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Me he caído en casa, ¿me cubre el seguro?

¿Sabías que algunas pólizas de hogar te indemnizan por los alimentos estropeados en la nevera por un fallo eléctrico?

¡Por fin en casa! Seguro que has escuchado esta expresión o, incluso, la has pronunciado tú mismo. Nuestra vivienda nos proporciona una sensación de seguridad que nada tiene que ver con las estadísticas reales. De hecho, en España se produce un accidente doméstico cada 24 segundos. Una frecuencia que supera incluso la que atañe a los siniestros de coches. Llamativo, ¿verdad?

El motivo principal es que al sentirnos relajados bajamos la guardia y surgen los despistes. Unas distracciones que pueden salirnos caras en términos de salud pero también desde un punto de vista económico. Disponer de un seguro de hogar nos ayudará en estas situaciones.

¿Cuáles son los accidentes domésticos más habituales?

Todos podemos sufrir un percance en casa, pero los colectivos más vulnerables son los mayores de 65 años, los niños y las amas de casa. Pero, ¿adivinas cuáles son los lugares que registran mayor número de incidentes? La cocina, el cuarto de baño, el salón, el dormitorio y el jardín. Es allí donde las caídas, los golpes, las quemaduras, las intoxicaciones, las hemorragias, los atragantamientos y las electrocuciones ocupan las primeras posiciones del ranking.

Los lugares que registran mayor número de incidentes son la cocina, el cuarto de baño, el salón, el dormitorio y el jardín

En todo caso, existen algunas limitaciones en lo que a daños personales y materiales (por ejemplo, que te caigas y rompas un mueble) se refiere. Razón de más para consultar tu cobertura y prestar atención a la letra pequeña cuando contrates una póliza de este tipo. En Acierto contarás con el asesoramiento objetivo de nuestros profesionales.

9 cosas que cubre el seguro de hogar y que no sabías

El seguro de hogar cubre, por ejemplo, una gotera o la rotura de un cristal. Hasta ahí perfecto pero ¿has leído, al completo, el condicionado de tu póliza? No obstante, te contamos qué coberturas “desconocidas” suelen figurar en estos contratos: 

  1. Alimentos estropeados: si se produce un apagón eléctrico, deja de funcionar el frigorífico y los productos se estropean, algunas compañías te indemnizarán hasta un límite prefijado.

  2. Daños eléctricos: recibirás una cuantía por los aparatos electrónicos dañados por culpa de un cortocircuito o una subida de tensión.

  3. Daños estéticos: cuando por una avería, como por ejemplo una inundación, sea necesario hacer obra; el seguro correrá con los gastos derivados de las labores de pintura para dejar la habitación como estaba.

  4. Fraude con tu tarjeta de crédito: si alguien, mediante coacción, utiliza tu tarjeta, un cheque a tu nombre o expedido por ti o tu libreta de ahorro, la aseguradora reembolsará la cantidad establecida con el límite máximo contratado.

  5. Robo fuera de casa: cuando no nos encontremos en nuestra vivienda y nos quiten, con violencia o intimidación, cualquiera de los bienes que tengamos incluidos en el contenido de la póliza. Además si por el forcejeo nuestra ropa se mancha o se rompe, algunas compañías lo cubren también.

  6. Rotura de vitrocerámicas, loza sanitaria, cristales y mármoles: la aseguradora repondrá cualquiera de estas piezas por otras idénticas o similares si estuvieran descatalogadas.

  7. Mobiliario de cocina: si se produce una explosión o se quema el aceite y se estropean los muebles o la campana.

  8. Ayuda con las tareas de bricolaje: algunas entidades ofrecen este servicio para auxiliarte a la hora de montar muebles, cambiar bisagras o instalar enchufes, por ejemplo. Los gastos de desplazamiento del profesional y de las primeras horas de mano de obra suelen estar incluidos con un límite máximo de visitas. El asegurado solo deberá pagar el importe de los materiales y las horas adicionales.

  9. Responsabilidad civil: muchas veces las mascotas y los niños son impredecibles. Con tu seguro de hogar ya no tendrás que preocuparte de cosas como que tu perro cause algún desperfecto, muerda a alguna persona, etcétera; o de que tu hijo rompa el escaparate de una tienda o el cristal de algún vecino.

Responsabilidad civil vs responsabilidad civil familiar en el seguro de hogar

La responsabilidad civil es una cobertura incluida en prácticamente todos los seguros. La compañía asume la indemnización de los daños provocados por parte del asegurado, de manera accidental, a un tercero. Es muy recomendable para evitar disgustos ante cualquier imprevisto. Por lo tanto, si eres el propietario de la vivienda y tu hijo o un amigo tira algo por la ventana y lesiona a un vecino, serás el responsable legal.

¿Qué ocurre si estoy de alquiler? En ese caso es el arrendatario –el inquilino– será quien se haga cargo de los daños causados. De ahí la importancia de contratar un seguro de hogar, incluso si no eres el propietario de la vivienda. Por otra parte, la responsabilidad civil familiar es una garantía que puede incluir el seguro de hogar. Su particularidad es que cubre al titular del seguro pero también a las personas que conviven en el mismo domicilio y dependen económicamente de él: hijos, cónyuge, y empleadas del hogar.

Como hemos visto anteriormente, existen determinados perfiles que suelen tener más accidentes en el hogar. Pero, si seguimos unas sencillas recomendaciones, evitaremos que se lastimen:

  1. Suelos resbaladizos: algunas baldosas son muy peligrosas, por eso resulta recomendable cambiarlas por otras rugosas o colocar alfombras que minimicen su riesgo. Evita que pisen los suelos cuando estén recién fregados.

  2. Escaleras seguras: si no tiene pasamanos o barandilla en las escaleras, instala uno. También ayudará colocar bandas antideslizantes en cada uno de los peldaños.

  3. Cuidado con los calefactores: las estufas de gas, las eléctricas y los braseros son los responsables de muchas explosiones por escapes de gas. Toma las precauciones necesarias y nunca te los dejes encendidos mientras duermes.

  4. Vigila los elementos de la cocina: los mangos de las sartenes colócalas siempre hacia adentro, corta los alimentos en una tabla, vigila la vitrocerámica, busca una manopla para sacar la comida del horno, etcétera.

  5. Sé prudente en el baño: es más accesible el plato de ducha que la bañera. Coloca dentro una alfombra antideslizante y otra fuera para evitar resbalones. No te duches con el agua demasiado caliente porque puede provocarte mareos y caídas. Los aparatos eléctricos y el agua no son buenas combinaciones, ¡mantenlos alejados!

  6. Iluminación: enciende la luz de la habitación antes de entrar y cambia las bombillas que no funcionen para evitar tropezar con algún obstáculo.

  7. Calzado: no camines sin zapatos o zapatillas. Puede haber cristales en el suelo o cualquier otro elemento que te haga sufrir una lesión.

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