Los mejores préstamos a largo plazo
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Los préstamos a largo plazo permiten devolver el dinero en varios años, reduciendo la cuota mensual. Sin embargo, cuanto mayor es el plazo, más intereses se pagan y mayor es el coste total del préstamo. Dispones de varias modalidades: préstamos personales, créditos online, hipotecarios y para empresas. En nuestro simulador de préstamos encontrarás el que mejor se adapta a ti.
Claves de los préstamos a largo plazo
- Los préstamos a largo plazo permiten devolver el dinero durante varios años.
- Cuanto más largo sea el plazo de un préstamo, menor suele ser la cuota mensual, pero mayor será normalmente el importe total pagado en intereses.
- El mejor plazo para un préstamo no es necesariamente el más largo, sino el que permite asumir la cuota sin comprometer los gastos habituales y evitando pagar intereses durante más tiempo del necesario.
- En muchos casos es posible amortizar anticipadamente el préstamo para reducir intereses, según las condiciones del contrato.
- Un préstamo a largo plazo puede ser útil para financiar importes elevados, pero mantener una deuda durante más años aumenta la exposición a cambios futuros en los ingresos y gastos del prestatario.
¿Qué quiere decir exactamente "largo plazo"?
Se considera que un préstamo es a largo plazo cuando el tiempo del que se dispone para devolver el dinero (y abonar los intereses que genere) supera los 12 meses. Es decir, el periodo de amortización se extiende más de un año. En cualquier caso, nos podemos encontrar con entidades, ya sean bancos o financieras, que califiquen en el apartado de préstamos a largo plazo aquellos cuyos tiempos de amortización se alargan más de 18 o 24 meses.
En resumen, estas son sus principales características:
- El tiempo del que se dispone para saldar la deuda: más de 12 meses (a veces, más de 18 o incluso 24 meses). Pero hay más:
- Importes amplios. El dinero que se puede conseguir a través de los préstamos bancarios a largo plazo es mayor que uno a corto plazo. Hablamos de financiaciones de más de 6.000 euros y que pueden alcanzar los 300.000 euros... O más.
- Finalidades variadas. La finalidad del dinero puede ser dispar. Desde financiar un viaje o unos estudios hasta instalar unas placas solares o llevar a cabo una obra de magnitud mediana (cambiar el baño o la renovar la cocina), también hacer una reforma integral, comprar un coche o una vivienda... En función de la necesidad u objetivo del solicitante.
- Son préstamos a plazos. Precisamente por el hecho de tratarse de financiaciones por una cantidad importante de dinero, este se devuelve en varios plazos o cuotas. Habitualmente, la periodicidad de las letras es mensual.
- Requisitos más estrictos. Sobre todo, en aquellos en los que hay más dinero en juego. Básicamente para que la entidad que lo comercializa, tanto se trate de un banco o una financiera, asegure la viabilidad de la operación. Dicho de otro modo, no se produzcan impagos o, si se producen, quede cubierta.
Qué clases de créditos grandes existen
Como hemos visto, los importes a los que se puede acceder a través de un préstamo bancario a largo plazo son amplios. Tantos como los tipos de financiación existen. Te los explicamos.
Préstamos personales
Los préstamos personales son la forma de financiación más habitual. Con ellos se pueden obtener de 6.000 o 10.000 euros hasta 60.000. Y a la par van los plazos de amortización, que se pueden extender entre doce meses y ocho o diez años, en función de la entidad. La gran mayoría de las veces (casi siempre salvo alguna excepción) aplican un interés a tipo fijo.
Los préstamos personales a largo plazo se solicitan en bancos y financieras y su tramitación conlleva cierto papeleo. Desde que se pide hasta que, si sale aprobado, el dinero está en cuenta puede pasar un mes. En cuanto a las garantías de pago, las cubren los bienes presentes y futuros del titular.
Préstamos a largo plazo en línea
Hasta hace unos años, los préstamos online se limitaban, básicamente, a financiaciones rápidas, por importes bajos y con un plazo de amortización breve. Pero de un tiempo acá han ampliado su abanico y se comercializan por cantidades más elevadas y a largo plazo.
Son similares a los préstamos personales en cuanto a importes, plazos, tipos de interés que aplican (aunque, en ocasiones, son algo más elevados) y garantías. La gran diferencia la encontramos en los tiempos y formas de gestión: más rápidos y, muchas veces, 100 % online (en ocasiones solo hay que acudir presencialmente para firmar el contrato de suscripción).
