80% de los casos, según un informe del RACC en colaboración con Carglass).

Siempre es mejor afrontar una reparación que una sustitución, por lo que es importante actuar a tiempo para evitar tener que cambiar la luna entera

Independientemente de si se trata de la luneta trasera, de un cristal lateral, del techo solar o del parabrisas (es el protagonista en el 67% de los casos de rotura), siempre será preferible afrontar una reparación que una sustitución. Aquí resultará fundamental actuar a tiempo para evitar tener que cambiar la luna entera. Hacerlo también será mejor para el medioambiente, si le ahorramos el impacto que supone generar más residuos que no son reciclables.

Por tanto, hay que determinar si las lunas presenten síntomas de desgaste muy evidente, o solo pequeños daños, que se clasifican en:

  • Ojo de buey: un pequeño agujero provocado por un impacto. Lo que muestra es que se han atravesado todas las capas de cristal pero no hay grietas.

  • Ojo de buey con microfisuras: el punto de impacto es también el inicio de pequeñas grietas.

  • Rotura con grieta: no hay agujero pero sí una grieta que puede extenderse más. El problema es que si no se repara casi inmediatamente, la suciedad y el agua que se acumula en ella acabarán por hacer imposible esta reparación.

El desgaste superficial no es reparable y los daños suelen ser insignificantes. Pero si llega a comprometer la visibilidad la única solución es la sustitución.

Los ojos de buey son reparables. Si hay microfisuras, en la mayoría de los casos. Las grietas son más complicadas: la mayoría acaban en sustitución de la luna completa. De ahí que sea vital reaccionar en el momento del daño. Si hablamos del parabrisas, el Informe RACC proporciona datos precisos: se pueden paliar si “cumplen las tres condiciones siguientes:

  • El diámetro del impacto tiene un diámetro inferior a 20 milímetros.
  • La distancia del impacto respecto al borde es de 60 milímetros, como mínimo.
  • El impacto no esté situado en el ángulo de visión del conductor (el área de 300 milímetros de ancho que abarca desde entrada hasta la mitad del volante).

Pero si se trata de la luneta trasera (más especial, al presentar un aislante térmico especial) en la mayoría de los casos de impacto, grieta o rotura no queda otra que sustituir la luna entera. Por suerte, esta luna es la que menos suele dañarse.

Debemos prestar atención también a los cambios de temperatura pues, en ocasiones y como consecuencia de ellos, los cristales pueden tener microroturas imperceptibles a simple vista y que irán incrementándose a medida que soporten la tensión entre el frío exterior y el interior (al conectar la calefacción) y viceversa: cuando están calientes y ponemos en funcionamiento el aire acondicionado.

Cambio de lunas de coche a domicilio

Dicho lo cual: ¿estás pensando en contratar un seguro a terceros con lunas? Te interesa saber que algunas pólizas incluyen un interesante servicio, gracias a un acuerdo con la empresa Carglass: el cambio de lunas de coche a domicilio o incluso la reparación (sin que tengas que desplazarte, básicamente).

Es el caso de Direct Seguros, que pone a disposición de sus clientes un taller móvil con expertos de Carglass que pueden reparar y cambiar la luna en cualquier lugar. Además, cuentan con importantes descuentos si cuentas con ellos para reparaciones particulares.

También Mapfre ofrece este servicio contratando un seguro a terceros ampliado, que incluye la garantía de rotura parcial o total de lunas, inclusive a domicilio. Si prefieres llevarlo al taller, tienen concierto con una red de colaboradores, incluyendo talleres especializados en reparación de lunas.

Ten en cuenta que va a haber límites en la prestación del servicio de reparación y cambio de lunas a domicilio, así como los hay en la cobertura general de lunas

Eso sí, ten en cuenta que va a haber límites en la prestación del servicio de reparación y cambio de lunas a domicilio, así como los hay en la cobertura general de lunas. De hecho, muchos seguros excluyen el techo solar de esta garantía; y el desgaste superficial que no dificulte la visibilidad tampoco es motivo de reparación. Los daños en las lunas por robo o incendio estarán cubiertos siempre que se cuente con un seguro que tenga cobertura para estos supuestos.

Por eso es importante que te leas el condicionado y sepas en qué condiciones y con qué límites te van a dar esta garantía, para evitar sorpresas desagradables cuando lo necesites. Por ejemplo, ¿es posible el cambio de lunas de coche las 24 horas del día? ¿Cuántas veces puedes usar este servicio al año? Y si estás buscando un seguro, compara lo que te da (y no te da) cada compañía en lo relativo a esta cobertura, antes de decidirte por una.

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