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Voy de vacaciones con un coche de alquiler, ¿qué pasa con el seguro?

Recabamos algunas de las mejores pólizas especializadas para este tipo de vehículos, así como consejos para alquilar un coche sin llevarte sorpresas

Pensamos en qué llevar dentro de la maleta, consultamos foros especializados para saber en qué restaurantes comer, analizamos las excursiones hasta el más mínimo detalle y hacemos miles de planes. Si eres de los que planifica las vacaciones y esmero seguro que te sientes identificado. De hecho, algunos usuarios incluso van más allá y deciden desplazarse por su destino con un coche de alquiler. Una opción que abrirá ante nosotros un mundo de posibilidades y una interesante alternativa al transporte público.

Sin embargo, si finalmente decides moverte de esta manera, deberías ser consciente de algunas cuestiones relacionadas con tu integridad. Para que te hagas una idea y por ejemplo, el vehículo debería contar siempre con un seguro que nos cubra ante cualquier percance que se nos pueda presentar. En caso contrario este podría convertirse en un auténtico quebradero de cabeza e incluso acarrearnos grandes pérdidas económicas. Razón de más para conocer todos los detalles al respecto.

Los seguros para coches de alquiler y sus diferencias

Como hemos dicho, lo más importante para alquilar un coche más allá del precio o características del mismo, es fijarnos en la póliza con la que se encuentra cubierto. Recabamos algunas de las más habituales y te explicamos en qué consisten exactamente.

  • Seguro de exención de franquicia o seguro de exención parcial de responsabilidad por daños:

El seguro de exención parcial de responsabilidad está ideado para cubrir los costes de una reparación fruto de daños provocados al coche en un posible accidente, aunque hay que matizar que no se trata de un seguro como tal. Se encuentra en el lado opuesto al de exención de franquicia,  que nos evitará pagar si dañamos el coche durante el alquiler pero que cubre los gastos ocasionados hasta un límite acordado en el contrato de alquiler. A este límite se le conoce como franquicia, y es la cifra que deberá pagar el conductor en caso de que se produzca un accidente.

Más allá del precio, lo más importante para alquilar un coche es fijarnos en la póliza con la que está cubierto.

Si, por ejemplo, ocurre uno que suponen mil euros de reparación y la franquicia acordada es de 500, el usuario pagará únicamente esta cantidad, y la restante mitad, la aseguradora correspondiente.

  • Franquicia por robo:

Se trata del mismo concepto que el del seguro de exención parcial de responsabilidad por daños, pero está orientado a cubrir los gastos que se deriven de un posible robo del coche hasta la franquicia acordada.

  • Seguro de responsabilidad civil a terceros:

Este tipo de póliza nos cubrirá ante cualquier daño material que provoquemos a otros vehículos conduciendo el coche de alquiler. Además, incluye los costes médicos que se puedan provocar a terceros ya seas tú el conductor o cualquier acompañante autorizado para ello. En el propio contrato del alquiler se refleja el límite máximo de cobertura, la cual puede variar dependiendo de la compañía con la que se realiza el acuerdo.

  • Seguro de accidentes personales:

Frente al seguro de responsabilidad civil contra terceros que asiste las lesiones y los daños que se ocasionen a otros vehículos y a sus ocupantes, en este caso se protege al conductor y a los acompañantes si ocurre algún accidente. Cubre cualquier posible muerte y los gastos médicos que se deriven de este.

Frente al seguro de responsabilidad civil, el de accidentes personales cubre las lesiones y los daños que sufran el conductor y sus acompañantes.
  • Suplemento de seguro de responsabilidad civil:

Se trata de una cobertura extra que resulta útil si a ti o a los conductores autorizados del coche se os reclaman lesiones o daños a terceros. Cubre la indemnización correspondiente.

  • Asistencia en carretera:

Si tienes algún problema o alguna emergencia –como perder las llaves del coche, un pinchazo o un fallo en la batería– la asistencia en carretera te asistirá. No obstante, no debe confundirse con la asistencia en caso de avería, ya que se trata de otra cobertura básica que responde ante cualquier fallo mecánico que presente el vehículo y del que el conductor no sea responsable.

