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Cómo cobrar el seguro de vida: requisitos, plazos y más

Te explicamos todos los requisitos y trámites que debes seguir para cobrar un seguro de vida

Cuando fallece un familiar debemos hacernos cargo de múltiples trámites. Uno de ellos tiene que ver con el seguro. Pero, ¿cómo cobrar un seguro de vida de una persona cercana a nosotros? ¿Debo cumplir ciertos requisitos para hacerlo? ¿Afecta de alguna manera al IRPF? Conoce todos los detalles en esta guía. Y si estás buscando un seguro de vida para ti, también puedes entrar en nuestro comparador de seguros de vida directamente pinchando en el botón que aparece a tu derecha.

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Requisitos para cobrar un seguro de vida por fallecimiento

Lo primero que deberás saber a la hora de cobrar un seguro de vida por fallecimiento es, precisamente, si la persona que acaba de fenecer contaba con una póliza de este tipo. Una póliza en la que deberemos figurar como beneficiarios. Se trata del requisito básico para recibir esta indemnización. Para verificarlo puedes acudir al Registro de contratos de seguros de cobertura de fallecimiento, un registro público dependiente del Ministerio de Justicia. Las aseguradoras se dan de alta en el registro y actualizan periódicamente la información de los contratos firmados. No obstante, la solicitud para consultar los datos no se podrá presentar hasta pasados quince días del fallecimiento. El citado organismo expedirá un certificado en un máximo de siete días.

Los plazos para cobrar el seguro de vida

En ese momento deberás dirigirte a la aseguradora correspondiente para la solicitud del cobro. La gestión inicial es obtener un certificado de defunción en el Registro Civil. Lo necesitarás después de notificar a la aseguradora, por escrito, el fallecimiento del asegurado en un plazo máximo de siete días desde que se produce –más adelante veremos las excepciones–. Se trata de una notificación previa para cumplir con los plazos y formas y, así, ganar tiempo para preparar la documentación.

Qué documentos necesitas para cobrar un seguro de vida

Cada aseguradora puede establecer aquí su propio protocolo, pero podemos hablar de una serie de documentos habituales que suelen solicitar, para proceder al pago del seguro. Entre ellos, te pedirán:

  • La póliza de vida suscrita.
  • Acta de nacimiento del asegurado o el DNI.
  • Certificado del Registro de Actos de Última Voluntad y copia del último testamento o declaración notarial de herederos.
  • Certificado de matrimonio, en caso de que seas cónyuge.
  • Identificación de los beneficiarios (por ejemplo, libro de familia en caso de que seas hijo).
  • Liquidación y carta del pago del Impuesto de Sucesiones y Donaciones.
  • En caso de accidente: diligencias judiciales, atestado y autopsia.

Debes tener presente que la aseguradora podrá solicitar todo tipo de información y documentos complementarios que le permitan valorar si procede el pago de la indemnización (capital asegurado). 

Según marca la Ley 50/1980, de 8 de octubre, de Contrato de Seguro –concretamente, en su artículo 18–, la aseguradora dispone de hasta cuarenta días desde la notificación del siniestro y la entrega de toda la documentación para efectuar el pago de toda la cuantía asegurada o, al menos, del denominado importe mínimo:

“En cualquier supuesto, el asegurador deberá efectuar, dentro de los cuarenta días, a partir de la recepción de la declaración del siniestro, el pago del importe mínimo de lo que el asegurador pueda deber, según las circunstancias por él conocidas”.

Para cobrar, según la fórmula de seguro de vida ante la que nos encontremos, existen tres vías: en un pago único (la cantidad que reciben los beneficiarios o bien el propio asegurado, si se trata de un seguro de supervivencia), como una renta vitalicia (se estima la esperanza de vida del beneficiario y el capital se divide en cuotas mensuales) o como una renta temporal (durante unos años). Es el propio tomador en el que, en muchos casos, decide esta cuestión al contratar la póliza. 

Cómo cobrar un seguro de vida por incapacidad permanente total

Pero planteémonos otra opción más allá del fallecimiento: si en nuestra póliza de vida tenemos incluida la cobertura de incapacidad o invalidez permanente absoluta (IPA) y, desgraciadamente, nos ocurriera un incidente y tuviéramos que acogernos a la indemnización, los trámites son un poco más complejos.

