Los seguros de impago de alquiler

Conoce este seguro que protege al arrendador ante posibles impagos

Uno de los riesgos que se asumen a la hora de alquilar un piso en propiedad son los posibles impagos que pudieran ocurrir por parte del inquilino. Por ello, en los últimos años se ha popularizado la fórmula de los seguros de alquiler, herramienta que para muchos se ha convertido en imprescindible para poder alquilar su piso con tranquilidad. Además, dicha posibilidad no sólo supone un beneficio para el arrendador, ya que en muchos casos este tipo de seguro permite el acceso a una vivienda en alquiler a inquilinos que, siendo solventes, no eran capaces de hacer frente al aval previo necesario.

A grandes rasgos, este seguro protege al propietario ante cualquier posible impago que se diese por parte del inquilino como hemos comentado. Pero de forma previa a esto, la propia aseguradora realiza un estudio sobre la viabilidad económica del posible inquilino al analizar su estatus económico para así evitar riesgos. Servicio que lógicamente es de mucha utilidad para cualquier arrendador que quiera tomar la mejor opción para no llevarse sorpresas desagradables en un futuro. A continuación, desgranamos punto por punto los requisitos necesarios para acogerse a este seguro, sus coberturas, garantías, precios y forma de funcionamiento.

¿Cuáles son los requisitos de contratación?

Para poder contratar un seguro de impago de alquiler, las compañías primero realizan un estudio sobre la solvencia financiera de los inquilinos a los que el propietario va a alquilar la vivienda, como hemos expuesto. Algo que resulta elemental, y que a fin de cuentas es la propia aseguradora quien hace frente a los pagos en el caso de que el inquilino no cumpliese con su obligación.

Las compañías realizan un estudio de solvencia del inquilino al valorar sus ingresos y cotejar si se encuentra en alguna lista de morosos.

Para dar por válido a un posible inquilino, las aseguradoras se mueven en unos ratios mínimos para valorar al mismo como apto. Estos oscilan entre el 40% y 45% en proporción al importe del alquiler frente a los ingresos mensuales del inquilino.

Con el objetivo de llevar a cabo este examen, la aseguradora puede reclamar una serie de documentos que certifiquen la solvencia del arrendatario:

          - En el caso de tratarse de un trabajador por cuenta ajena, se solicitan las dos últimas nóminas para valorar su volumen de ingresos junto a la antigüedad del trabajador de la empresa. En este caso, las aseguradoras valoran de forma más positiva los contratos indefinidos frente a los temporales.

           - Para los autónomos se demanda las dos últimas declaraciones trimestrales del IVA y la última declaración del IRPF.

           - A los pensionistas se les pide un justificante que determine su condición y la cuantía de sus ingresos anuales, ya sea a través de un extracto bancario o cualquier otra fórmula afín.

Junto a este aspecto determinado por sus distintas variables, la compañía también coteja al futuro inquilino en diversas listas de morosos para cerciorarse de que no se trata de un mal pagador. Igualmente, en el caso de tratarse de inquilinos ya establecidos en la vivienda a asegurar desde hace más de un año las compañías suelen obviar estas comprobaciones al entender que se trata de inquilinos que pueden hacer frente a estos pagos sin problemas.

Las coberturas del seguro de impago de alquiler

Como ya hemos reiterado, la garantía básica de este servicio es el responder ante el beneficiario ante cualquier posible impago que se produzca por parte del arrendatario de la vivienda. Se cubre a través del pago de las rentas que se hayan quedado por pagar y cuentan con número máximo de mensualidades que hayan quedado establecidas en la propia póliza de seguros. Es evidente que esta es la garantía principal y más atractiva para este seguro, pero no sólo incluye este servicio.

La principal cobertura del seguro es hacer frente a los impagos del inquilino, pero también cubre todos los gastos jurídicos que se puedan dar en el proceso de reclamación.

Cuando se contrata este seguro, también se contrata una serie de garantías vinculadas a la defensa y protección de los intereses del arrendador. Una de ellas es que la aseguradora inicia a través de abogados especialistas, reclamaciones al inquilino de las mensualidades que no haya pagado, proceso que se ejecuta antes de que haya sentencia alguna, ya sea de desahucio o condena por impago. Además, la propia compañía también gestiona los trámites legales pertinentes para lograr una orden o sentencia para desahuciar al inquilino moroso, con el fin de que el arrendador pueda disponer de su vivienda en el menor tiempo posible.

Otro de los servicios incluidos en este seguro de hogar, es la posibilidad de reclamar los desperfectos o daños materiales que el inquilino pueda provocar en la vivienda. Junto a estos también se proveen servicios de asistencia jurídica que permite realizar consultas relacionadas con los derechos y obligaciones del arrendador.

El funcionamiento del seguro de impago de alquiler

Una vez que esté activo ya el seguro para el propietario de la vivienda, en el caso de que se produzcan impagos estos deberán ser comunicados con la máxima inmediatez posible a la compañía aseguradora y, a partir de ese momento, se inician los trámites oportunos, referidos a los procesos de reclamación de deudas y desahucio. Y como se ha expuesto, la propia empresa es la que cubrirá todos las gestiones.

A la hora de que el arrendador pueda recuperar la vivienda finalmente, hay que ser consciente de que los tiempos para recobrarla varían dependiendo del juzgado que tramite el desahucio. Asimismo, según la compañía aseguradora que se haya contratado, el propietario podrá comenzar a cobrar las mensualidades impagadas desde el mismo momento que lo notifica o tener que esperar a que la justicia llegue a una determinación. Si se da esta segunda posibilidad, la compañía realizará el pago del montante total del alquiler impagado de una sola vez.

¿Cuánto cuesta y quién paga el seguro?

En referencia al precio de los seguros de impago de alquiler, hay que tener en cuenta que se sitúan entre el 3% y el 5% de la renta anual. Esto quiere decir que, en el caso de un alquiler de 1.000 euros mensuales, implica un coste de entre 360 y 600 euros al año. No obstante, estas cifras se han de tomar de forma orientativa ya que varían para cada compañía.

En cuanto a quién es el que ha de realizar el pago de este tipo de seguro, la ley no aclara este aspecto, lo que conlleva que ambas partes (arrendador e inquilino) pueden decidir libremente acerca de este aspecto o por otra parte lo que el propio arrendador pueda imponer al inquilino. Por lo tanto, o uno u otro podrían ser quienes hicieran frente a dicho pago indistintamente. Pero se debe tener presente que siempre el beneficiario será el arrendador, ya que este es quien necesita estar cubierto ante cualquier posible impago que se diera por parte del inquilino.

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