Consejos para alquilar un coche

Ahora que conoces los distintos tipos de pólizas que se ofertan, no debes pasar por alto otra serie de consejos que conviene tener en cuenta para que el alquiler del vehículo no se convierta en un rompecabezas.

  • El seguro solo cubre a los conductores declarados:

Es vital conocer que, en caso de que suceda algún percance, la póliza sólo responderá ante el conductor o conductores que estén reflejados como tales en el contrato. Es decir, si se produce un accidente y conduce una persona que no está reflejada expresamente en la póliza, la aseguradora automáticamente anularía todas las coberturas. Incluso la de daños a terceros, situación que podría suponer hasta 100.000 euros dependiendo del caso.

  • La importancia del seguro contra robo:

Es imprescidindible tener activa esta cobertura antirrobo, ya que, de lo contrario nos podremos exponer a un grave problema. Por ejemplo, si no tenemos esta póliza y nos robasen el coche alquilado, el arrendatario -es decir, nosotros- tendría que abonar al coste de mercado del vehículo. Además, también se incluirían otro tipo de gastos, como los administrativos o la indemnización a la compañía de alquiler en concepto de lucro cesante. En definitiva una auténtica pesadilla.

  • Usar los complementos adecuados en caso de llevar niños:

En el caso de que llevemos niños que, por su edad, necesiten de complementos de seguridad, tales como sillas adaptadas y demás, las compañías de alquiler también ofrecen la posibilidad de poder incluir las que sean necesarias en el vehículo. La seguridad de los más pequeños en el coche siempre es lo más importante.

  • Cuidado por dónde vas:

Hay que ser conscientes de que llevar el coche por ciertas zonas, como pueden ser playas, caminos o senderos forestales, no están contempladas por las pólizas, ni siquiera en las más completas. Asimismo, cualquier vía no asfaltada o incluso asfaltada pero que tenga graves deficiencias susceptibles de causar daño en los bajos del coche, tampoco se incluye.

Hay que tener cuidado de no llevar el coche por ciertas zonas como caminos forestales o playas, ya que no están cubiertos por las pólizas.
  • Ojo con la franquicia:

La mayor parte de las empresas de alquiler que cuentan con seguros a todo riesgo incluyen franquicia. Como hemos expuesto, este concepto implica que en caso de que se dañe el coche y no se pueda determinar un tercero culpable, el usuario es quien tiene que hacer frente a los gastos hasta llegar al importe fijado en la franquicia de la póliza. Muchas franquicias de este tipo oscilan entre los 600 y mil euros, lo que supone que hasta estas cantidades pactadas el conductor será quien tenga que responder.

  • Revisar el estado del vehículo:

Es fundamental revisar a fondo el estado del coche cuando lo recogemos. Comprobar el estado general del mismo y cerciorarnos de que no cuenta con desperfectos –posibles golpes o arañazos–. En caso de tener alguno, tendremos que comunicárselo a la empresa de alquiler antes de llevarnos el vehículo. Y es que, en caso contrario, al devolverlo la compañía nos podría cargar los desperfectos aunque no hayamos sido nosotros quienes los hayamos provocado. Destina el suficiente tiempo a comprobarlo e incluso haz fotos, de esta manera podrás demostrar en qué estado se encontraba el coche al recogerlo.

  • Atención a los posibles recargos:

Es habitual que cualquier gestión que tengan que llevar a cabo las empresas de alquiler supongan un pago extra, incluso por pequeña que sea. Por ejemplo, si te multan, además de tener que hacer frente a la sanción, también deberás pagar un recargo que te aplicará la compañía. Pueden existir otros conceptos como un tope de kilómetros o otros gravámenes por, por ejemplo, entregar el coche sucio.

En definitiva, lo más aconsejable es leer con detenimiento todas las cláusulas y condiciones del contrato antes de firmarlo, además de ratificar el buen estado del vehículo al recogerlo para que no nos añadan después ningún tipo de recargo.

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