¿Qué hay que hacer para cobrar el seguro de vida?

Uno de los requisitos indispensables para la indemnización es aportar el documento de resolución de invalidez de un organismo oficial (como el Instituto Nacional de la Seguridad Social). El posible obstáculo es cuando en dicha resolución se indica que la invalidez es revisable.

La comprobación y determinación de la incapacidad se efectuará por parte de la aseguradora –después de la presentación del certificado médico–. Si no hubiera acuerdo entre la compañía y el asegurado sobre si la invalidez es absoluta y permanente, se someterá a la decisión de peritos médicos.

Documentación para cobrar un seguro de vida por incapacidad

Para obtener la indemnización del seguro de vida ante el supuesto de incapacidad permanente y absoluta, los beneficiarios deberán presentar los siguientes documentos:

  • Certificado de nacimiento.
  • DNI, pasaporte, tarjeta de residencia o NIF.
  • Certificado de la incapacidad emitido por el Instituto Nacional de la Seguridad Social, detallando las causas que la han provocado.

Los plazos que se aplican son los mismos que en caso de fallecimiento: una vez recibidos los anteriores documentos, la aseguradora deberá pagar dentro de los cuarenta días a partir de la recepción de la declaración del siniestro (de la declaración de situación de incapacidad) o de la fecha del vencimiento del contrato. De la misma forma, si pasan tres meses sin recibir el pago, se considera demora y la aseguradora deberá pagar, además, intereses.

Impuestos para el cobro un seguro de vida por fallecimiento: IRPF, sucesiones...

Habitualmente, las aseguradoras no permiten cobrar ningún seguro por fallecimiento si antes no se demuestra que se está al corriente del correspondiente pago del Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones. Para atenuar esta norma (es decir, si no podemos pagar el impuesto de sucesiones) y poder acceder a esa indemnización sin esperar la tramitación de la herencia, las Comunidades Autónomas (las que lo gestionan) permiten realizar una autoliquidación parcial del impuesto por el valor de la póliza.

En el caso de que lo que se cobre sea una cuantía por el supuesto de invalidez permanente y absoluta, lo más conveniente es reservar –de la indemnización percibido– el dinero correspondiente al Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF); es decir, para asumir la tributación del seguro en el ejercicio fiscal siguiente. Si hablamos en términos fiscales, los seguros de vida son tratados de una manera distinta si la cantidad va al propio tomador, o sea, si la persona que recibe el dinero y el tomador son la misma. Tributa como capital mobiliario.

No obstante, existe una excepción: pongamos por ejemplo, que el beneficiario es el cónyuge de una pareja casada en gananciales. La mitad se destinaría al IRPF y la otra correspondería al impuesto de sucesiones. Este último impuesto varía en función de la comunidad autónoma en la que nos encontremos. Las bases imponibles también pueden cambiar según la edad del beneficiario y otras circunstancias. En cualquier caso, puedes acudir a tu mediador de seguros, como Acierto.com para resolver estos trámites y dudas.

Plazos para cobrar un seguro de vida por fallecimiento

El plazo para la comunicación de un siniestro es de siete días tras su conocimiento, salvo que en la póliza se especifique otra cosa. En caso de incumplimiento, la aseguradora podrá reclamar los daños y perjuicios causados por la falta de declaración. Para cobrar un seguro de vida por fallecimiento, el asegurado deberá proporcionar a la compañía toda clase de informaciones sobre las circunstancias y consecuencias del siniestro. En caso de violación de este deber, la pérdida del derecho a la indemnización sólo se producirá en el supuesto de que hubiese concurrido dolo o culpa grave. 

Toda la información para cobrar el seguro de vida

En el artículo 20 de la Ley de Contrato del Seguro se especifica que la compañía tiene un máximo de tres meses para satisfacer el pago. Pasado este tiempo se considera una demora y el asegurado tiene derecho al cobro de intereses anuales iguales a los intereses legales del dinero vigente en el momento en que se devengue, incrementado en un 50%. Además, la aseguradora será sancionada por parte de la Dirección General de Seguros y Fondos de Pensiones

“Se entenderá que el asegurador incurre en mora cuando no hubiere cumplido su prestación en el plazo de tres meses desde la producción del siniestro o no hubiere procedido al pago del importe mínimo de lo que pueda deber dentro de los cuarenta días a partir de la recepción de la declaración del siniestro”.

