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Los festivales de verano incrementan el riesgo de sufrir ciertas enfermedades


  • Las gastroenteritis, las intoxicaciones etílicas, los golpes de calor y otros problemas son propios de este tipo de eventos
  • El comparador de seguros de salud Acierto.com establece una serie de recomendaciones para evitarlas

El FIB, el Sziget, el Green Man, el Tomorrowland… Como cada año, el verano se postula como la época festivalera por excelencia; un tipo de evento que no obstante sus connotaciones positivas, también puede llevar aparejados ciertos inconvenientes propios de las grandes aglomeraciones, las fiestas al aire libre y la música a todo volumen. Nos estamos refiriendo a los problemas relacionados con el alojamiento, los robos, atascos, y al mayor riesgo de sufrir determinadas enfermedades.

Y es que tal y como indica el comparador de seguros de salud Acierto.com, las gastroenteritis, enfermedades de transmisión sexual, lipotimias, golpes de calor, intoxicaciones etílicas e insolaciones se encuentran a la orden del día en estos entornos. De hecho, solo en el Madrid Cool se estima que fueron 200 las personas asistidas cada día, y Sanidad ya ha reforzado sus servicios en Castellón para atender el incremento de visitantes con motivo del Festival Internacional de Benicàssim. En este punto la prevención y el sentido común son clave.

Recomendaciones para un festival seguro y saludable

Seguir cuidando de la alimentación durante esos días, por ejemplo, es un punto fundamental. De hecho, 8 de cada 10 enfermedades podrían prevenirse de esta manera. Es básico fijarse en las condiciones alimentarias de lo que nos llevamos a la boca y optar por alimentos envasados al vacío, los frutos secos, la fruta, etcétera. Una correcta hidratación es igualmente importante, especialmente tras el consumo abundante de bebidas alcohólicas que suele darse durante los festivales.

No deberíamos olvidar la protección solar -tanto la que atañe a nuestra piel como a nuestros ojos-, ni la de nuestros tímpanos -escoger unos tapones específicos que reduzcan la presión sería lo ideal-. Llevar alguna prenda de abrigo, asimismo, nos ayudará a permanecer alejados de los resfriados.

Para salvaguardar nuestra integridad física, trataremos de ubicar desde el principio las salidas de emergencia, evitaremos desplazarnos corriendo en caso de alarma, y trataremos de mantener el orden. Es importante llevar nuestra identificación, establecer un punto de encuentro, no llevar objetos de valor, y mantener los sentidos alerta.

Pero ¿qué ocurre si sufrimos estos percances u otros más graves que requieran asistencia en el extranjero? En el caso de movernos por la Unión Europea se podría acceder con la Tarjeta Sanitaria Europea. Sin embargo, algunos países cuentan con sistemas públicos de copago o reembolso. En este caso lo más recomendable es que el usuario cuente con un seguro de viaje que lo cubra en caso de enfermedad, accidente, e incluso evacuación.

Además, este tipo de pólizas también suelen hacerse cargo de las pérdidas de vuelos y conexiones, de los robos, del extravío del equipaje y otras situaciones que pueden darse durante la asistencia a un festival. Si acudimos en coche también deberíamos revisar la asistencia en carretera de nuestra póliza, pues algunas entidades solo cubren a partir de determinado número de kilómetros y otras, sin embargo, facilitan un vehículo para que podamos continuar con nuestro trayecto.

Seguros para festivales: qué pasa con la empresa organizadora

Tampoco podemos dejar de hablar de los problemas asociados a una mala organización y con el propio desplazamiento al recinto. Será imprescindible que la entidad promotora cuente con un seguro específico. Este debería cubrir la Responsabilidad Civil y responder ante distintos supuestos como daños materiales y económicos al público, daños en el recinto, cancelaciones por climatología adversa, incomparecencia de los artistas u otras causas de suspensión -un incendio, alerta por terrorismo, cortes en el suministro eléctrico, etcétera-.

Más allá del seguro, lo ideal será que la entidad informe correctamente a los asistentes de las reglas de seguridad del recinto, que proporcione un plano con las señales de emergencia indicadas a la perfección, que establezca un control de acceso con carriles y horarios prefijados, etcétera.