Préstamos hipotecarios
Con total seguridad, las hipotecas son, de todos los préstamos a largo plazo que te vamos a presentar, los que presentan el más extenso. Y es que, en función de la entidad, puede alargarse hasta 40 años, aunque lo habitual son 30. También es la que presenta mayores importes: hay entidades que no las conceden por menos de 80.000 euros (aunque muy puntualmente se podría encontrar alguna hipoteca por 50.000 euros).
El tipo de interés de las hipotecas suele ser más bajo que el de los préstamos personales. Y más variado: pueden ser a variable, fijo o mixto. En este caso, la garantía es el bien que se adquiere con el dinero: habitualmente, una casa.
Préstamos para empresas
Dentro de los créditos a largo plazo no podíamos dejar de mencionar los préstamos para negocios y empresas. Con todo, no ahondaremos en la cuestión porque el abanico es extremadamente amplio. Hay que tener en cuenta que pueden existir grandes diferencias en importes, plazos y condiciones.
Por ejemplo, no será lo mismo solicitar financiación para montar una empresa que para cubrir necesidades de liquidez de una ya existente. Como tampoco será igual el préstamo que necesite un autónomo como persona jurídica que el que requiera una gran empresa o una compañía a nivel internacional.
¿Cuándo merece la pena pedir un préstamo con un plazo amplio?
Puede tener sentido cuando reducir la cuota mensual es importante para mantener un margen financiero razonable. Por ejemplo:
- Necesitas financiar un importe elevado.
- Tus ingresos son estables, pero no quieres comprometer demasiado dinero cada mes.
- Quieres conservar un fondo de emergencia.
- El bien que financias tiene una vida útil larga.
- Tienes previsto realizar amortizaciones anticipadas cuando dispongas de dinero.
En cambio, no suele ser buena idea destinar ocho o diez años para financiar gastos pequeños o bienes que duran poco. Podrías terminar pagando el préstamo cuando el bien ya no tenga prácticamente valor.
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Requisitos y documentación
Aunque no hay un listado concreto de requisitos, los de los préstamos bancarios a largo plazo son más estrictos que los de otras financiaciones con periodos de amortización más cortos. Enumeramos los más comunes, aunque pueden variar en función de la entidad e, incluso, tu perfil:
- Ser mayor de edad o tener más de 21 o 25 años, según el tipo de financiación. Debes aportar el DNI o NIE actualizado.
- Contar con unos ingresos fijos, recurrentes y suficientes como para poder hacer frente a las cuotas. Te pedirán nómina o justificantes de ingresos.
- Aparecer como titular en una cuenta corriente.
- Tener una ratio de endeudamiento adecuada. No destinar más del 35 % de los ingresos que entran en el hogar a pagar deudas.
- No estar ni haber estado nunca en ningún listado de morosidad como, por ejemplo, ASNEF.
- Contar con estabilidad y antigüedad laboral. Los contratos fijos son mejor valorados que los temporales, del mismo modo que llevar más de dos años en una misma empresa suma puntos.
- Si te lo pidieran, presentar algún aval.
- Otros documentos: listado propiedades, copia de la escritura de la vivienda en la que se reside si es de propiedad o contrato de alquiler, últimos recibos de los suministros habituales (factura de la luz, teléfono, etc.), si hubiera otras financiaciones, justificantes bancarios de los últimos recibos.
¿Qué cuota pagaré según importe y plazo?
Veamos una comparativa con un TIN fijo del 7 %, cuotas mensuales, sin comisiones, seguros ni otros gastos.
La conclusión es clara: alargar el plazo reduce mucho la cuota, pero aumenta el coste total. El Banco de España confirma que, manteniendo constantes las demás condiciones, un plazo más largo implica cuotas menores, pero más intereses totales. Por ejemplo, para 20.000 euros:
- De 5 a 7 años, la cuota baja 94 euros/mes, pero pagas 1.594 euros más de intereses.
- De 5 a 10 años, la cuota baja 164 euros/mes, pero pagas 4.105 euros más de intereses.
