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¿Qué factores influyen en el precio del seguro de salud?

La edad, el tipo de póliza... conoce los factores que pueden incidir de forma decisiva sobre el precio de tu seguro

Los seguros de salud -como en cualquier otro ramo- publicitan unas tarifas a partir de las cuales se pueden contratar. Un precio que, más que indicativo, es orientativo. Es en el momento de adaptar la póliza a cada usuario cuando se puede ofrecer un precio final. Porque, como a la hora de asegurar un coche, o un hogar, la compañía ha de tener en cuenta una serie de aspectos para cuantificar el riesgo y, así, calcular la prima. ¿Cuáles son esos factores determinantes en el precio de un seguro de salud? Respondemos a lo largo de esta guía.

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La edad

La edad es, quizás, el factor más determinante, si hablamos de calcular riesgos. En lo que respecta a la salud, dos personas con una gran diferencia de edad van a presentar necesidades muy diferentes. Es obvio que cuanto más avanzada sea esa edad, más probabilidades existen de que se presenten todo tipo de patologías, simplemente por el hecho de envejecer: artrosis, cataratas, deficiencias auditivas, riesgos cardiovasculares, etc. 

Infografía: ¿Qué factores influyen en el precio de un seguro de salud?

Si hablamos de una persona joven -por ejemplo, entre los 20 y los 25 años- si bien siempre se asumen riesgos, ya que nadie está libre de sufrir problemas de salud, como norma general será menos propensa a visitar al médico. No es una etapa en la vida que pueda asociarse al aumento de dolencias, como sí pasa en la tercera edad. De hecho, compañías como Asisa publicitan ofertas de precios muy competitivos -por ejemplo, Asisa Momento, desde 21,55 euros/mes- en las que se especifica que el precio es solo para personas entre los 5 y los 24 años. 

Otro de los segmentos de edad que es posible que tengan una prima alta en un seguro de salud son los bebés, ya que son muchas las ocasiones en las que los más pequeños han de necesitar los servicios médicos durante los primeros años de vida. 

El estado de salud

Aunque una aseguradora vaya a prestar cobertura a una persona joven -o relativamente joven-, no significa que no vaya a preocuparse por su estado de salud actual. La inmensa mayoría de seguros de salud establecen como requisito para la contratación la necesidad de responder a un cuestionario médico. Incluso pueden solicitar pasar por un chequeo médico y pruebas de esfuerzo, si se trata de una persona de avanzada edad. 

Se trata de verificar, con datos, el estado físico de esa persona, independientemente de su edad. Tener así acceso a algo parecido a un historial médico en el que se han de especificar si existen dolencias previas (como diabetes, por ejemplo), intervenciones quirúrgicas, medicación (si se toma alguna en ese momento), tratamientos por los que se ha pasado, etc. De otra manera, la compañía puede negarse más tarde a ofrecer cobertura si el asegurado ha mentido en el cuestionario o bien ha ocultado la existencia de esas enfermedades o circunstancias médicas. 

La edad puede influir en el precio del seguro de salud

El resultado de esas pruebas, además, puede determinar que la aseguradora decida cubrir a una persona o no. Caser, por ejemplo, justifica así esa decisión: ante determinadas enfermedades, la cuota mensual y el pago por el uso de servicios serían sería excesivamente altos.

El lugar de residencia

Es fácil de comprobar. Basta con consultar los tarifarios de las compañías. Adeslas, por ejemplo, pone sus tarifas a disposición de todos los usuarios en su web. En este documento pueden observarse diferentes precios en las primas para determinadas Comunidades Autónomas; en concreto, para País Vasco, Navarra y Asturias. 

Caser también presenta diferentes tarifas, según la Comunidad. En su caso, con precios específicos para Galicia, Cataluña y Baleares y con una tarifa general para el resto de las Comunidades. IMQ cuenta prácticamente con un monopolio con las clínicas y centros concertados del País Vasco, lo que provoca que muchos asegurados de esta comunidad no puedan contratar determinadas compañías. También señalar que existen productos concretos que varían su precio en función de la región, como ocurre con Sanitas International Students.

