Información útil para asegurar un Rover

Rover desapareció como fabricante hace ya una década, por lo que, si posees un vehículo de esta firma, este tendrá ya más de diez años, algo que puede influir de forma negativa en el precio final del seguro. ¿La razón? Que un coche de esta edad es propenso a sufrir averías o accidentes derivados del desgaste de sus componentes, por lo que el coste en coberturas o indemnizaciones puede elevarse.

Por otro lado, hay que destacar que la desaparecida marca británica fue muy prolífica en la fabricación de todoterrenos, dando lugar a una de las gamas más conocidas en el mundo del automóvil: la de los Range Rover. Por el tipo de vehículo del que hablamos y los caminos por donde suele circular, podemos considerar que el riesgo de sufrir daños en nuestro coche o siniestros es alto, circunstancia que también puede resultar en un encarecimiento del coste de nuestra póliza.

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La historia de la marca

En abril del año 2005, Phoenix Holdings, la compañía que poseía su marca, declaró que Rover se encontraba en estado de insolvencia y que debía cerrar. Se ponía así punto final a la historia, en aquel momento ya centenaria, de una marca que había dejado huella no solo en el Inglaterra, su país de origen y residencia, sino también en todo el Reino Unido y Europa, por donde habían paseado sus elegantes modelos desde 1904.

Sus orígenes, sin embargo, se remontan a 1861, aunque estos estaban lejos de relacionarse con la fabricación de automóviles. Rover encuentra su germen en la Coventry Sewing Machine Company, empresa que se dedicaba a la fabricación de máquinas de coser y, posteriormente, de bicicletas.

Sin embargo, apenas unos meses después de aquel aparente final el grupo Nanjing Automobile Corporation compró a la extinta compañía, reactivando la producción de la marca en China y devolviéndola, ya en 2007, a su primitiva planta de Longbridge (Birmingham). En aquel año, Nanjing Automobile Corporation se convirtió en subsidiaria de la multinacional Shanghai Automotive Industry Corporation, lo que provocó la venta de la marca Rover a la india Tata. Este acuerdo presenta una curiosidad: la marca Rover debe permanecer en propiedad de Land Rover.

Para conocer los últimos modelos de la marca británica, tenemos que remontarnos a algo más de una década atrás, estando entre ellos algunos de los más destacados de su historia. Por ejemplo, en el segmento C se encuadran dos de los modelos icónicos de Rover: el Rover 25 y el Rover 45.

El primero vio la luz en 1984 -como Rover 200- y se mantuvo en el mercado hasta el cierre de la empresa en 2005, siendo el coche para ciudad de la marca y mutando, en 2003, en el Streetwise. El modelo 45 (1999-2005), por su parte, seguía su línea aunque con más longitud, pensado para un uso más versátil. Siguiendo la línea de este último se encontraba el Rover 75, un turismo puro influenciado de manera muy importante por BMW que también comenzó a comercializarse en 1999. En el terreno de los SUV, Rover también dejó un importante legado gracias a sus Range Rover y Freelander, dos de los coches más aplaudidos del segmento. Todos ellos poseen un rasgo en común -aparte de su fiabilidad y durabilidad-: están pensados para generar sensación de lujo gracias a sus acabados interiores y exteriores, los cuales no solo poseen una calidad notable, sino también una gran belleza.

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