12 enfermedades y problemas frecuentes en verano. ¿Qué cubre el seguro?

Durante esta época del año se disparan los casos de otitis, dermatitis, picaduras y un largo etcétera que seguro que te resulta familiar

Que la piscina y la playa constituyen dos entornos maravillosos para hacer más llevadero el verano es una realidad compartida por muchas personas. Sin embargo, también pueden traer aparejadas algunas patologías. Es el caso de los hongos y las otitis. Sin embargo, no son los únicos problemas comunes en esta época del año, sino que picaduras, dermatitis y otras enfermedades infecciosas se encuentran a la orden del día. Hoy te contamos en qué consisten y cómo evitarlas.

Otitis, la infección del verano

Para empezar y según los expertos de GAES, uno de cada tres españoles padece otitis en verano. ¿Las causas? Los chapuzones constantes en el agua, la entrada de la misma en el conducto auditivo y la acumulación de humedad en el oído. Los aires acondicionados tampoco ayudan, pues reducen la humedad del ambiente y crean un clima poco favorable para nuestras vías respiratorias.

Para evitarla, intenta utilizar gorro de baño siempre que sea posible o, en su defecto, unos tapones de silicona que te cubran adecuadamente –no todos sirven–. Hazlo con especial cuidado en las piscinas públicas, lagos, albercas y en el mar. Y sécate a conciencia cuando salgas del agua. Pero si ya has empezado a sufrir molestias, sientes picor y enrojecimiento, y notas cómo ha comenzado a supurar, la cosa parece clara: tienes otitis.

Para evitarla, intenta utilizar gorro de baño siempre que sea posible o, en su defecto, unos tapones de silicona que te cubran adecuadamente

La sensación de taponamiento o pérdida auditiva leve son también frecuentes en esta afección. Dicho lo cual, no te sumerjas, limpia tus oídos con cuidado, y báñate en lugares salubres o con ciertas garantías. De hecho, tal y como apunta la Comisión de Audiología de la Sociedad Española de Otorrinolaringología, las piscinas contaminadas son el gran germen de las otitis veraniegas.

Conjuntivitis

La conjuntivitis es otro de los grandes males estivales, un clásico que se incrementa con el aumento de las actividades al aire libre, la exposición al sol, al agua del mar, las piscinas y  el agua. Se trata de una enfermedad muy molesta que afecta a la conjuntiva del ojo y que puede estar causada por un virus, una infección bacteriana, alergias u otros agentes medioambientales.

Por desgracia, muchos usuarios la subestiman porque desconocen sus consecuencias que puede acarrear si no acudimos al especialista. Y es que incluso puede derivar en una faringitis o, peor aún, en una queratitis, que no solo afecta a la conjuntiva, sino a la córnea. La inflamación, la sequedad en el ojo, la irritación, la aparición de costras en las pestañas por la mañana, y la secreción de la mucosa son algunos de sus síntomas.

Si tienes los ojos muy sensibles y tiendes a abrirlos, lo mejor será que te hagas con unas gafas de buceo

Si tienes los ojos muy sensibles y tiendes a abrirlos, lo mejor será que te hagas con unas gafas de buceo. Las hay de muchos tipos, incluso algunas cuentan con cristales con protección UV (esto no tiene nada que ver con el oscurecimiento de la lente) y graduados.

Algo que, evidentemente, repercute directamente en su precio pero que merece la pena contemplar si tienes muchas dioptrías. Asimismo, evita exponerte a los aires acondicionados (o sin filtro), aléjate de los ambientes con polvo, mantén las ventanillas del coche cerradas cuando conduzcas, y no te bañes con lentillas.

Piscinas y hongos

Las infecciones fúngicas, conocidas popularmente como los “hongos”, son otro clásico de la temporada. Por desgracia, pueden llegar a alargarse durante todo el verano y resultan muy contagiosos. Algo que no nos extraña si tenemos en cuenta el hábitat en el que se encuentran cómodos: las zonas cálidas y húmedas. Para no contagiarte, acuérdate de calzarte con las chanclas en la piscina, sécate los pies inmediatamente y toma medidas especiales en las duchas públicas.

Las verrugas plantares suelen propagarse del mismo modo. En todo caso, ambas tienen tratamientos muy sencillos. Los primeros se abordan con cremas antimióticas o antifúngicos, de venta libre en farmacias. Para las segundas necesitaremos también un medicamento específico, con hidrógeno o similares; aunque pueden extirparse con una cirugía menor.

Picaduras, ¡no te rasques!

Las picaduras son quizás uno de los inconvenientes del verano más molestos. Y es que el zumbido de un mosquito puede llegar a desvelar a cualquiera, por no hablar de la ampolla y del picor que ocasiona su “incursión nocturna”. Pero los mosquitos no son los únicos, sino que las medusas son otra de las grandes enemigas de los bañistas. Embadúrnate con productos repelentes y usa aparatos específicos. El mercado ofrece un amplio abanico de posibilidades para todos los gustos.