El nivel de protección del seguro

O lo que es lo mismo, las garantías contratadas. Con las pólizas más básicas, se puede contar con asistencia médica para los problemas más leves del día a día -que no requieran hospitalización- a un módico precio. Los seguros hospitalarios son, por lógica, más caros. Proporcionan acceso a todo tipo de hospitalización -pediátrica, obstétrica, quirúrgica, psiquiátrica etc.- de forma ilimitada, contando además con una habitación privada. Y con gastos para las dietas del acompañante, en casos como el de la póliza Clinicum Total. 

Lo mismo si se trata de un seguro que permita una configuración a medida: dependerá de lo contratado. DKV, por ejemplo, permite añadir diferentes módulos de atención médica con diferentes servicios con su fórmula DKV Modular

Si hay copago y de qué tipo es

El copago es a los seguros de salud lo que la franquicia a los seguros de coche: se trata de compartir el gasto entre asegurado y aseguradora. Pero funcionan de formas muy diferentes. Los seguros de salud pueden presentar copago por el uso de sus servicios médicos; desde las consultas de medicina general y especialistas hasta las sesiones de podología, pasando por las pruebas de diagnóstico de la imagen. Eso sí, muchas compañías establecen un límite anual de copagos para el asegurado. Es decir, una cantidad máxima que le supondrá, al año, disfrutar de todas las garantías y servicios. 

¿Sabías que el lugar de residencia puede influir en el precio del un seguro de salud?

Por otra parte, el copago puede ser alto, medio o bajo: de más a menos aportación por parte del asegurado. Si se aplican copagos altos, la prima disminuye. Y al contrario: el beneficio de un copago bajo se traduce en una prima mayor. De la misma forma, una póliza sin copagos será más cara que una que los aplique. Pero a cambio, proporciona acceso a todos los servicios sin ningún coste asociado (aunque pueden establecer excepciones, como en las sesiones de Psicoterapia). 

Si es de cuadro médico o de reembolso

En un seguro de cuadro médico, la aseguradora pone a disposición de sus asegurados su cuadro médico de profesionales y todos aquellos centros con los que mantiene acuerdos y conciertos. Sin embargo, en una póliza de reembolso, el asegurado tiene la posibilidad de elegir cualquier centro y a cualquier otro médico. Incluso en cualquier lugar del mundo, si cuentan con cobertura internacional.

Cuando el usuario opta por esta alternativa, genera un gasto extra que la aseguradora asume, mediante la fórmula de reembolso o devolución de los gastos. La mayoría ofrece un reembolso en torno a un 80-90% de dichos gastos. Por tanto, es lógico que los seguros de reembolso tengan primas tan elevadas respecto a los seguros de cuadro médico. Basta comparar las pólizas de una misma compañía para comprobarlo.

Descubre todos los factores que pueden influir en el precio del seguro de salud

El número de asegurados

Es habitual en muchas compañías el ofrecer descuentos por número de asegurados. Especialmente en las pólizas de salud de ‘fórmula familiar’: con coberturas y servicios pensados para toda la familia. Así, Sanitas Más Salud ofrece un 10% de descuento en la prima contratando el Pack Familia: para cuatro asegurados o más miembros de la misma familia que estén incluidos en la misma póliza el descuento se mantiene mientras el seguro esté en activo. 

Por su parte, Generali, además de ventajas fiscales, también presenta ofertas en sus seguros de salud en función del número de asegurados. Y AXA ofrece descuentos en las nuevas contrataciones, a partir de tres asegurados.

Ser autónomo

Ser autónomo supone no poder contar con bajas médicas y perder ingresos cuando estás enfermo u hospitalizado. Por eso los seguros de salud también piensan en ellos, ofreciendo productos con coberturas específicas que se adaptan a su situación y que suponen garantías económicas. Como el Subsidio diario por hospitalización; es decir, la percepción de una renta diaria por cada día que pase en el hospital, para poder afrontar la pérdida de ingresos. 

El tipo de póliza o el número de asegurados puede influir en el precio del seguro de salud

Pero además, los autónomos se benefician de otras ventajas que suponen un ahorro, como las ventajas fiscales. Según la Ley 35/2006, de 28 de noviembre, del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas y de modificación parcial de las leyes de los Impuestos sobre Sociedades, sobre la Renta de no Residentes y sobre el Patrimonio, es posible deducir las primas satisfechas por el asegurado, por su cónyuge y por los hijos menores de 25 años que convivan con ellos. Esta deducción o desgravamen se traduce en una reducción de la base imponible y tiene un límite de 500 euros anuales por cada miembro de la familia. 

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