Qué hacer si hemos excedido el plazo para cobrar el seguro de vida

Hemos hablado de plazos para las diligencias a la hora de poder cobrar un seguro de vida y, es posible que, por desconocimiento o por razones que escapan a la voluntad de la familia, el plazo expire sin haber notificado el fallecimiento. En consecuencia, es posible que la compañía se muestre reticente a la hora de facilitar el capital correspondiente.

No obstante, por ejemplo, si la falta de notificación en el plazo de siete días se debe a una razón que no sea negligente ni deliberada, tiene solución

Porque el artículo 23 de la Ley de Contrato de Seguro fija un plazo de cinco años hasta su prescripción para reclamar los seguros de daños a las personas, como los de vida, accidentes o enfermedad, siempre y “cuando no exista dolo o mala fe” en el hecho de no haber reclamado en el plazo correspondiente. Por ejemplo, en el caso de desconocer que el asegurado tenía suscrito un seguro de vida y haber dado con ella una vez fallecido.

La prescripción puede ser interrumpida mediante reclamaciones extrajudiciales (burofax, cartas certificadas, emails, etc.). En el caso de que la aseguradora sea reacia a pagar el seguro de vida, te recomendamos que acudas al departamento de atención al cliente de la compañía y formalices por escrito tu reclamación. Si no obtienes una respuesta satisfactoria, puedes apelar al servicio de reclamaciones de la Dirección General de Seguros y Fondos de Pensiones (DGS). Como último recurso, siempre tienes la vía judicial.

Razones para contratar un seguro de vida

Visto lo visto y especialmente tras la situación de pandemia, vemos que contar con un seguro de vida que proteja a los nuestros en caso de fallecimiento resulta fundamental. Si tienes un familiar que acaba de fallecer y estás buscando cómo cobrar el seguro de vida, probablemente te hayas dado cuenta. Y quizás sea el momento de contratar una póliza para ti. Además, existen muchos tipos de seguros de vida, cada uno de las cuales te protege de una manera diferente en distintas situaciones.

Por ejemplo, los seguros de vida riesgo están pensados para que los beneficiarios cobren un capital en el momento en el que el tomador fallezca, mientras que los de vida ahorro abonan una cantidad cuando se llegue a una fecha concreta y el asegurado siga vivo. Los primeros incluso pueden hacerse cargo en caso de que el tomador estuviera pagando una vivienda hipotecada, para que la familia no tenga que hacerse cargo de la deuda.

Es decir, la finalidad de contratar un seguro de vida sería proteger a nuestra familia tras el fallecimiento (cubrir la muerte del asegurado es la cobertura más básica). Los beneficiarios pueden recibir un capital o una renta. El fin es amortiguar el impacto económico de la muerte. Otro de los motivos para contratar un seguro de vida es proteger la hipoteca: más del 50% de aquellas personas que tienen una vivienda, están pagando una hipoteca. Muchas entidades bancarias ofrecen mejores condiciones si contratamos un seguro de vida con ellos. El objetivo es que, si los tomadores mueren, sea el seguro el que pague las cuotas que queden por abonar. 

Garantizar que los hijos puedan estudiar es otro de los objetivos comunes de quienes contratan un seguro de vida. Muchas aseguradoras permiten incluir una cláusula específica que garantice la continuidad de los estudios de los beneficiarios en caso de fallecimiento.

Asimismo y aunque la garantía más sencilla es la que cubre el fallecimiento de la persona asegurada, hay que tener en cuenta otras prestaciones de los seguros de vida. Como las coberturas adicionales que responden en caso de invalidez o enfermedad grave, también fundamentales. Se trata de dos situaciones que repercuten directamente en la economía familiar. En definitiva el seguro de vida es un salvavidas.

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Por desgracia, hasta el 78% de los españoles considera que los seguros de vida son productos muy complejos. De ahí que en muchas ocasiones decidan prescindir de ellos.