Por tanto, los 10 años pueden ser útiles para aliviar la cuota, pero financieramente son bastante más caros.
| Préstamo | Plazo | Cuota | Intereses | Total a devolver |
|---|---|---|---|---|
| 10.000 € | 5 años | 198 €/mes | 1.881 € | 11.881 € |
| 10.000 € | 7 años | 151 €/mes | 2.678 € | 12.678 € |
| 20.000 € | 5 años | 396 €/mes | 3.761 € | 23.761 € |
| 20.000 € | 7 años | 302 €/mes | 5.356 € | 25.356 € |
| 30.000 € | 5 años | 594 €/mes | 5.642 € | 35.642 € |
| 30.000 € | 7 años | 453 €/mes | 8.034 € | 38.034 € |
En qué fijarse al contratar un préstamo bancario a largo plazo
Estamos hablando de un préstamo a largo plazo y eso implica que estaremos ligados a él durante un amplio periodo de tiempo. Por tanto, no solo se trata de contratar: hay que hacerlo con las mejores condiciones. Para ello, nos vamos a tener que fijar en varios aspectos. Estos son los principales:
- El capital que conseguimos. El importe que obtenemos con el préstamo a largo plazo debe ser el que necesitamos para llevar a cabo nuestro proyecto. Y, muy importante, no pedir de más. Si lo hacemos, acabaremos pagando intereses por un dinero que realmente no precisamos.
- Tiempo de aprobación. En función de la urgencia con la que se precise el dinero, debemos asegurarnos de que el tiempo de solicitud, estudio, gestión y concesión se adapta a nuestras necesidades.
- El tipo de interés. Debe ser lo más bajo posible. Para ello, tenemos que fijarnos en el Tipo de interés nominal (TIN), que es el tipo de interés a secas, pero sobre todo en la Tasa Anual Equivalente (TAE), en la que se incluye el TIN y otros gastos. Es la que nos indica el coste real de la financiación.
- Comisiones. Lo más común es que todas las financiaciones conlleven el pago de alguna comisión. Por su gestión, básicamente. Sobre todo, tenemos que revisar las que tienen que ver con cambios de condiciones, como la de amortización anticipada, por si más adelante nos interesara saldar deuda antes de tiempo. Deben ser lo bajas posible.
- Productos vinculados. Es posible que nos ofrezcan la contratación de otros productos de la entidad a cambio de bajarnos el tipo de interés. Los más comunes son cuentas corrientes, tarjetas de crédito, seguros de hogar, coche o de protección de pagos. Antes de aceptarlos debemos recordar que su suscripción no es obligatoria y tenemos que hacer números: a veces, su mantenimiento cuesta más que la rebaja que nos puedan ofrecer.
- Plazo de amortización. Debe ajustarse al máximo, sin ahogar la economía familiar. Intentemos que sea lo más breve posible ya que nos ahorraremos intereses.
- Infraestructura de la entidad. Sobre todo, si tenemos que vincularte con el banco. Debemos asegurarnos de que la entidad satisface nuestras necesidades como cliente: dispone de oficinas y una buena red de cajeros en nuestra área de influencia, el servicio online es correcto, nuestras operaciones habituales no tienen coste...
¿Qué plazo elegir según el caso?
El Banco de España indica que la capacidad de endeudamiento debe tener en cuenta las cuotas de todas las deudas; como referencia, señala que el endeudamiento total no debería superar el 35 %-40 % de los ingresos netos mensuales.
| Situación | Plazo orientativo | Qué valorar |
|---|---|---|
| Ingresos altos y estables, con pocos gastos | 5 años | Aprovechar la mayor capacidad de pago para reducir intereses. |
| Ingresos estables y gastos normales | 5-7 años | Buscar un equilibrio entre una cuota cómoda y el coste total. |
| Ingresos medios y/o otros préstamos | 7 años | Evitar que la cuota mensual sea demasiado elevada. |
| Ingresos variables | 7-10 años | Priorizar margen mensual y capacidad para afrontar meses peores. |
| Poco margen después de pagar gastos | 7-10 años | Una cuota más baja puede reducir el riesgo de impago, aunque aumentará los intereses. |
| Previsión de recibir dinero en el futuro | 7-10 años + posible amortización anticipada | Mantener una cuota manejable y amortizar antes si las condiciones del préstamo lo permiten. |
| Préstamo pequeño que puedes pagar holgadamente | 3-5 años | Evitar pagar intereses durante muchos años por una cantidad relativamente pequeña. |
| La cuota a 5 años te deja sin capacidad de ahorro | 7 años | No conviene reducir intereses a costa de quedarte sin colchón financiero. |
| Solo puedes permitirte la cuota a 10 años | 10 años | Puede ser preferible una cuota sostenible a una excesiva, pero revisa bien el coste total. |
Preguntas frecuentes
Hasta aquí te hemos explicado todo lo que debes saber acerca de los préstamos bancarios a largo plazo. Ahora vamos a responderte a las preguntas que más habitualmente nos han hecho llegar nuestros usuarios.
¿Se pueden contratar préstamos a largo plazo online?