En el peor de los casos, por otra parte, puede producirse una reacción alérgica a la picadura de determinados insectos. Las de abejas y avispas son las más frecuentes. Aquí conviene acudir inmediatamente a urgencias, sobre todo si es la primera vez que nos ocurre y desconocemos cómo irán evolucionando los síntomas, la hinchazón y otros factores típicos.

Quemaduras solares, ojito con el sol

Si bien la mayorìa somos conscientes de la importancia de proteger nuestra piel durante esta época del año, lo cierto es que son muchos los usuarios que sufren un “despiste” –que se exceden con las horas de sol, no emplean crema o usan una de un fototipo inapropiado, etcétera–. Una manera de actuar que puede acabar teniendo consecuencias devastadoras no solo a largo plazo, sino a uno más corto.

Estamos hablando de las quemaduras solares, que hacen que la capa externa de la piel acabe hecha girones, e incluso que son capaces de ocasionar dermatitis, manchas en la zona de la cara, los brazos y el cuello; y sarpullidos varios. Directamente relacionadas con las quemaduras solares encontramos las insolaciones.

La deshidratación, más peligrosa de lo que crees

Hidratarse correctamente todavía se convierte en algo más importante en verano. ¿El motivo? Que la sudoración se incrementa. Además, beber lo suficiente es imprescindible para el buen funcionamiento de nuestros riñones y de nuestro organismo en general. No hacerlo puede ocasionarnos hasta vómitos, fiebre, dolor de cabeza y taquicardia. Y no basta con tomar agua, pues con la transpiración perdemos minerales y otros nutrientes que no recuperaremos con ella  (pero sí con una bebida isotónica apropiada).

En este punto no podemos dejar de mencionar los cálculos renales, pues precisamente la deshidratación es uno de los factores que incrementan el riesgo de sufrirlos. Y es que, cuando sudamos, se reduce la producción de orina y es más fácil que se creen piedras. Para ahorrarte disgustos aléjate de los productos salados, de la cafeína y el alcohol, incrementan el riesgo de deshidratación.

Otras enfermedades comunes en verano

Más allá de las comentadas, existen otras enfermedades comunes en verano. Es el caso, por ejemplo, de las llamadas ETS. Y es que las vacaciones, las fiestas y el consumo de alcohol abusivo incrementan las prácticas sexuales de riesgo. Por no hablar de que, como hemos visto, resulta más sencillo contraer infecciones de todo tipo durante esta época del año.

Si hablamos de ella tampoco podemos dejar de mencionar a la cistitis, comúnmente conocida como infección de orina, y que suelen incrementarse como consecuencia de dejar el bañador mojado durante horas. La sufren en mayor medida las mujeres entre 18 y 45 años. Se manifiesta en forma de escozor al tratar de orinar y con la sensación de tener de hacerlo con urgencia. Para prevenirla, trata de ingerir arándanos, piña, sandía y otros alimentos diuréticos, así como de beber suficiente líquido.

Los aires acondicionados y los cambios de temperatura bruscos pueden hacer mucho daño e incrementar el riesgo de sufrir determinadas patologías

Las faringitis y bronquitis, curiosamente, también se dan con bastante frecuencia. Y es que los aires acondicionados y los cambios de temperatura bruscos pueden hacer mucho daño. Aquí debes saber que el frío paraliza los “pelillos de la nariz” que actúan como barrera ante los virus. Presta atención a los síntomas, será clave para no confundirlos con un simple resfriado.

No debían faltar en esta lista las diarreas e intoxicaciones alimentarias. Unas afecciones propias de la vacaciones relacionadas con la ingesta de comida en malas condiciones, con los estragos que el calor es capaz de ocasionar en ciertos ingredientes, sobre todo en aquellos que no han sido refrigerados a tiempo, etcétera. Aquí será importante, de nuevo, hidratarse.

La importancia de contar con una buena póliza de salud

Dicho lo cual, abordar estos problemas a tiempo será fundamental para evitar complicaciones y todas las incomodidades que hemos visto que generan. Un punto en el que será fundamental contar con un buen seguro de salud. ¿La razón? Que te resultará mucho más sencillo y ágil acudir al especialista. Además, te ahorrarás los tiempos propios y derivaciones de la Seguridad Social y no tendrás que rascarte el bolsillo.

En todo caso, será conveniente que consultes las condiciones de la póliza, pues algunas de ellas pueden incluir copagos altos y otras condiciones. No obstante, el tipo de enfermedades a las que nos hemos referido en este artículo no suelen implicar carencias ni tampoco tratamientos que requieran de autorización alguna. Lo ideal es que compares entre las opciones que te ofrece una aseguradora y otra. Para hacerlo, sírvete de nuestro comparador.
 

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