Sí, puedes contratar préstamos a largo plazo a través de internet. De hecho, hay entidades en las que todo el proceso, incluso la firma del contrato, es online. Con todo, en una amplia mayoría de casos (sobre todo si hablamos de bancos), el último paso, el de la rúbrica, se hace de forma presencial.
¿Qué diferencias hay entre un préstamo a largo plazo y uno a corto plazo?
Básicamente hay dos grandes diferencias entre un préstamo a largo plazo y otro a corto plazo: el tiempo que se tiene para devolver el dinero y el capital que se puede obtener. En el primero, el plazo es de más de doce meses y, en el segundo, de menos. En los créditos a largo plazo, el capital puede ser considerablemente mayor.
¿Me conviene una cuota baja, aunque pague más intereses?
Depende de tu capacidad mensual de pago. Una cuota baja puede ser conveniente si te permite mantener un colchón de ahorro y afrontar imprevistos sin problemas. Pero, si puedes asumir una cuota más alta sin quedarte demasiado justo, normalmente es preferible acortar el plazo porque pagarás menos intereses.
¿Qué plazo debería elegir según mis ingresos?
No existe un número de años que dependa únicamente del salario. Hay que mirar qué porcentaje de tus ingresos representa la cuota, es decir, qué margen te queda después de pagar vivienda, alimentación, suministros y otros gastos. Lo importante es no elegir una cuota que puedas pagar solo si todo va bien. Deberías conservar margen para gastos inesperados, una reducción de ingresos o un aumento de otros gastos.
¿Qué riesgos tiene endeudarse durante tantos años?
El principal riesgo es que una deuda que inicialmente parece cómoda termine condicionando tus finanzas durante mucho tiempo. Los principales riesgos son:
- Pagas más intereses. Cuanto más tiempo mantengas la deuda, normalmente mayor será el coste total.
- Menor capacidad de ahorro. Una parte de tus ingresos futuros estará comprometida con la cuota.
- Mayor exposición a imprevistos. Una pérdida de ingresos puede hacer que una cuota aparentemente pequeña se vuelva difícil de pagar.
- Puedes acumular otras deudas. Si posteriormente necesitas financiar algo, el préstamo existente reduce tu capacidad de endeudamiento.
- Puedes seguir pagando cuando el bien ya ha perdido valor.
¿En cuántos años se puede devolver un préstamo personal?
No existe un plazo máximo único establecido por ley para todos los préstamos personales. El plazo se pacta con la entidad y depende del producto, importe, solvencia y condiciones del contrato. En el mercado es habitual encontrar préstamos personales con plazos de varios años, y algunos llegan a ocho, diez años o incluso más, dependiendo de la entidad.
Lo importante es que el plazo no debe escogerse únicamente para conseguir una cuota determinada. Hay que comparar la cuota, la TAE y, sobre todo, el coste total que acabarás pagando.
¿Es mejor pagar una cuota más alta durante menos años?
Desde el punto de vista financiero, normalmente sí, siempre que puedas pagarla con comodidad. Pero hay una excepción importante: no conviene apurar tanto la cuota que una pequeña caída de ingresos te haga entrar en dificultades de pago. Por eso, entre una cuota que puedes pagar justo y una cuota algo menor que te permite mantener un colchón de seguridad, puede ser razonable escoger el plazo intermedio.
¿Puedo amortizar anticipadamente un préstamo a largo plazo?
Sí, en muchos casos. Y puede ser una estrategia interesante. El consumidor puede reembolsar anticipadamente el crédito, total o parcialmente, y tiene derecho a una reducción del coste correspondiente al periodo que queda.
Una amortización parcial puede utilizarse para reducir la cuota manteniendo el plazo o para mantener la cuota y terminar antes, que normalmente supone un mayor ahorro de intereses.
¿Qué pasa si mis ingresos bajan mientras estoy pagando el préstamo?
Aquí es donde un plazo demasiado corto puede convertirse en un problema. La cuota no baja automáticamente porque tus ingresos disminuyan. Sigues obligado a pagar lo establecido en el contrato. Si empiezas a tener dificultades, es importante contactar con la entidad antes de dejar de pagar.
Puedes intentar negociar, por ejemplo, una ampliación del plazo, una modificación temporal de las condiciones, una carencia, si la entidad la acepta, o una reestructuración de la deuda.
Desde el equipo editorial de Acierto.com elaboramos y revisamos nuestros contenidos a partir de fuentes fiables y actualizadas para ofrecerte información clara, rigurosa y útil en la toma de decisiones financieras. No obstante, cada situación puede requerir un análisis específico. Si tienes dudas, lo más recomendable es consultar con un asesor financiero.
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